Jordan Brandon Mejía Bustamante (de 28 años) fue condenado esta semana a siete años de prisión por la Justicia Federal, luego de que la Gendarmería Nacional lo detuviera en la ciudad santafesina de Ceres, cuando llevaba escondidos en su camioneta más de 100 kilos de cocaína.
Condenaron a un hombre por transportar más de 100 kilos de cocaína por rutas santafesinas
Se llama Jordan Brandon Mejía Bustamante y tiene 28 años. Por el hecho ya habían sido sentenciadas dos mujeres que fueron sus cómplices. El cargamento estaba oculto en su camioneta y fue valuado en aproximadamente 2,5 millones de dólares.

Así lo resolvió este jueves el tribunal integrado por los jueces Luciano Lauria, Emilio Rosatti y Elena Beatríz Dilario en una audiencia de determinación de pena. Mejía Bustamante fue hallado culpable como coautor penalmente responsable del delito de transporte de estupefacientes, agravado por la intervención organizada de tres o más personas.
El Ministerio Público Fiscal estuvo representado en el proceso por los doctores Jorge Gustavo Onel y Federico Grimm.
El procedimiento
Los hechos acreditados en la causa se remontan al 30 de noviembre de 2025, cerca de las 21.50 horas, en el kilómetro 389 de la Ruta Nacional N° 34, a la altura de la ciudad de Ceres (departamento santafesino de San Cristóbal).
En ese punto, efectivos de Gendarmería Nacional que ejecutaban el operativo público de prevención detuvieron la marcha de una camioneta Jeep Grand Cherokee Limited, conducida y de propiedad de Mejía Bustamante.
Los uniformados sospecharon en principio de un problema mecánico en el vehículo, que hacía un extraño “chirrido” en la rueda delantera izquierda, por lo que le hicieron señas para que el conductor estacione en la banquina.
Los uniformados le consultaron al ocupante de la camioneta sobre el origen y el destino de su trayecto.
Mejía Bustamante se puso nervioso e incurrió en notorias contradicciones: primero afirmó que había partido de Córdoba, luego de Santiago del Estero y finalmente reconoció que había salido de La Quiaca (Jujuy); y que se dirigía hacia San Nicolás (provincia de Buenos Aires).
La falta de consistencia en sus respuestas levantó todo tipo de sospechas entre los agentes, que consultaron a la Fiscalía.
Inmediatamente se ordenó el traslado del rodado a la sede de la Sección de Seguridad Vial de Gendarmería para efectuar un minucioso control con "Sasha", un perro especialmente preparado para buscar estupefacientes.
El can reaccionó y marcó la existencia de drogas adentro del rodado. Tras obtener la correspondiente orden judicial de requisa sobre la camioneta y su conductor, las fuerzas de seguridad hallaron 105,9 kilos de clorhidrato de cocaína.
El cargamento estaba fraccionado en 100 paquetes rectangulares de color amarillo (algunos envueltos en papel metalizado y otros estampados con la figura de un delfín y el sello "PREMIUM QUALITY, SATISFACTION GUARANTEED".
La droga se encontraba oculta en compartimientos especialmente acondicionados del vehículo, ubicados en ambos zócalos, los laterales del baúl y el paragolpes trasero.
En el procedimiento se incautaron, además un teléfono iPhone 13 blanco, dos tarjetas SIM, un ticket de peaje de la localidad santiagueña de Fernández fechado el mismo 30/11/2025 y documentación personal.
Peritajes oficiales posteriores confirmaron que el material incautado poseía una pureza media del 84,4 %, equivalente a 893.888, con un valor comercial estimado en casi dos millones y medio de dólares.
Traza satelital
El análisis forense de la telefonía celular y el barrido de antena de las celdas de comunicación permitieron reconstruir el itinerario de la maniobra delictiva.
La ruta comenzó el 28 de noviembre en Jujuy y recorrió aproximadamente 780 kilómetros hasta Ceres, registrando una parada estratégica el 30 de noviembre entre las 12.30 y las 17.30 en el Hotel "Vista del Sol", ubicado sobre la RN 34 en la localidad de Pinto (Santiago del Estero).
La investigación técnica determinó que Mejía Bustamante no actuó de manera aislada. La acusación detalló la articulación de una estructura delictiva compuesta por tres personas.
Elia Iriarte Mendieta (Coautora) es una ciudadana boliviana que actuó como "guía" o "puntera" del cargamento. Condujo un Toyota Corolla, realizó exactamente el mismo recorrido e impactó en las mismas antenas de telefonía desde Jujuy a Ceres, hospedándose incluso en la habitación contigua del hotel de Pinto durante la misma franja horaria.
Además del rol logístico en ruta, Iriarte Mendieta gestionó la compra del vehículo utilizado para el ilícito. El 23 de octubre de 2025 contactó al vendedor del rodado en Buenos Aires; el 3 de noviembre concretó el pago en efectivo de 19.000 dólares y gestionó la transferencia de la camioneta Jeep en el Registro de la Propiedad Automotor de Pilar a nombre de Mejía Bustamante, quien estuvo presente en el acto.
Tras permanecer prófuga, la Fiscalía obtuvo su orden de captura nacional e internacional. El 14 de abril de 2026, personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) la detuvo en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza cuando intentaba abordar un vuelo hacia Bolivia.
En su poder se hallaron 33.000 dólares no declarados (dando origen a una causa paralela por contrabando de divisas en la Justicia Penal Económica) y 561.300 pesos.
Su situación procesal quedó firme mediante un juicio abreviado donde aceptó la pena de 7 años de prisión.
Patricia Elizabeth Ávila (Partícipe secundaria): pareja de Mejía Bustamante. Su rol consistió en brindar asistencia logística y financiera indispensable para garantizar la operatividad de la marcha.
El 28 de noviembre realizó tres recargas telefónicas de $ 10.000 cada una mediante Mercado Pago a las líneas operativas de Mendieta y Mejía para asegurar que mantuvieran la comunicación constante en ruta.
Ávila fue condenada mediante acuerdo pleno a 3 años de prisión en ejecución condicional.
Escuchas
Durante el debate oral se ventiló una profusa evidencia informática extraída del celular del imputado que desmonta cualquier pretensión de desconocimiento de la maniobra.
El 4 de noviembre de 2025, en medio de las gestiones por la compra del vehículo en Buenos Aires, Mejía le escribió expresamente a Ávila: “Voy a traficar mucha droga y creo un ártico artificial".
Un día después, el 5 de noviembre, Ávila le reprochó: "Ayer bromeaste diciendo voy a viajar una vez más y me voy de vacaciones a la cárcel", a lo que el acusado respondió: "Es una posibilidad, no quiero que sea así, pero sí, no bromeo con mis desgracias".
El día del inicio del viaje, el 28 de noviembre, Mejía envió audios informando: "Ya me junté con la señora, me crucé para el otro lado, voy a buscar el auto (...) todo va a salir bien. Voy a activar otro chip".
Ávila le respondió: "Es para que podamos salir de las deudas y tener algo juntitos para trabajarlo".
El 29 de noviembre, Mejía detalló el trayecto restante: "Tengo que llevar hasta San Nicolás a Buenos Aires, estaba viendo que son diez horas, pero hay una parte que hay desvío que nos tenemos que meter por un camino de tierra".







