Murió un montañista ruso en el Aconcagua: primera víctima de la temporada
Un andinista de 55 años, identificado como Konstantin Bitiukov, perdió la vida a pocos metros de la cumbre del Cerro Aconcagua, en Mendoza, en el que fue el primer fallecimiento de la temporada de ascensos.
El guía que lo acompañaba dio aviso inmediatamente al servicio médico del parque.
Un montañista de nacionalidad rusa murió este domingo mientras intentaba alcanzar la cima del Cerro Aconcagua, en la provincia de Mendoza, y se convirtió en la primera víctima mortal de la temporada de ascensos que se extiende entre noviembre y marzo.
A pocos metros de la cumbre
La víctima, identificada como Konstantin Bitiukov, tenía 55 años y formaba parte de una expedición que escalaba por la ruta normal hacia la cima del Aconcagua —que con 6.962 metros es la montaña más alta de América.
De acuerdo con los informes policiales y oficiales del Parque Provincial Aconcagua, el andinista se encontraba en el sector conocido como El Hombro, a unos 6.800 metros sobre el nivel del mar, cuando sufrió una descompensación repentina.
Fue allí donde colapsó, aparentemente a causa de un paro cardiorrespiratorio, según detallaron fuentes consultadas por medios locales.
Rescatistas y personal sanitario llevaron a cabo maniobras de reanimación
El guía que lo acompañaba dio aviso inmediatamente al servicio médico del parque. Rápidamente se activó un operativo de emergencia que incluyó la intervención de la Patrulla de Rescate de la Policía de Mendoza y de guardaparques del Parque Provincial Aconcagua, que se trasladaron en helicóptero hasta la zona donde se había producido el incidente.
Allí, los rescatistas y personal sanitario llevaron a cabo maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), administraron oxígeno y adrenalina, pero los esfuerzos no tuvieron éxito y, tras más de veinte minutos de intentos, se confirmó el fallecimiento de Bitiukov en el lugar.
La causa quedó bajo investigación judicial y la fiscal María Luz Maturano, de la Oficina Fiscal N.º 11, ordenó medidas para esclarecer las circunstancias del hecho.
También dispuso que la recuperación del cuerpo quedara supeditada a las condiciones climáticas, que en la alta montaña pueden cambiar de forma abrupta y dificultar las operaciones de rescate.
La tragedia en el Aconcagua refleja los riesgos inherentes a la alta montaña, donde la falta de oxígeno, las bajas temperaturas y la exigencia física extrema ponen a prueba incluso a escaladores experimentados.
Según especialistas, a partir de los 6.000 metros, el cuerpo humano entra en lo que se denomina “zona de muerte”, donde cualquier complicación médica o técnica puede derivar en un desenlace fatal si la respuesta no es inmediata.
En este caso, la rapidez del guía y del personal de rescate fue clave para activar el protocolo de emergencia, pero resultó insuficiente para revertir el cuadro.
Los equipos de rescate en Aconcagua están entrenados para responder ante incidentes que van desde el mal de altura, lesiones por caídas, hasta descompensaciones cardiacas como la sufrida por Bitiukov.
Sin embargo, el acceso y la asistencia en zonas extremas dependen de factores como la meteorología, la visibilidad y la disponibilidad de vuelos sanitarios, que muchas veces se ven afectados por las condiciones propias del entorno.
En años anteriores, la montaña también se cobró vidas. En febrero de 2025, un andinista polaco murió a pocos metros de la cumbre cuando se descompensó mientras ascendía el Aconcagua, pese a la asistencia médica.
A partir del inicio de la temporada en noviembre, miles de aficionados y profesionales de la montaña intentan escalar la cumbre, atraídos por el desafío y la belleza del llamado Coloso de América, pero también expuestos a las dificultades que conlleva el ambiente de alta montaña.
La muerte de Bitiukov reavivó el debate sobre las medidas de seguridad y requisitos para escalar el Aconcagua. Autoridades y especialistas coinciden en que la preparación física, la experiencia previa y el acompañamiento de guías certificados son elementos cruciales para mitigar los riesgos.
El Parque Provincial Aconcagua exige permisos, seguros y una evaluación de la experiencia de los escaladores antes de autorizar los ascensos. Sin embargo, organizaciones de montaña señalan que no hay garantía absoluta de seguridad en alturas extremas como las que supera este cerro andino.