Ignacio Pellizzón | [email protected]


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El riesgo de arruinar una millonaria obra del escultor rosarino, Lucio Fontana, puso la lupa en la falta de mantenimiento edilicio que padece uno de los espacios culturales más importantes de la provincia de Santa Fe: Museo de Bellas Artes Juan B. Castagnino.
La emblemática obra de Fontana, artista muy respetado inclusive en Italia, puso de relieve la falta de accionar en el estado edilicio del Museo. La situación puso en alerta tanto a la ciudadanía como al Concejo de la ciudad que está solicitando pedidos de informes al municipio para conocer en concreto el estado de situación.
Hace dos años se instaló una valla alrededor del Castagnino para llevar a cabo una obra de ampliación muy importante que demandaba una inversión superior a los cien millones de pesos. La intención era ampliar en 3.800 metros cuadrados la estructura del edificio. El plazo de obra estipulado era de diez meses.
Más de dos años después, se quitaron las vallas y los trabajos no fueron terminados. El retraso en el inicio de obra, el cambio de gobierno provincial y la irrupción de la pandemia jugaron en contra de la obra que no llegó a concluirse.
Mientras se ponía el foco de atención en el proyecto inconcluso, una gotera pone en riesgo la millonaria obra del artista rosarino y eleva la preocupación por el estado edilicio del Museo, uno de los más importantes de la región.
“En noviembre del año pasado presentamos un pedido de informe, porque al haberse suspendido la obra de ampliación, que ya tenía licitada la primera etapa con arquitectos de Córdoba, no sabíamos si se trataba de una obra de ampliación o algo más profundo”, explicó a El Litoral la concejala del PRO, Germana Figueroa Casas.
“Al investigar, -continúa-, detectamos que se hablaba de los depósitos y de preservar las obras. Por ende, al no estar ejecutándose el trabajo tuvimos preguntas por el mantenimiento del edificio específicamente y nos dirigimos a consultar sobre esta situación. Es allí, donde nos enteramos que por unas goteras hubo que correr un cuadro muy importante y ahí se ratifica nuestra preocupación, sobre todo porque se canceló el contrato con la constructora”.
Y agregó Figueroa Casas: “El municipio de Rosario está a cargo del museo Castagnino, pero la Provincia se había comprometido a aportar los fondos necesarios para llevar adelante las obras. Es un patrimonio de todos, es cultura y creemos que debemos cuidar y preservarlo, por eso nos mantiene en alerta”.

Al mismo tiempo hubo un cambio muy importante en la ciudad: la secretaria de Cultura, Carina Cabo, anunció que dejaba su cargo para liderar una unidad de gestión que articulada entre la Municipalidad de Rosario y la Universidad Nacional de Rosario (UNR) para capacitar a docentes y no docentes de los tres niveles educativos en la ciudad. En su lugar ingresó el artista Dante Taparelli, quien habría resuelto retirar la empalizada, aunque hasta el momento no hubo anuncios oficiales en cuanto a las obras que necesitaría el edificio para controlar las filtraciones.
El museo Castagnino fue inaugurado en 1937, en el edificio de Bv. Oroño y Avenida Pellegrini, donado a la ciudad por Rosa Tiscornia de Castagnino en memoria de su hijo Juan Bautista, coleccionista de arte de principios del siglo XX.
Consta de salas de exhibición, auditorio, biblioteca, instalaciones de restauración y depósitos de conservación de obras que ya resultan insuficientes.
“Las goteras se pueden arreglar. Lo que realmente preocupa es la grave dificultad que existe hoy para guardar y conservar en buen estado las obras artísticas”, destacaron expertos en el tema.
La situación se replica en el Museo de Arte Contemporáneo (Macro), un edificio que requiere un mantenimiento inmenso y que durante todo el año pasado no se pudieron realizar las obras básicas para conservarlo.
En contraposición, los museos del mundo trabajan para preparar las salas, de manera que se conviertan en espacios de encuentro postpademia de coronavirus, donde el arte pueda ser una “terapia” que logre paliar las consecuencias psicológicas que seguramente quedarán cuando finalice la crítica situación sanitaria.