Los recientes pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y del Instituto Nacional del Agua (INA), que anticipan un escenario de lluvias superiores a lo normal como consecuencia del desarrollo del fenómeno El Niño, encendieron una señal de alerta en el norte santafesino.
Solicitan un estudio sobre los efectos de El Niño en el departamento Vera
Ante los pronósticos que anticipan el regreso del fenómeno climático El Niño a partir de septiembre, el senador provincial Osvaldo Sosa solicitó un análisis técnico sobre los posibles efectos en los Bajos Submeridionales. El estudio advierte sobre la vulnerabilidad de la región, los cambios en el uso del suelo y la necesidad de fortalecer la planificación y los protocolos de emergencia.

En ese contexto, el senador provincial por el departamento Vera, Osvaldo Sosa, solicitó a la edafóloga María Josefa López un estudio para evaluar el posible impacto que podría tener este evento climático sobre los Bajos Submeridionales, una de las regiones más sensibles desde el punto de vista hídrico del país.

El análisis busca aportar herramientas para la toma de decisiones frente a un escenario que podría incrementar el ingreso y el escurrimiento de agua hacia el oeste y norte del departamento Vera, donde históricamente se registran dificultades asociadas a los excesos hídricos.
Una región estratégica y de alta vulnerabilidad
Los Bajos Submeridionales constituyen un extenso sistema de humedales que abarca territorios de Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero, aunque su depresión central se encuentra mayoritariamente en el departamento Vera.

Según explicó la especialista, el estudio del comportamiento del relieve y del suelo mediante imágenes satelitales permite comprender cómo se distribuye el agua en la región y cuáles son los sectores de mayor riesgo ante eventos climáticos extremos.
López señaló que, además de analizar la dinámica hídrica, resulta fundamental incorporar información sobre la densidad poblacional y la ubicación de los centros urbanos para evaluar el impacto potencial que podría tener un episodio de lluvias intensas sobre las comunidades asentadas en el área.
La profesional también remarcó que las modificaciones en el uso del suelo registradas durante las últimas décadas alteraron significativamente el comportamiento natural del agua.
Cambios en el uso del suelo y mayor velocidad del escurrimiento
Uno de los aspectos centrales del informe es el efecto que tuvo el avance de la actividad agrícola sobre áreas anteriormente ocupadas por monte nativo.
La combinación entre la deforestación y la construcción de canales modificó el funcionamiento natural del sistema hídrico, aumentando la velocidad del escurrimiento superficial y favoreciendo la concentración de grandes volúmenes de agua en períodos de lluvias intensas.
Esta situación genera saturación de los suelos, desbordes de cursos de agua y daños tanto en la infraestructura vial como en establecimientos rurales y poblaciones.

Entre los principales colectores naturales se destaca la cuenca del arroyo Golondrina, considerada clave para el drenaje de los Bajos Submeridionales. A ella se suman otros cursos como los arroyos Los Amores y El Rey, mientras que más al sur completan la red hídrica los arroyos Malabrigo, Toba y Espín.
Para los especialistas, preservar el funcionamiento de estos sistemas resulta esencial para reducir el riesgo de inundaciones.
Preparación y planificación frente a un escenario climático desafiante
De acuerdo con los organismos meteorológicos nacionales, el debilitamiento de los vientos alisios y el avance de una masa de aire con elevada humedad proveniente del océano Pacífico favorecerían el desarrollo de un evento El Niño con impacto sobre el litoral argentino a partir de septiembre, incrementando la probabilidad de precipitaciones abundantes.
Frente a ese escenario, desde el estudio se remarca la necesidad de que los gobiernos locales mantengan actualizados sus protocolos de emergencia y fortalezcan la coordinación entre las distintas áreas involucradas en la respuesta ante posibles contingencias.
Asimismo, López destacó que los Bajos Submeridionales y el monte nativo representan un recurso estratégico para el desarrollo productivo y ambiental de la región. En ese sentido, sostuvo que comprender el funcionamiento del ecosistema y escuchar a quienes habitan el territorio constituye un paso indispensable para diseñar políticas sostenibles.
"Hay que comprender a sus habitantes, porque muchas veces se pretende enseñarles, cuando en realidad debemos aprender a escucharlos", afirmó la especialista, al subrayar que el conocimiento acumulado por quienes viven y trabajan en la región resulta clave para la gestión responsable de un territorio con enorme potencial y también con importantes desafíos ambientales.









