Dos de cada tres nacimientos en 2024 fueron por cesárea en Santa Fe
El informe Santa Fe Cómo Vamos 2024 muestra que el 63,5% de los nacimientos en la ciudad se realizaron por cesárea. En un contexto de baja natalidad histórica y envejecimiento poblacional, el dato interpela al sistema de salud, donde casi seis de cada diez partos se atienden en efectores públicos.
La cesárea se consolidó como la modalidad predominante de alumbramiento.
La forma en que nacen los santafesinos también es un indicador de la salud de una ciudad. En 2024, Santa Fe registró 3.810 nacidos vivos, una cifra que confirma la tendencia sostenida a la baja de la natalidad, pero que además deja al descubierto otro fenómeno relevante: la cesárea se consolidó como la modalidad predominante de alumbramiento.
Según el informe anual Santa Fe Cómo Vamos 2024,el 63,5% de los nacimientos se realizó mediante cirugía, mientras que solo el 36,5% correspondió a partos vaginales.
El dato adquiere mayor dimensión cuando se lo analiza dentro del contexto sanitario y demográfico local. La ciudad atraviesa un marcado descenso de la tasa de natalidad, que en 2024 fue de 8,9 nacimientos por cada mil habitantes, prácticamente en equilibrio con la tasa general de mortalidad (8,6).
Este escenario de crecimiento natural casi nulo plantea desafíos estructurales al sistema de salud, que debe adaptarse no solo a menos nacimientos, sino también a una población cada vez más envejecida y con mayores demandas asistenciales.
Casi dos de cada tres nacimientos se concretarón por cesárea
Cesáreas
Que casi dos de cada tres nacimientos se concreten por cesárea no es un dato menor. Se trata de una práctica quirúrgica que, si bien resulta indispensable en múltiples situaciones clínicas, implica mayores niveles de intervención médica y demanda recursos humanos, infraestructura hospitalaria y cuidados posteriores tanto para la madre como para el recién nacido.
El informe señala que en Santa Fe la mayoría de los partos continúa realizándose en el sistema público de salud: el 59,4% de los nacimientos de 2024 tuvo lugar en efectores públicos, frente al 40,4% atendido en instituciones privadas.
En ese marco, el elevado porcentaje de cesáreas impacta de lleno sobre hospitales y maternidades estatales, que concentran la atención de los sectores con mayor vulnerabilidad social y sanitaria.
Alta proporción de cesáreas en el sector público configura un escenario exigente para el sistema de salud
La combinación de alta proporción de cesáreas y fuerte participación del sector público configura un escenario exigente para el sistema de salud local. No solo se trata de garantizar el acceso al parto, sino también de sostener la calidad de la atención en un contexto de restricciones presupuestarias y demandas crecientes.
Menos nacimientos
La baja natalidad que atraviesa la ciudad desde hace una década es uno de los ejes centrales del diagnóstico del informe Santa Fe Cómo Vamos.
Desde 2014, la cantidad de nacidos vivos desciende de manera sostenida, fenómeno que se refleja en la actual estructura poblacional con forma de campana: una base cada vez más estrecha y una cúspide que se ensancha por el aumento de personas en edades avanzadas.
En términos de salud reproductiva, el informe da cuenta de cambios profundos en el perfil de las madres. La maternidad se posterga: disminuyen los embarazos en mujeres jóvenes y crecen los nacimientos en mujeres de 30 años o más.
En 2024, el grupo etario de 20 a 29 años concentró el 47,6% de los nacimientos, seguido por el de 30 a 39 años, con el 37,8%. A la vez, el embarazo adolescente alcanzó su mínimo histórico reciente, con una participación del 9,4%.
Estos cambios socioculturales y demográficos también inciden en la dinámica del sistema de salud. Embarazos a edades más avanzadas suelen requerir mayores controles y, en algunos casos, pueden asociarse a un aumento de intervenciones médicas durante el parto, lo que vuelve a poner el foco en la alta prevalencia de cesáreas.
Entre los datos positivos, el informe destaca que en 2024 no se registraron muertes maternas en la ciudad, es decir, no hubo fallecimientos de mujeres por complicaciones relacionadas con el embarazo, el parto o el puerperio. Se trata de un indicador clave de la calidad del sistema de atención obstétrica.
Sin embargo, otros datos encienden señales de alerta. La tasa de mortalidad infantil se ubicó en 10 defunciones por cada mil nacidos vivos, un valor superior al promedio provincial de 8,4. Las principales causas de muerte en menores de un año fueron el síndrome de dificultad respiratoria, el bajo peso extremo al nacer y las malformaciones congénitas.
Precisamente, el bajo peso al nacer aparece como otro factor relevante: el 10,4% de los bebés nacidos en 2024 pesó menos de 2,5 kilos, una condición considerada de riesgo y que requiere seguimiento estrecho desde la salud pública.
Estos indicadores refuerzan la necesidad de un sistema sanitario fortalecido, capaz de acompañar el embarazo, el parto y los primeros meses de vida con abordajes integrales.