Aurora Noemí Barbona utilizaba un negocio familiar como pantalla para el comercio de estupefacientes en el noroeste de la ciudad de Santa Fe, y terminó condenada.
Condenaron a "la tía Aurora" por vender droga en un kiosco de barrio La Ranita
La mujer de 49 años fue detenida con más de 180 gramos de cocaína en su casa. Le impusieron cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo tras admitir su responsabilidad en un juicio abreviado.

El juez penal Pablo Busaniche resolvió homologar el acuerdo de juicio abreviado presentado por el fiscal de la Unidad de Microtráfico, Arturo Haidar, y el abogado defensor Héctor Acuña.
La mujer, conocida en los pasillos de barrio La Ranita como "la tía Aurora", aceptó una pena de cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo como autora del delito de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”.
Además de la privación de la libertad, la sentencia incluyó una multa económica y el decomiso de los elementos secuestrados durante el operativo policial que desmanteló su actividad ilícita.

La resolución judicial puso fin a una investigación que se inició a partir de denuncias anónimas y que requirió de tareas de inteligencia complejas, incluyendo vigilancias discretas y el uso de tecnología aérea para detectar los movimientos sospechosos en el domicilio de la ahora condenada.
Durante la audiencia, la propia Barbona admitió que la droga encontrada en su poder le pertenecía y aceptó la condena.
Un kiosco como fachada
La actividad delictiva de Barbona se concentraba en su vivienda de calle Combatientes de Malvinas al 6900, un inmueble de estructura precaria protegido por un extenso cerco de chapas oxidadas donde funcionaba un almacén tipo kiosco.
Detrás de la venta de golosinas y artículos de primera necesidad, el personal de la División Unidad Operativa Federal Santa Fe de la Policía Federal descubrió un centro de distribución de cocaína.
Durante la audiencia de juicio abreviado, el fiscal del Ministerio Público de la Acusación (MPA) detalló con precisión el material hallado durante el allanamiento realizado el pasado 17 de abril.
Señaló que la mujer fue sorprendida al “haber tenido ilegítimamente, bajo su exclusiva esfera de custodia y disponibilidad, un total de 50 gramos de cocaína, fraccionados en 149 envoltorios de nylon, destinados a su comercialización a terceros consumidores”. Estos envoltorios se encontraban ocultos en el interior de una riñonera rosada en el sector del comedor.

Pero ese no era todo el material estupefaciente que Barbona resguardaba en la vivienda. En el tacho de residuos de la cocina, los efectivos policiales encontraron un envoltorio negro que contenía “un trozo compacto de cocaína con un pesaje total de 136 gramos, reservado para su posterior fraccionamiento en dosis y ulterior comercialización”.
En el mismo procedimiento se incautaron $49.300 en efectivo, balanzas de precisión y bolsas de nylon de diversos colores preparadas para el empaquetado de la droga.
Vigilancia aérea y hartazgo vecinal
La condena a "la tía Aurora" no fue producto del azar, sino de un seguimiento exhaustivo que incluyó informes de la Central de Emergencias 911 y patrullajes preventivos de la Policía de Investigaciones (PDI). Además, la Justicia autorizó la utilización de un vehículo aéreo no tripulado (dron) para registrar los movimientos en los pasillos linderos al inmueble.
Los agentes detectaron un flujo constante de personas que ingresaban y salían del domicilio tras permanecer apenas unos segundos, una conducta “compatible con maniobras vinculadas a la comercialización de estupefacientes bajo la modalidad de narcomenudeo”.

La actividad de Barbona en el barrio no pasaba desapercibida. Según consta en las entrevistas vecinales incorporadas a la causa, el kiosco generaba constantes episodios de violencia y disparos de armas de fuego, lo que mantenía en vilo a las familias de la zona. Un testigo relató que la mujer solía vender en los pasillos pero que, tras las quejas, trasladó la actividad al interior de su negocio.
Finalmente, el juicio abreviado permitió una resolución rápida del conflicto: "la tía Aurora" fue removida del barrio La Ranita y, tras la condena, cumple su pena en un establecimiento penitenciario de la provincia.








