Jim Carrey recibió el César de Honor y sorprendió al revelar sus raíces francesas
El actor canadiense fue el gran protagonista de la gala en París. Con su característico humor, bromeó sobre su cansancio para hablar el idioma local y rindió tributo a su linaje familiar.
Jim Carrey recibió el César de Honor. Crédito: Reuters.
La 51ª edición de los Premios César, el equivalente francés a los Oscar, vivió una de sus noches más memorables con la entrega del César de Honor a Jim Carrey. El actor, ícono de la comedia física y el drama psicológico en Hollywood, aterrizó en la capital francesa para ser homenajeado por su trayectoria, dejando una huella de carisma, humor y una revelación genealógica que pocos esperaban.
Desde su llegada a la alfombra roja, Carrey demostró que su capacidad para conectar con el público permanece intacta.
El protagonista de clásicos como The Truman Show y Eterno resplandor de una mente sin recuerdos recibió una de las ovaciones más prolongadas de la historia reciente de los premios, otorgada por una platea que lo reconoce no solo como un "clown" brillante, sino como un artista de una profundidad emocional inabarcable.
El humor como idioma universal
Fiel a su estilo irreverente, Carrey comenzó su discurso de aceptación bromeando sobre la barrera lingüística. A pesar de encontrarse en la cuna del cine europeo, el actor optó por hablar mayoritariamente en inglés, justificándose con una frase que desató las carcajadas de los asistentes: "Tengo la lengua cansada".
Con gestos exagerados y su clásica plasticidad facial, el actor explicó que, aunque había intentado practicar su francés para la ocasión, la complejidad de la fonética gala lo había dejado agotado.
"Es un idioma hermoso, pero mi cara no está diseñada para tantas vocales nasales seguidas", bromeó, ganándose de inmediato la complicidad de los académicos franceses, conocidos por ser rigurosos con su lengua.
El actor recordó que sus ancestros originales procedían de Francia. Crédito: Reuters.
El descubrimiento de sus raíces
Sin embargo, detrás de las muecas hubo un espacio para la emoción y la historia personal. Carrey aprovechó el escenario para desvelar un vínculo profundo con el país que lo homenajeaba: sus raíces francesas.
El actor recordó que sus ancestros originales procedían de Francia y que el apellido de su familia fue originalmente Carré, antes de ser anglicanizado a Carrey cuando se establecieron en Canadá.
"Siento que he vuelto a casa de alguna manera. Hay algo en la sangre que reconoce este lugar", expresó con un tono más sobrio. Este detalle no es menor para la cultura francesa, que suele abrazar con especial fervor a los artistas internacionales que reconocen una herencia gala en su árbol genealógico.
Un legado que trasciende fronteras. Crédito: Reuters.
Un legado que trasciende fronteras
El reconocimiento a Jim Carrey llega en un momento de madurez en su carrera, donde el actor ha alternado periodos de retiro voluntario con proyectos seleccionados que resaltan su visión artística.
La Academia del Cine Francés destacó su "capacidad única para personificar la vulnerabilidad humana a través del exceso y la distorsión", comparando su técnica en ocasiones con las de los grandes maestros del cine mudo.
La noche cerró con Carrey sosteniendo la estatuilla dorada, un símbolo de que su arte, nacido en los clubes de comedia de Toronto y explotado en los grandes estudios de Los Ángeles, tiene un lugar reservado en el Olimpo de la cultura europea. Entre risas, confesiones y un poco de fatiga lingüística, el "nuevo" Carré demostró que la risa es, efectivamente, el único idioma que no cansa a nadie.