El crimen de Carlos Alberto “Pelusa” Farías, el histórico cambista de la peatonal santafesina asesinado en febrero de 2024, vuelve a colocarse en el centro de la escena judicial. A pocos días de la audiencia preliminar que abrirá el camino al juicio por jurados, la querella sostiene que se trató de un homicidio planificado, ejecutado con la intención de garantizar impunidad y ocultar el robo de una suma millonaria en dólares.
El caso "Pelusa" Farías entra en una etapa decisiva con el juicio por jurados en Santa Fe
A días de la audiencia preliminar, la querella sostiene que el asesinato del cambista ocurrido en plena peatonal fue una emboscada planificada para robar una importante suma en dólares. La causa se encamina a una nueva instancia judicial bajo la modalidad de jurado popular en la ciudad.

La reconstrucción fue realizada por el abogado de la familia, Martín Risso Patrón, durante una entrevista en el programa Santa Fe Policiales, que se emite por CyD Litoral y conducen Danilo Chiapello y Verónica Ensinas. Allí, el letrado aportó definiciones clave sobre la causa, la estrategia de la acusación y la relevancia institucional que tendrá uno de los primeros procesos con jurados populares en la ciudad.
El caso conmocionó a Santa Fe por la brutalidad del hecho, pero también por el lugar donde ocurrió: un local ubicado en plena peatonal, a metros del movimiento diario del microcentro, cámaras de seguridad y circulación constante de personas. Para la familia, lejos de tratarse de un robo improvisado, la secuencia respondió a una emboscada cuidadosamente armada.
Una instancia clave para la causa
La instancia que se aproxima marcará un nuevo capítulo en la investigación por el crimen de Carlos Alberto “Pelusa” Farías. Según explicó Martín Risso Patrón en Santa Fe Policiales, el caso ingresará en la etapa de juicio por jurados, una modalidad que ya comenzó a aplicarse en la provincia y que en esta causa tendrá especial relevancia por el impacto social que generó el homicidio ocurrido en pleno microcentro santafesino.

“Es un momento muy importante para los vecinos, porque van a ser ellos quienes tengan contacto directo con el juicio y quienes deban decidir si el acusado es culpable o inocente”, sostuvo el abogado durante la entrevista televisiva.
Desde su mirada, la modalidad no sólo descomprime la tarea de los magistrados, sino que acerca la Justicia a la sociedad. En delitos penales de esta naturaleza, remarcó, los hechos son comprensibles para cualquier ciudadano, aun cuando luego exista una discusión jurídica sobre las figuras penales aplicables.

La acusación central es por homicidio calificado criminis causae, una figura especialmente grave contemplada cuando el asesinato se comete para facilitar otro delito, asegurar su resultado o garantizar la impunidad posterior.
La hipótesis de la querella: un crimen planificado
Para la familia de Farías, la mecánica del hecho no deja dudas sobre la premeditación. Risso Patrón fue contundente al afirmar que, desde el inicio, el acusado habría tenido decidido que la víctima no saliera con vida del lugar.
La hipótesis sostiene que Pelusa fue convocado para concretar una operación cambiaria por una cifra estimada entre 15 y 20 mil dólares. Esa suma habría sido retirada de una caja de seguridad y trasladada hasta el local del microcentro.

Las cámaras de seguridad registraron la llegada de Farías y muestran, según detalló el abogado, cómo toma recaudos previos antes de ingresar. Observa el movimiento de la peatonal, espera una llamada telefónica y recién entonces hace una seña para concretar el encuentro.
Ese detalle, para la querella, demuestra que la víctima actuó con la cautela habitual de quien manejaba dinero en efectivo, aunque jamás imaginó que la amenaza estaba dentro del lugar al que ingresaba.

La escena dentro del local
Uno de los puntos más impactantes de la investigación es la reconstrucción de lo sucedido en el interior del comercio. Según la acusación, tras el ataque, el cuerpo permaneció oculto dentro de un placard, mientras el local siguió abierto y funcionando.
La querella sostiene que el acusado había sustraído previamente la llave a su pareja, quien se desempeñaba como encargada del lugar. Esa sospecha pudo reforzarse luego del análisis de mensajes de WhatsApp incorporados a la causa.

En esos intercambios, la mujer manifestaba no encontrar la llave y consultaba con los dueños del comercio, lo que para la acusación se transformó en una pieza clave para entender cómo se preparó el escenario del crimen.
La secuencia posterior también resulta estremecedora: el presunto autor se habría mostrado en la escena como un observador más, incluso frente al despliegue policial inicial.
Las pruebas científicas y la brutalidad del ataque
Otro de los ejes fuertes de la causa es la prueba pericial. El uso de luminol permitió detectar rastros hemáticos en distintos sectores del local, incluso en superficies que habían sido lavadas.
El reactivo reveló manchas y trayectorias que, para la querella, muestran el recorrido de la víctima intentando escapar antes de recibir los golpes fatales. Risso Patrón sostuvo que Pelusa presentaba al menos tres golpes decisivos, dos en la zona frontal y otro mortal en la base del cráneo, que le provocó una fractura letal.

La defensa intentó instalar la hipótesis de un homicidio preterintencional, es decir, una muerte no buscada como resultado de otro acto violento. Sin embargo, la querella rechaza de plano esa posibilidad.
Para el abogado, la intensidad de los golpes y la fractura craneal son incompatibles con una caída accidental. La lectura de la familia es que se trató de una ejecución directa.
El dinero que nunca apareció
A más de un año del crimen, uno de los grandes interrogantes sigue abierto: el destino del dinero.
La suma en dólares que llevaba Farías para la operación jamás fue recuperada. Sí apareció, en cambio, su teléfono celular, hallado tiempo después durante una mudanza de la entonces pareja del acusado.
Ese dispositivo permitió recuperar mensajes enviados a la familia con el aparente objetivo de desviar la investigación y simular que la víctima se encontraba con vida. Para la querella, ese elemento refuerza la hipótesis de encubrimiento posterior y de un plan orientado a dilatar el descubrimiento del homicidio.

Un caso que conmocionó a Santa Fe
El asesinato de Pelusa Farías golpeó de lleno al centro santafesino. No sólo por la violencia del hecho, sino por el perfil de la víctima: un cambista histórico, conocido en la zona y habituado al movimiento financiero informal del microcentro.
La causa ahora se encamina a una instancia decisiva. El juicio por jurados pondrá frente a vecinos comunes la tarea de escuchar pruebas, reconstruir la secuencia y decidir si la acusación por homicidio calificado se sostiene.








