Este martes condenaron a uno de los protagonistas de una violenta entradera cometida en marzo del año pasado en el noroeste de la ciudad de Santa Fe.
Ingresó armado a una casa para robar, maniató al dueño y se metió en la habitación donde dormía su hijo
Fue condenado por la entradera ocurrida hace un año en una vivienda del barrio Liceo Norte, y por la posesión de un arma de fuego de guerra. También lo declararon reincidente.

El juez penal Pablo Spekuljak impuso 6 años y 8 meses de prisión a Walter Javier Moore, por los delitos de portación ilegítima de arma de fuego de guerra, robo calificado por el uso de arma y privación de la libertad calificada.
La resolución fue el fruto del trabajo articulado entre el fiscal Omar De Pedro y la defensora pública Magalí Mazza, quienes con la anuencia del imputado acordaron la firma de un juicio abreviado.

El condenado fue declarado reincidente, lo que limitará su acceso a la libertad condicional.
Entradera
La mañana del 17 de marzo de 2025, alrededor de las 6.45, el propietario de una vivienda ubicada en calle Piedrabuena al 4800 regresaba de acompañar a su esposa a la parada del colectivo.
En ese momento fue interceptado en la vía pública por Moore y un cómplice, quienes lo abordaron de manera agresiva cuando se disponía a ingresar a su hogar. El ahora condenado portaba una escopeta calibre .16 con el caño recortado y cargada con dos cartuchos, con la cual apuntó directamente a la víctima para amedrentarla.
Bajo amenazas y la exigencia constante de dinero en efectivo y teléfonos celulares, los delincuentes obligaron al hombre a entrar a la propiedad. Una vez dentro, la tensión aumentó considerablemente, ya que el hijo de la víctima, un niño de apenas 12 años, se encontraba durmiendo en una de las habitaciones.
Moore no se limitó a registrar las áreas comunes, sino que ingresó al dormitorio del menor para sustraer un teléfono celular marca Motorola.
Durante el asalto, los malvivientes se apoderaron de una cantidad significativa de bienes, incluyendo anillos de compromiso, cadenas de oro y plata con diversos dijes, y seis relojes pulsera. En cuanto al dinero en efectivo, sustrajeron la suma de 800.000 pesos que se encontraban guardados.

Antes de emprender la huida, los atacantes cargaron un televisor de 32 pulgadas, una notebook, parlantes, una pava eléctrica y hasta la mochila con útiles escolares del niño dentro de sábanas, improvisando un bolso.
Para asegurar su escape, Moore obligó al hombre a sentarse y lo ató de pies y manos utilizando un cinto, para finalmente huir a bordo de la motocicleta de la víctima.
La detención
La impunidad de Moore duró poco más de un día, ya que el 18 de marzo del año pasado las autoridades policiales lograron localizarlo. Durante un procedimiento realizado en una vivienda de Pasaje Público al 9100, los efectivos descubrieron que el sospechoso mantenía en su poder la misma arma de guerra descrita en el robo anterior.
La escopeta se encontraba oculta en su cama, específicamente entre el colchón y la base, en condiciones de uso inmediato y sin contar con ningún tipo de autorización legal para su tenencia.

Este hallazgo permitió a la fiscalía sumar el cargo de tenencia ilegítima de arma de guerra a la causa por el asalto en Liceo Norte.
Moore permaneció en prisión preventiva hasta este martes, cuando firmó el juicio abreviado, responsabilizándose por los hechos que le endilgaron y aceptando la condena.








