Matilde realizará, del jueves 15 al sábado 17 de octubre, la Fiesta Provincial de la Harina y la Feria de la Industria Molinera “Del Trigo al Pan”. Las actividades se desarrollarán en el Museo Histórico e Interactivo “Del Trigo al Pan”.
La historia del trigo y la industria molinera tendrán su fiesta en Matilde


Detrás de la propuesta hay una historia de colonización agrícola, ferrocarriles y chimeneas que, hacia fines del siglo XIX, le dieron forma al paisaje de la pampa gringa. Matilde la conserva con obstinación y la vierte en un programa de tres días con historia, patrimonio cultural y gastronomía como ejes.
Un pueblo que nació dos veces
Hacia 1879 nació Plaza Matilde, en tierras que habían pertenecido al primer gobernador constitucional, Francisco Antonio Candioti. Su hija, Petrona Antonia Candioti de Iriondo, vendió parte de los campos y donó la parcela para la plaza. El nombre rinde homenaje a una de sus hijas, muerta prematuramente. Los primeros pobladores fueron familias de labriegos italianos, españoles, suizos, alemanes y franceses.

En 1890 llegó el ferrocarril, pero no por donde esperaba el pueblo. El ramal pasó tres kilómetros al este, porque los colonos se resistieron a ceder sus tierras. Alrededor de la estación surgieron las primeras casas y, entre 1891 y 1892, se levantó el molino harinero.

Matilde quedó así partida en dos asentamientos: la plaza, hoy con una decena de casas y una parroquia declarada monumento histórico, y la Estación, donde se concentraron el trabajo y la vida cívica. Esa escisión explica casi todo lo que vino después. El centro del pueblo lo fijó el recorrido de un tren y la fuerza de una industria.
La chimenea como horizonte
El trigo había cambiado el mapa santafesino antes de que Matilde existiera. En 1893, cuando la provincia contaba con 85 molinos harineros, 23 estaban en Las Colonias, y Esperanza, la primera colonia agrícola organizada del país, tenía ocho.

El historiador Hugo Mario Zingerling recuerda en un texto de 2007 que los colonos, atrapados por los precios de la cosecha, comprendieron que el negocio estaba en transformar el grano donde se producía.

El mismo texto recupera la mirada de Nicasio Oroño, quien en el primer Congreso Agrícola del país sostuvo que la colonización había traído el desarrollo de industrias basadas en la agricultura, entre ellas la molinera, más importante en Santa Fe que en cualquier otra provincia.
Los molinos funcionaban, en rigor, como una infraestructura del territorio. Marcaban con el humo de sus chimeneas, escribe Zingerling, “el sitio seguro en donde había una colonia agrícola santafesina”. Alrededor de cada uno crecían talleres, transporte, acopio y ramos generales.
De una jornada a sede permanente
La primera edición se hizo en diciembre de 2004 y duró un solo día. Después pasó a octubre y fue sumando atractivos. En 2010 el gobierno provincial la declaró de carácter provincial y a Matilde, sede permanente de la fiesta y la feria. Durante dos años de pandemia se realizó de manera virtual, para no cortar la continuidad.

Incluye demostraciones, charlas y cocina en vivo, y repasa la cadena productiva desde la siembra hasta la comercialización de los farináceos. En algunas ediciones hubo, además, desfile de maquinarias por las calles, paseo de artesanos, patio de comidas y música en vivo.
La Feria, la parte menos visible, reúne molinos pyme, integrantes de la Cámara de Industriales Molineros y empresarios de varias provincias, con rondas de negocios, capacitaciones y talleres técnicos. El pueblo es así, el anfitrión de una industria que, el resto del año, está dispersa.
El Museo “Del Trigo al Pan”
El Museo Histórico e Interactivo “Del Trigo al Pan”, sede de las jornadas, se inauguró el 30 de junio de 2007 y representa el costado histórico de la fiesta. Tiene arados, máquinas y sistemas de molienda, “mudos testigos del paso del tiempo”, según la presentación de sus creadores. El recorrido sigue lo que llaman circuito productivo, el eslabón agrícola, la molienda, el amasado y el pan.

Su propuesta pedagógica, pensada desde su origen para alumnos de 3.º a 5.º grado, parte de una idea de los geógrafos Rofman y Manzanal que el proyecto adopta: el proceso productivo como unidad de eslabones. Que un chico amase pan con maestros panaderos después de ver cómo se muele el trigo es, en ese marco, una forma de enseñar economía regional.








