La Justicia de Rosario investiga las circunstancias que rodearon la muerte de Jerónimo Fernández Bobbio, un joven santafesino de 18 años, jugador de rugby del club CRAI y estudiante de abogacía, quien falleció el 29 de julio de 2025 en el Hospital Italiano de la gran ciudad del sur santafesino tras someterse a una intervención quirúrgica programada.
Continúa la investigación a un año de la muerte de Jerónimo Fernández Bobbio
El joven santafesino que tenía 18 años entró al quirófano por una fractura de clavícula y durante la cirugía sufrió una grave lesión interna que terminó siendo fatal. La Justicia trata de determinar si hubo responsabilidades de profesionales involucrados en la tragedia.

El caso está a cargo de la fiscal Valeria Piazza Iglesias, de la Unidad de Siniestralidad Vial y Delitos Culposos del Ministerio Público de la Acusación (MPA), bajo la carátula de averiguación de causa de fallecimiento.
La investigación judicial se inició de oficio tras una reunión de la Fiscalía Regional con familiares de la víctima, que expresaron severas dudas sobre el accionar médico.
“Jero” había ingresado al centro de salud un día antes, pasadas las 5 de la mañana, para una operación por una fractura de la clavícula derecha (luxofractura esternoclavicular posterior/ luxación posterior de la clavícula).
Pero había un riesgo alto que no había sido identificado: la lesión de Jerónimo estaba junto al tronco braquiocefálico, que se origina en el arco aórtico y se divide luego en dos arterias principales (carótida y subclavia).
Eso no se sabía porque los estudios previos no lo mostraban. Los médicos solicitaron una tomografía 3D para ver “el tipo de lesión” en el hueso, pero no uno específico para observar las arterias aunque los protocolos recomiendan una angiotomografía para esos casos.
Durante la operación, ese riesgo se concretó en emergencia. Al abrir la zona y mover el hueso de la clavícula de Jerónimo, los médicos lastimaron la arteria subclavia y, sin cirujano cardiovascular en quirófano ni banco de sangre previsto para el caso, sufrió una hemorragia masiva y el corazón del paciente se detuvo dos veces, hasta complicar otros órganos como el riñón y el hígado.
Tras varias reanimaciones, muchas transfusiones y una operación de abdomen, Jerónimo tuvo un nuevo paro al día siguiente y murió al mediodía.
“Tenía 18 años, muchos amigos, jugaba al rugby, estudiaba abogacía, estaba enamorado y soñaba con planes como viajar, forjar una carrera y formar una familia”, puntualizan desde su entorno.
La lesión
La fractura de Jerónimo fue el martes 24 de junio de 2025 durante un partido de rugby que el CRAI disputó con CRAR en Rafaela. El hombro se hinchó tanto que quedó deforme, con un dolor que no le permitía moverse. La historia clínica detalla los estudios, el tipo de lesión y las indicaciones en las primeras horas: tomografía y resonancia, luxación esternoclavicular posterior derecha y, por ser una patología de baja incidencia, un tratamiento “sintomático y ortopédico”: antiinflamatorios, inmovilización y reposo.
La luxación esternoclavicular posterior sería la variante más grave en este tipo de lesiones. Poco frecuente, encierra gravedad porque la clavícula se desprende del esternón —a centímetros de la tráquea, el esófago y los grandes vasos— y, si se desplaza hacia atrás, su extremo puede quedar junto al tronco braquiocefálico.
Durante el transcurso del mes siguiente, Jerónimo cumplió las indicaciones a rajatabla y viajó con sus padres a consultar a un traumatólogo con notables antecedentes en este tipo de lesiones en Rosario, quien recomendó la cirugía para poder retomar la práctica deportiva, sin informar riesgo alguno ni explicar la complejidad del procedimiento. Aseguró a la familia un retorno inmediato a la vida normal.
Quirófano
El lunes 28 de julio de 2025, Jerónimo entró al quirófano. Antes, cantó un rezo —María mírame, María mirame— y le guiñó el ojo a su mamá, según compartió ella en su cuenta de Instagram.
Antes de las 6, pasó por el control preoperatorio. La enfermera dejó constancia del estado de Jerónimo: paciente lúcido, orientado en tiempo y espacio, ingresa por sus propios medios para cirugía programada. Después, va al quirófano.
El procedimiento se demoró y comenzó aproximadamente a las 8.45. Las luxaciones como la que tenía Jerónimo —de más de 7 a 10 días— son las de más riesgo, porque el cuerpo genera fibrosis (una cicatriz) alrededor del hueso, y esa cicatriz puede pegar el hueso a las arterias cercanas, por lo que si tocas el hueso puedes dañar la arteria. Y eso fue lo que pasó: él empezó a sangrar tanto que el corazón y otros órganos terminarían fallando.
Dos médicos expertos consultados después de la tragedia por la familia indicaron que cuando un callo, cicatriz o fractura puede, comprometer arterias, primero hay que hacer un procedimiento para protegerlas y después reparar la fractura —antes de tocar el hueso, el cirujano cardiovascular la rodea y resguarda y, recién ahí el traumatólogo sigue con lo demás—.
Los doctores pudieron no haber sabido sobre la cicatriz de Jerónimo ni del hueso pegado a la arteria hasta el momento en que sus colegas abrieron a Jerónimo, porque los estudios que ordenaron no lo evidenciaban. Respecto de este caso, los mismos expertos dijeron que debieron volver a cerrar, coser y no operar hasta que haya un cirujano cardiovascular en la sala.
Además, no tenían sangre preparada para la cirugía, como se recomendaría en este tipo de cirugías.
La agonía de Jerónimo también fue la de sus padres en la sala de espera. “Pasamos la peor hora de nuestras vidas abrazados, llorando, rezando, ofreciendo a Dios nuestras vidas y convenciéndonos que esto no estaba pasando”, escribió después la mamá de Jerónimo en su cuenta de Instagram.
La reparación vascular de tronco arterial braquiocefálico inició a las 12 y finalizó a las 14. El estado de Jerónimo era crítico. En Coronaria, su cuadro se fue deteriorando más aún con el paso de las horas y el corazón dijo basta al mediodía del día siguiente.
Causa judicial
La investigación está a cargo de la fiscal Valeria Piazza Iglesias de la Unidad de Siniestralidad Vial y Delitos Culposos, quien asumió en agosto de 2025 en el MPA de Santa Fe.
El hecho se investiga como averiguación de causa de fallecimiento.
Esta información proporcionó la fiscalía: “El hecho se investiga como averiguación de causa de fallecimiento. El deceso se produce el 29/7/25 durante un procedimiento quirúrgico por una fractura de clavícula. La investigación se inicia de oficio por parte de la Fiscalía Regional Rosario luego de una entrevista que se sostuvo con familiares del fallecido donde manifestaba sus dudas sobre lo ocurrido. Por lo que se asignó a la fiscal Piazza Iglesias de la Unidad de Siniestralidad Vial y Delitos Culposos para el inicio de la investigación por averiguación de causa de fallecimiento.
El cuerpo no fue a autopsia ya que fue cremado por decisión familiar y la investigación se inició posteriormente, igualmente se tomaron testimonios a personal del hospital y se secuestraron todas las historias clínicas.








