La figura de Ricardo Fort parece resistirse al olvido, no solo en la memoria popular, sino también en las paredes del edificio donde vivió gran parte de su vida. En una reciente y reveladora entrevista, su hija, Martita Fort, rompió el silencio sobre los extraños sucesos que ocurren en la propiedad, confirmando que la presencia de su padre se siente con una intensidad que traspasa lo racional.
“Lo vieron”: Martita Fort reveló impactantes episodios paranormales en el edificio de su padre
La heredera del mediático empresario confesó que vecinos y empleados aseguran haberlo visto tras su fallecimiento. Ruidos de botas texanas y luces que parpadean: las razones que la llevaron a buscar un nuevo hogar.

Los testimonios del más allá
Según relató la joven influencer, no es ella quien ha visto directamente la figura de su padre —algo que, según admite, le causaría un gran impacto emocional—, sino personas de su entorno cercano. "El portero del edificio y gente que trabaja en mi casa lo veían. Obviamente, se asustaban y se iban", detalló Martita.
Estos relatos coinciden en describir apariciones fugaces de una figura que asocian inmediatamente con el empresario chocolatero. La joven explicó que, aunque ella no llegó a verlo "en carne propia", fue testigo de fenómenos que no tienen explicación lógica, como luces que se entrecortan sin motivo aparente en momentos específicos.

"Escuchaba los pasos de sus botas texanas"
Uno de los detalles más estremecedores de su relato tiene que ver con los sonidos. Martita confesó que, en la quietud de la casa, era frecuente escuchar ruidos que remitían directamente a la estética de su padre. "Escuchaba pasos de las botas texanas que usaba él. Todo eso yo lo relacionaba con él", recordó, haciendo alusión al calzado icónico que Ricardo lucía en sus apariciones públicas.
La joven describió el ambiente del departamento como una "ensalada de energías", producto no solo de la fuerte personalidad de su padre, sino del constante desfile de custodios, productores y figuras del espectáculo que circulaban por allí durante su infancia. "Era un circo", definió de manera tajante.

Un nuevo comienzo lejos del "historial"
Estas vivencias, sumadas a la necesidad de forjar su propio camino, fueron el detonante para que Martita decidiera mudarse y dejar atrás el departamento familiar. "Quería estar en un espacio renovado, que no tenga historial. Decidí que ya tenía edad para mudarme sola y cultivar mi propia energía", explicó la joven de 22 años.
A pesar de lo inquietante de los sucesos, Martita aclaró que nunca sintió estas presencias como algo "negativo", sino más bien como una energía remanente de una vida intensa. Hoy, instalada en su nuevo hogar, busca distanciarse del mito de su padre para enfocarse en su carrera profesional y su reciente desembarco en el mundo del streaming.
La mística que rodea a Ricardo Fort parece no tener fin. Ya sea por sugestión o por fenómenos inexplicables, el "Comandante" sigue siendo noticia, esta vez desde un plano espiritual que su propia familia ha decidido reconocer. La mudanza de Martita marca el cierre de una etapa cargada de recuerdos y sombras, en busca de una paz que el histórico departamento de la calle Sucre, al parecer, ya no podía ofrecerle.








