La localidad de San Agustín vivió un emotivo momento en el inicio del ciclo lectivo con una actividad que une educación, comunidad y cuidado del ambiente.

En el marco del inicio del ciclo lectivo, alumnos de primer grado de la Escuela N.º 353 participaron de una plantación de árboles en la Plaza San Martín, una iniciativa impulsada por una ordenanza comunal que busca simbolizar el crecimiento educativo y el compromiso con el ambiente.

La localidad de San Agustín vivió un emotivo momento en el inicio del ciclo lectivo con una actividad que une educación, comunidad y cuidado del ambiente.
En la Plaza San Martín, alumnos de primer grado de la Escuela Domingo F. Sarmiento N.º 353 participaron de una plantación de árboles que simboliza el comienzo de una nueva etapa en su vida escolar.

La iniciativa se enmarca en una ordenanza comunal que establece la plantación de un árbol por cada ciclo lectivo, una acción que busca representar el crecimiento de los estudiantes y, al mismo tiempo, promover valores vinculados al cuidado del entorno natural.
Durante la actividad, los niños fueron protagonistas de un momento cargado de significado. Cada árbol plantado representa las raíces que comienzan a echar los estudiantes en su camino educativo, acompañados por docentes, familias y la comunidad.
Desde la comuna destacaron que esta propuesta busca dejar una marca en el espacio público y en la memoria colectiva de la localidad, recordando cada año a los nuevos alumnos que comienzan su recorrido en la escuela primaria.

La plantación también tiene un fuerte componente educativo, ya que promueve desde edades tempranas la conciencia ambiental y el respeto por la naturaleza.
La jornada contó con la presencia del presidente comunal Cristian Osta, quien acompañó a los estudiantes y docentes durante la actividad, resaltando la importancia de sostener iniciativas que integren educación, comunidad y ambiente.
La participación de la comunidad educativa fue clave para concretar esta propuesta, que se desarrolla cada año como parte de una política local que busca fortalecer el vínculo entre las instituciones y el espacio público.

Más allá del gesto simbólico, cada árbol plantado se convierte en un legado para el futuro de la localidad. Con el paso de los años, estos ejemplares irán creciendo junto con las generaciones de estudiantes que iniciaron su camino escolar participando de esta experiencia.
De esta manera, San Agustín reafirma una tradición que une valores educativos y compromiso ambiental, recordando que cada nuevo ciclo lectivo también puede dejar raíces profundas en la comunidad.