En el marco del Día Mundial de la Tiroides, que se conmemora cada 25 de mayo, profesionales de la salud pusieron el foco en una complicación poco conocida asociada a las enfermedades tiroideas: la afectación ocular.
Alertan que hasta el 50% de los pacientes con problemas de tiroides puede sufrir afecciones oculares
Especialistas remarcan la importancia de detectar de manera temprana las alteraciones vinculadas a la glándula tiroides y advierten sobre el impacto que algunas enfermedades pueden tener en la salud visual y la calidad de vida.

Según advirtieron especialistas, cerca del 50% de las personas con algunas patologías de la tiroides, especialmente quienes padecen enfermedad de Graves, pueden desarrollar manifestaciones en los ojos de distinta intensidad.
La fecha busca generar conciencia sobre la importancia de controlar el funcionamiento de esta glándula ubicada en el cuello, responsable de regular múltiples procesos del organismo, entre ellos el metabolismo, la temperatura corporal y la frecuencia cardíaca.
Los expertos sostienen que muchas veces los trastornos tiroideos presentan síntomas inespecíficos, lo que retrasa el diagnóstico y el inicio del tratamiento adecuado.

Cómo impacta la enfermedad tiroidea en los ojos
Una de las complicaciones más frecuentes vinculadas al hipertiroidismo es la orbitopatía tiroidea, una afección inflamatoria que compromete los tejidos que rodean el ojo. Esta condición aparece principalmente en pacientes con enfermedad de Graves, un trastorno autoinmune que provoca una producción excesiva de hormonas tiroideas.
Los especialistas explican que el sistema inmunológico puede atacar no solo a la glándula tiroides, sino también a músculos y tejidos orbitarios, generando inflamación y alteraciones visuales. Entre los síntomas más habituales se encuentran la sensación de arenilla en los ojos, lagrimeo excesivo, enrojecimiento, sensibilidad a la luz, visión doble e incluso protrusión ocular, conocida popularmente como “ojos saltones”.
En los casos más severos, la inflamación puede comprometer el nervio óptico y afectar la visión de manera permanente si no se trata a tiempo. Por eso, los médicos recomiendan consultar ante cualquier cambio ocular asociado a síntomas compatibles con alteraciones tiroideas.

De acuerdo con especialistas en endocrinología y oftalmología, el tabaquismo constituye uno de los principales factores de riesgo para desarrollar orbitopatía tiroidea y también aumenta las probabilidades de que la enfermedad evolucione de forma más grave. Por esa razón, remarcan la necesidad de abandonar el cigarrillo como parte fundamental del tratamiento.
El abordaje de esta afección suele requerir trabajo interdisciplinario entre endocrinólogos, oftalmólogos y otros profesionales de la salud. Dependiendo del cuadro clínico, los tratamientos pueden incluir medicación para controlar la inflamación, lágrimas artificiales, inmunoterapia y, en situaciones más complejas, intervenciones quirúrgicas.
La importancia del diagnóstico temprano y los controles médicos
Las enfermedades tiroideas afectan a millones de personas en el mundo y son más frecuentes en mujeres, especialmente a partir de la adultez. Entre las patologías más comunes se encuentran el hipotiroidismo, el hipertiroidismo, los nódulos tiroideos y algunos trastornos autoinmunes.

Los síntomas pueden variar ampliamente según el tipo de alteración hormonal. En el caso del hipotiroidismo, suelen aparecer cansancio, aumento de peso, caída del cabello, piel seca y sensación de frío. En cambio, el hipertiroidismo puede provocar pérdida de peso, nerviosismo, palpitaciones, insomnio y sudoración excesiva.
Los especialistas sostienen que muchas personas conviven durante años con síntomas leves o inespecíficos sin consultar, lo que retrasa la detección de la enfermedad. Por eso, insisten en la importancia de realizar controles clínicos periódicos y estudios hormonales cuando existen antecedentes familiares o signos compatibles con alteraciones tiroideas.
En el marco del Día Mundial de la Tiroides, distintas organizaciones médicas impulsan campañas de información para promover el diagnóstico temprano y mejorar el acceso a tratamientos adecuados. También buscan visibilizar complicaciones menos conocidas, como las afecciones oculares, que pueden afectar de manera significativa la vida cotidiana de los pacientes.

Los profesionales remarcan que el tratamiento oportuno permite controlar la mayoría de las enfermedades tiroideas y reducir el riesgo de complicaciones. En ese sentido, destacan la necesidad de prestar atención a síntomas persistentes y no minimizar cambios físicos o visuales que podrían estar relacionados con el funcionamiento de la tiroides.
Además, recuerdan que el seguimiento médico continuo resulta clave para ajustar tratamientos y monitorear la evolución de cada paciente. La combinación de controles endocrinológicos y oftalmológicos, especialmente en personas con enfermedad de Graves, puede ayudar a prevenir secuelas y mejorar la calidad de vida.









