En los últimos días, vecinos de Sauce Viejo manifestaron su preocupación a través de Periodismo Ciudadano de El Litoral por la aparición de vinchucas en domicilios de la localidad.

Vecinos advirtieron la presencia de vinchucas en sus casas y llamaron a reforzar las medidas de prevención. Aunque no todos los insectos transmiten el parásito, es fundamental la vigilancia y acciones en el hogar para evitar la transmisión del Trypanosoma cruzi, causante de la enfermedad de Chagas.

En los últimos días, vecinos de Sauce Viejo manifestaron su preocupación a través de Periodismo Ciudadano de El Litoral por la aparición de vinchucas en domicilios de la localidad.
Aunque no todos estos insectos están infectados con el parásito causante del mal de Chagas, su presencia encendió alertas en la comunidad sobre los riesgos que implica esta enfermedad silenciosa y de larga evolución.
La enfermedad de Chagas es una infección parasitaria causada por el protozoo Trypanosoma cruzi. Este parásito se transmite principalmente a través de insectos hematófagos de la familia Triatominae, conocidos popularmente como vinchucas, chinches, chinches negras, la colorada o la ponzoñosa, entre otros nombres.

Estos insectos se alimentan de sangre durante la noche y, si están infectados con T. cruzi, pueden transmitir el parásito cuando, tras picar, defecan cerca de la herida. El acto de rascarse puede introducir el parásito al torrente sanguíneo.
Además de la transmisión vectorial, T. cruzi puede pasar de madre a hijo durante el embarazo, por transfusiones de sangre, trasplante de órganos o, en casos más raros, por ingestión accidental de alimentos contaminados con heces de insectos infectados.
Una enfermedad con dos etapas
La infección por Trypanosoma cruzi puede evolucionar en dos períodos clínicos:
Período agudo
Dura aproximadamente dos meses tras la infección. En esta fase, hay una cantidad elevada de parásitos circulando en la sangre. Aunque muchas personas no presentan síntomas, cuando estos aparecen suelen ser leves o inespecíficos, como fiebre, malestar general, dolor de cabeza o inflamación de ganglios.
Período crónico
Esta fase puede durar años o incluso décadas. La mayoría de los infectados permanece sin síntomas, pero entre el 20% y 30% puede desarrollar complicaciones crónicas. Éstas pueden afectar seriamente el corazón, causando miocardiopatía, arritmias e insuficiencia cardíaca, o el sistema digestivo, con dilatación del esófago o del colon.
Es importante destacar que, si se detecta y trata en la etapa aguda, la enfermedad de Chagas puede ser casi 100% curable con medicamentos específicos como benznidazol o nifurtimox.

Las vinchucas son insectos de aproximadamente 2 a 3 cm de largo, de color marrón con un patrón característico de bandas transversales en el abdomen. Tienen cabeza alargada con un “pico” que les permite perforar la piel para alimentarse de sangre.
Aunque no todas las vinchucas están infectadas con T. cruzi, donde hay condiciones que favorecen su presencia —como viviendas con grietas, techos con huecos o zonas rurales con corrales y gallineros— el riesgo de transmisión aumenta si no se adoptan medidas de control.

No existe vacuna contra el mal de Chagas, por lo que la prevención depende de evitar la presencia del insecto en las viviendas y su entorno. Las recomendaciones incluyen:
Revisar frecuentemente la casa, prestando atención a posibles manchas oscuras en las paredes que pueden ser materia fecal de vinchucas.
Mantener el hogar ordenado y limpio, incluyendo áreas detrás de muebles, objetos colgados y detrás de cuadros.
Ventilar camas, colchones y catres, especialmente en zonas de riesgo.
Tapar grietas en paredes y techos, que son lugares donde los insectos pueden refugiarse.
Evitar que animales domésticos ingresen a la vivienda, ya que pueden atraer a las vinchucas o servir como fuente de alimentación.
Si se observa una vinchuca dentro de la casa, se aconseja capturarla utilizando guantes y llevarla en un frasco o bolsa con ventilación a un centro de salud para su identificación y posible análisis, y solicitar fumigación si corresponde.

El diagnóstico de la infección se realiza mediante análisis de sangre específicos que detectan la presencia del parásito o anticuerpos contra T. cruzi. En Argentina, estos estudios se realizan de forma gratuita en hospitales y centros de salud.
La detección temprana es clave: cuando se diagnostica en la fase aguda, el tratamiento antiparasitario puede eliminar el parásito y prevenir el desarrollo de complicaciones a largo plazo. En la fase crónica, el tratamiento puede ayudar a controlar síntomas y retrasar la progresión de la enfermedad.