Las autoridades sanitarias lograron confirmar el vínculo entre casos humanos de listeriosis y un alimento contaminado, utilizando análisis genómico.

El hallazgo permitió identificar a un queso criollo de producción industrial de baja escala como la fuente de la contaminación. Las autoridades decomisaron los productos y reforzaron las recomendaciones para prevenir nuevos casos.

Las autoridades sanitarias lograron confirmar el vínculo entre casos humanos de listeriosis y un alimento contaminado, utilizando análisis genómico.
La investigación, realizada por el Ministerio de Salud de la Nación junto con provincias afectadas, determinó que el brote —detectado a partir de diciembre de 2024— estaba asociado al consumo de un queso criollo elaborado por una planta industrial de baja escala. El producto fue retirado del mercado para prevenir más contagios.
La listeriosis es una enfermedad infecciosa transmitida por alimentos contaminados con la bacteria Listeria monocytogenes, presente de forma natural en el agua y el suelo. Puede encontrarse en una amplia variedad de productos, especialmente aquellos que no se cocinan antes de comer, como fiambres, quesos de pasta blanda y vegetales crudos.
En personas sanas suele provocar cuadros leves, pero puede causar complicaciones graves e incluso la muerte en grupos de riesgo como embarazadas, recién nacidos, adultos mayores y personas con el sistema inmune debilitado.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), es una de las enfermedades de transmisión alimentaria más importantes, aunque poco frecuente: se registran entre 0,1 y 10 casos por millón de habitantes al año, dependiendo de la región. Su alta mortalidad la convierte en un serio problema de salud pública.
La bacteria presenta un desafío adicional: es resistente a métodos comunes de conservación como la sal, el humo o la acidez, y puede crecer incluso a temperaturas de refrigeración. Esto hace que su control requiera medidas estrictas de higiene y manipulación segura de los alimentos.
El 24 de abril de 2025, el Ministerio de Salud de la Nación emitió una alerta epidemiológica tras detectar, mediante el Laboratorio Nacional de Referencia (LNR), casos de L. monocytogenes en residentes de tres jurisdicciones distintas, con una alta coincidencia genética. Esto sugería una fuente común de contagio.
Los primeros casos se notificaron en diciembre de 2024 en dos localidades de la provincia de Buenos Aires. En 2025, se sumaron un caso en la Ciudad de Buenos Aires (en enero, con antecedente de viaje a Tucumán) y otros dos en Tucumán (en febrero y mayo).

Para esclarecer el origen, se coordinaron acciones conjuntas entre las áreas de epidemiología, bromatología y laboratorio de Nación y provincias. En Tucumán, se entrevistó a los pacientes y familiares para identificar alimentos consumidos y lugares de compra. Además, se inspeccionaron comercios y se tomaron muestras de productos listos para consumir.
En total, se analizaron 26 muestras, de las cuales cinco contenían Listeria monocytogenes. Una de ellas —un queso criollo de producción industrial de baja escala— mostró una coincidencia genética casi total (≤ 9 diferencias genéticas) con las cepas detectadas en los pacientes. Esto confirmó que la planta productora de ese queso era la fuente del brote.
Como respuesta, se decomisaron los productos listos para consumir de los establecimientos implicados, evitando que llegaran a más consumidores.
Este caso marca un precedente: es la primera vez que en Argentina se logra vincular un brote de listeriosis a un alimento específico mediante análisis genómico. Las autoridades sanitarias destacaron que la investigación fue posible gracias a la notificación oportuna de casos, el envío de muestras al LNR y la realización de encuestas alimentarias completas desde el inicio.
El Ministerio de Salud subrayó la importancia de fortalecer las buenas prácticas de manufactura en productores locales, realizar inspecciones regulares y difundir información preventiva entre consumidores. Además, resaltó el valor de la vigilancia genómica para identificar brotes comunitarios y confirmar fuentes de contagio.
Si bien la población general debe adoptar medidas de higiene y manipulación segura de alimentos, las precauciones son especialmente relevantes para embarazadas, recién nacidos, adultos mayores y personas inmunosuprimidas. Las principales recomendaciones son:
Lavarse siempre las manos antes y después de manipular alimentos.
Limpiar utensilios y superficies que hayan estado en contacto con alimentos.
Separar alimentos crudos de cocidos para evitar contaminación cruzada.
Mantener la heladera limpia y los alimentos en recipientes cerrados.
Cocinar completamente carnes, mariscos, brotes, germinados y vegetales congelados.
Consumir solo lácteos pasteurizados y quesos de elaboradores habilitados.
Evitar alimentos listos para consumir adquiridos en locales sin garantías de higiene, como fiambres, embutidos o ensaladas preparadas.
Recalentar completamente los alimentos cocidos antes de comerlos.
Lavar frutas y verduras con abundante agua segura antes de su consumo.
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