Argentina atraviesa un fuerte descenso de la fecundidad. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la tasa global de fecundidad llegó a 1,2 hijos por mujer en 2024, muy por debajo de los 2,1 hijos considerados como nivel de reemplazo poblacional.
Baja natalidad en Argentina: el 54% de los varones no alcanzó el número de hijos que desea
Una encuesta del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) muestra que el descenso de la fecundidad no implica necesariamente la desaparición del deseo de ser padre o madre. Las tareas cotidianas de cuidado continúan distribuyéndose de manera desigual.

Pero detrás de ese indicador hay una realidad más compleja: una parte importante de las personas no tiene la cantidad de hijos que desearía.
La primera Encuesta Nacional de Intenciones Reproductivas, realizada por UNFPA Argentina junto con Voices!, buscó conocer qué quieren las personas en relación con la maternidad y la paternidad y cuáles son los obstáculos que aparecen al momento de concretar esos proyectos.
El relevamiento se realizó entre enero y febrero de 2026 y alcanzó a 1.515 personas de entre 18 y 70 años de distintas regiones del país.

Más de la mitad de los varones todavía no alcanzó la cantidad de hijos que desea
Uno de los datos que aporta la investigación es que el 54% de los varones de entre 18 y 45 años no alcanzó todavía la cantidad de hijos que desearía tener.
El dato forma parte de un fenómeno más amplio: considerando a toda la población de esa franja etaria, el 57% tampoco llegó al número de hijos que tendría si no existieran limitaciones para concretar su proyecto reproductivo.
La encuesta también muestra que la paternidad conserva un lugar relevante en las expectativas de muchos hombres. El 68% de los varones considera importante la paternidad para alcanzar una vida plena, según los resultados difundidos por UNFPA Argentina.

La situación presenta algunas particularidades entre los jóvenes. Entre los varones de 18 a 24 años, el 56% considera importante o indispensable tener hijos para alcanzar una vida plena.
En las mujeres de esa misma edad, la proporción es del 34%. Al mismo tiempo, UNFPA advierte que entre los varones jóvenes existe una mayor indefinición sobre la paternidad, mientras que las mujeres de esa generación expresan posiciones más definidas, incluyendo la posibilidad de no tener hijos como proyecto de vida.
El estudio permite así diferenciar entre deseo reproductivo y posibilidad de concretarlo. Que una persona quiera tener hijos no significa necesariamente que pueda hacerlo en el momento o en la cantidad que había imaginado.
En términos generales, las condiciones económicas y vinculadas al cuidado explican el 62% de los casos en los que las personas tuvieron menos hijos de los deseados. Entre los obstáculos aparecen factores relacionados con el trabajo, los ingresos, la vivienda y la disponibilidad de redes y servicios de cuidado.

El informe del UNFPA sostiene que la discusión sobre la baja fecundidad requiere mirar no solamente cuántos nacimientos se producen, sino también cuáles son las condiciones en las que las personas toman decisiones sobre sus proyectos familiares.
El reparto de los cuidados también influye en los proyectos familiares
Otro de los aspectos analizados por la encuesta es la distribución de las tareas dentro de los hogares. Los resultados muestran una diferencia entre el deseo de ser padre y la participación cotidiana en las responsabilidades vinculadas con la crianza.
Según los datos de UNFPA, el 21% de los varones se atribuye un rol principal en actividades recreativas como jugar con sus hijos.
En cambio, las tareas relacionadas con las necesidades básicas, la salud, la higiene y la organización cotidiana tienen una participación masculina menor y continúan recayendo en mayor medida sobre las mujeres.
Esta distribución también aparece relacionada con las decisiones reproductivas. El 18% de las mujeres que tuvieron menos hijos de los que hubieran querido señaló que el bajo involucramiento de su pareja en las tareas domésticas y de cuidado influyó en esa situación.

La encuesta identificó además otros factores vinculados con la paternidad. Un 33% de los varones manifestó temor de que la llegada de un hijo perjudique la relación de pareja.
Entre las mujeres, esa preocupación alcanzó al 22%. Al mismo tiempo, el 73% de los varones considera que tener un hijo fortalece el vínculo de pareja, frente al 51% de las mujeres.
Para el UNFPA, estos datos ayudan a ampliar la mirada sobre la caída de la natalidad en Argentina. La disminución de los nacimientos no puede explicarse únicamente por una decisión generalizada de no tener hijos.
También existe una distancia entre los proyectos reproductivos y las condiciones concretas para llevarlos adelante.

El organismo señala que el objetivo de las políticas vinculadas con este escenario no debería ser inducir a las personas a tener una determinada cantidad de hijos, sino garantizar que puedan decidir de manera autónoma, informada y libre de desigualdades.
Esto incluye el acceso a la salud sexual y reproductiva, condiciones laborales, apoyo para la crianza y una distribución más equilibrada de las tareas de cuidado.
La investigación también muestra que el fenómeno demográfico argentino es heterogéneo. Mientras algunas personas deciden no tener hijos, otras desean ampliar sus familias pero encuentran obstáculos para hacerlo.
En ese escenario, la baja natalidad aparece vinculada tanto con transformaciones en los proyectos de vida como con condiciones económicas, laborales, sociales y familiares.
Así, el dato de 1,2 hijos por mujer registrado en 2024 adquiere otra dimensión: no describe solamente cuántos hijos tienen las familias argentinas, sino también una brecha entre aquello que muchas personas proyectan y aquello que finalmente pueden concretar.








