Dos palas apoyadas contra el baúl de un Citrôen C3 blanco, estacionado en un galpón de la zona norte de Santa Fe, fue lo más parecido a una sentencia de muerte que vivió un comerciante santafesino, dedicado a la compra venta de autos usados y varias veces nombrado en causas penales de las que supo salir airoso.
Lo secuestraron por vender un auto con deuda al narco "Puchinga" Almirón
“Me vendió un auto que se debe todo”, dijo en una de las escuchas telefónicas el prófugo Víctor Esteban Almirón. Este jueves la justicia dictó la prisión preventiva para su mujer y varios miembros de la banda que opera en el norte de la ciudad de Santa Fe.

Ocho horas estuvo privado de la libertad, la mayor parte del tiempo encerrado en el baúl de su propio auto, con el rostro y el cuerpo ensangrentado producto de los golpes. Le reclamaban haberle vendido un auto lleno de deudas, al narco Víctor Esteban “Puchinga” Almirón, jefe de la banda que lleva su nombre y actualmente prófugo y con pedido de captura.

El caso, que estaba siendo investigado por el Ministerio Público de la Acusación, derivó en los allanamientos del pasado 21 de abril, cuando la Policía de Investigaciones (PDI) detuvo a una decena de miembros de la banda y secuestró varios vehículos, en su mayoría utilizados para cometer otros delitos.
Prisión preventiva
Este jueves, en los Tribunales de Santa Fe, se llevó a cabo la audiencia de medidas cautelares, en la que el juez Nicolás Falkenberg dictó la prisión preventiva para Carina Martínez -defensa de Raúl Sartori y Juan Michelli-, Luis Ruiz -defensa de Claudio Torres del Sel y Francisco García Rossi- y Sergio Acuña -Gustavo Durando por el MPD-. Previamente había consentido la cautelar de máxima el coimputado Alejandro Alarcón.
En tanto el martes de esta semana y luego de dos ruedas de reconocimientos positivas, la fiscal de la Unidad Especial de Homicidios, Laura Urquiza, imputó a siete miembros de la banda por una sucesión de delitos que van desde la asociación ilìcita, a la tentativa de homicidio de un camionero boliviano, el secuestro del comerciante del rubro automotor y las amenazas contra una mujer a la que le reclamaban dinero para no quitarle su auto.

Le llevó una hora de reloj a la fiscal Urquiza exponer los hechos, que tienen como base la presunta comisión del delito de asociación ilícita, al menos desde 2023 y hasta la actualidad. La organización liderada por “Puchinga” Almirón, secundado por su mujer Carina Martínez, cuenta entre sus miembros a los detenidos Acuña, Alarcón y Ruiz, entre otros.
Para el MPA se trata de “una organización estable destinada a la comisión de delitos contra la vida, la libertad y la propiedad, actuando de manera coordinada, con división de roles y aprovechando recursos comunes”.
Bajo el paraguas de la asociación ilícita, la fiscalía atribuyó tres hechos delictivos atravesados por el alto grado de violencia desplegado por la banda.
Intento de homicidio
El primero, es una tentativa de homicidio ocurrida el 3 de enero al mediodía, cuando un miembro de la banda identificado como Pablo Rosales -actualmente condenado-, amenazó de muerte a un ciudadano boliviano que manejaba un camión, por la zona de San José del Rincón.
La amenaza verbal tiene su correlato, en una llamada telefónica, cuando el jefe de la banda le reclamó una deuda al camionero diciéndole: “Ahora es una guerra” y “Nosotros nacimos tirando tiros”, en el marco de un conflicto que se remonta a 2023 y al entender de la fiscalía “no resulta un hecho aislado”, sino concatenado con la lógica criminal.

La secuencia continúa el mismo 3 de enero, cuando pasado el mediodía una mujer que iba de acompañante en un VW Vento abrió una ráfaga de disparos -8 en total- contra el camión Volvo que manejaba el denunciante. El auto fue hallado abandonado, en horas de la siesta, por el Comando de Recreo, con documentación a nombre de la familia Almirón.
El hecho fue atribuido a Martínez en carácter de coautora de tentativa de homicidio agravado por el empleo de arma de fuego.
Secuestro extorsivo
Los días transcurrieron y la tarde del miércoles 25 de marzo, se produjo el hecho central, que fue el secuestro extorsivo de un comerciante, dedicado a la compra venta de autos usados.
Según consta en la carpeta judicial, la víctima había vendido un Peugeot 208 a Almirón y a cambio recibió 5.000 dólares, un VW Bora y la promesa de once millones de pesos que no llegaron a abonarse.
Pero el negocio salió mal, porque el Peugeot acumulaba una deuda aparentemente impagable que reclamaba una concesionaria y por ende, no podía ser transferido. De escuchas posteriores que constan en la investigación surge que el propio Almirón dijo que “me vendió un auto que se debe todo”.
El día del secuestro, el comerciante fue hasta la casa de Hugo Wast al 6700, en el noroeste de la ciudad-, donde viven los Almirón, sin plata, pero con la esperanza de llegar a un acuerdo. La respuesta fue otra: en un galpón lindante a la casa de Puchinga lo esperaba un grupo de hombres armados que, tras golpearlo y atarlo de pies y manos, lo mantuvieron 8 horas cautivo dentro del baúl de su propio auto.
Dos liberados
Allí tomaron intervención los hermanos José y Jorge T, -Torres del Sel y García Rossi- quienes actuaron como intermediarios entre la banda de Puchinga y la familia del secuestrado, a quienes les pedían 6 mil dólares para liberarlo.
Estos últimos fueron los únicos en quedar libres este jueves, al considerar el juez que colaboraron en la liberación del comerciante, de hecho habrían sido ellos quienes pagaron el “rescate” cuando el secuestrado “pensaba que lo mataban”, según dijo en fiscalía.
La tortura que comenzó a las cuatro de la tarde terminó cerca de la medianoche, cuando el propio Puchinga se acerca al vendedor maniatado y le dice que “el problema se había solucionado” porque “Pelonga” había pagado los 5 mil dólares.
Lo liberaron esa misma noche con la condición de que transfiriera el Citrôen C3 y le devolviera el VW Bora, a cambio del Peugeot 208.
La lista de imputaciones se cierra con un episodio ocurrido el 15 de abril, cuando Ruiz y Alarcón, amenazaron a una mujer para que entregara un dinero a cambio de no quitarle un auto que había sido vendido por el comerciante secuestrado y cuya carpeta, con documentación tenía la banda de Puchinga.









