“Fue otra época”: las Trillizas de Oro recordaron su trabajo con Julio Iglesias y aportaron contexto tras las denuncias
Las hermanas rememoran su experiencia con el cantante español, destacando un entorno artístico regido por normas distintas a las actuales. Su relato se suma a una discusión sobre cómo revisar el pasado artístico sin ignorar las violencias invisibilizadas.
Las Trillizas de Oro se refirieron públicamente a cómo fue compartir trabajos y escenarios con Julio Iglesias.
En medio de la reaparición pública de denuncias por abuso sexual y agresiones que involucran a Julio Iglesias, las Trillizas de Oro hablaron de su experiencia laboral con el cantante español y ofrecieron un testimonio situado en tiempo y contexto, marcado por los códigos de la industria artística de otras décadas.
En diálogo con Teleshow, María Emilia Rousse, integrante de Las Trillizas de Oro, reaccionó con claridad: “Nos sorprendió esta noticia”.
Un testimonio en clave de época
Las Trillizas de Oro —María Eugenia, María Laura y María Emilia Fernández Rousse— se refirieron públicamente a cómo fue compartir trabajos y escenarios con Julio Iglesias durante los años de mayor exposición internacional del artista. Sus declaraciones surgieron a partir de la difusión de nuevas denuncias que reactivaron el debate en torno a figuras consagradas del espectáculo y a los límites entre el poder, el silencio y las prácticas naturalizadas en otros tiempos.
Sin desconocer la gravedad de los hechos denunciados por otras mujeres, las hermanas aclararon que su vínculo con Iglesias fue estrictamente profesional y que, en su experiencia personal, no atravesaron situaciones de abuso. “Era otra época, con otros códigos”, coincidieron, al describir el clima general que predominaba en el ambiente artístico de aquellos años.
Cómo fue trabajar con una figura global
Las Trillizas de Oro recordaron que Julio Iglesias era ya una estrella internacional cuando coincidieron con él, y que su entorno estaba fuertemente jerarquizado. Según relataron, los vínculos laborales estaban atravesados por una lógica vertical, donde el poder de decisión recaía casi exclusivamente en productores y figuras centrales.
En ese marco, explicaron que muchas actitudes que hoy serían cuestionadas formaban parte de una normalidad aceptada. “No se hablaba, no se preguntaba, no se discutía”, señalaron, al describir un contexto donde el silencio era una regla tácita y donde las jóvenes artistas aprendían a adaptarse para poder trabajar y crecer profesionalmente.
Las hermanas aclararon que su vínculo con Iglesias fue estrictamente profesional y que, en su experiencia personal, no atravesaron situaciones de abuso.
Denuncias, memoria y nuevas miradas
Las declaraciones de las Trillizas se suman a un escenario más amplio, en el que testimonios del pasado reaparecen a la luz de nuevas sensibilidades sociales. Lejos de relativizar las denuncias, las hermanas remarcaron la importancia de que las víctimas puedan hablar y ser escuchadas, algo que —según subrayaron— no sucedía décadas atrás.
“Hoy hay herramientas, hay redes, hay otra conciencia”, afirmaron, al comparar el presente con aquellos años en los que muchas situaciones quedaban encapsuladas puertas adentro del espectáculo.
Las Trillizas de Oro recordaron que Julio Iglesias era ya una estrella internacional cuando coincidieron con él.
El debate que excede a una figura
El caso de Julio Iglesias volvió a poner sobre la mesa una discusión que atraviesa al mundo del arte, la música y la televisión: cómo revisar el pasado sin anacronismos, pero sin negar violencias que durante años fueron invisibilizadas. En ese equilibrio se inscriben los testimonios como el de las Trillizas de Oro, que aportan memoria sin desmentir otras voces.
Las palabras de las Trillizas de Oro no buscan clausurar el debate, sino ampliarlo. En tiempos donde la revisión histórica es inevitable, sus recuerdos funcionan como una pieza más de un rompecabezas complejo, donde pasado y presente dialogan para entender —y transformar— las reglas del espectáculo.