La crisis de Venezuela abre una nueva ventana para Vaca Muerta
Mientras Venezuela vuelve a incidir en el tablero energético global y los conflictos internacionales presionan sobre los precios y el financiamiento, Luciano Codeseira, co-director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, examina qué margen tiene Vaca Muerta para capitalizar este contexto y qué desafíos estructurales debe resolver la Argentina
Vaca Muerta frente al mundo: oportunidades y límites en un escenario energético convulsionado.
El complejo escenario internacional, atravesado por tensiones geopolíticas, conflictos armados y un sistema financiero más restrictivo, vuelve a colocar a los recursos energéticos en el centro de la escena. En ese marco, Vaca Muerta aparece como un activo estratégico para la Argentina, aunque su desarrollo no está exento de condicionantes.
Según explica Luciano Codeseira, Vaca Muerta “está expuesta a un juego de fuerzas cruzadas”. Por un lado, puede verse favorecida por precios internacionales del crudo más firmes, impulsados por la inestabilidad global y la lenta normalización de la producción venezolana.
Pero, al mismo tiempo, enfrenta un entorno financiero más exigente, con capital más caro y una competencia creciente por atraer inversiones a nivel global.
La ventaja del “ciclo corto” en un mundo volátil
Uno de los principales diferenciales de Vaca Muerta frente a la producción convencional es su flexibilidad operativa. A diferencia de otros desarrollos energéticos, el shale permite ajustar con mayor rapidez los niveles de inversión y producción ante cambios en los precios, las tasas de interés o las condiciones financieras.
Vaca Muerta frente al mundo: oportunidades y límites en un escenario energético convulsionado
“Esa lógica de ciclo corto es una ventaja estratégica en un mundo volátil”, remarca Codeseira, al señalar que esta característica otorga capacidad de reacción frente a escenarios cambiantes. Sin embargo, advierte que esa flexibilidad no alcanza por sí sola para garantizar un desarrollo sostenido.
Infraestructura: el cuello de botella estructural
El especialista subraya que Vaca Muerta continúa siendo un sector intensivo en capital y con fuertes necesidades de infraestructura de largo plazo. Oleoductos, sistemas de almacenamiento y capacidad exportadora son activos imprescindibles para convertir el potencial productivo en valor económico concreto.
“Sin esos activos, el potencial geológico no se puede transformar en desarrollo”, advierte Codeseira, marcando uno de los principales desafíos pendientes para el sector energético argentino.
La experiencia internacional, señala el co-director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, demuestra que en contextos de alta incertidumbre geopolítica los inversores no evalúan únicamente la calidad del recurso. También pesan de manera decisiva la estabilidad macroeconómica, la previsibilidad regulatoria y la consistencia de las políticas públicas.
Vaca Muerta frente al mundo: oportunidades y límites en un escenario energético convulsionado
En ese sentido, lo que ocurre en países productores como Venezuela no define por sí solo el futuro de Vaca Muerta, pero sí amplifica tendencias ya existentes. En un mundo donde la geopolítica vuelve a dominar la agenda energética, los países que logren reducir sus vulnerabilidades internas estarán en mejores condiciones de captar oportunidades externas.
El desafío de convertir potencial en desarrollo sostenible
Para Codeseira, el verdadero desafío no pasa solo por extraer más hidrocarburos, sino por consolidar un marco institucional sólido que acompañe a un sector que combina alta intensidad de capital con creciente flexibilidad operativa.
“Transformar el potencial geológico de Vaca Muerta en desarrollo sostenible exige reglas claras, estabilidad y una visión de largo plazo”, concluye, sintetizando una mirada que pone el foco tanto en las oportunidades globales como en las responsabilidades internas de la Argentina.