Condenaron a un ladrón que asaltó un kiosco en el macrocentro de la ciudad de Santa Fe - en inmediaciones de la Plaza Constituyentes- y luego intentó escaparse de la comisaría a la que fue trasladado.

El hombre de 30 años fue declarado reincidente, ya que esta no es la primera vez que tiene problemas con la Justicia. El robo ocurrió en enero, en el macrocentro de la capital provincial.

Condenaron a un ladrón que asaltó un kiosco en el macrocentro de la ciudad de Santa Fe - en inmediaciones de la Plaza Constituyentes- y luego intentó escaparse de la comisaría a la que fue trasladado.
Se trata de Brian Luis Orellano, de 30 años, a quien impusieron la pena de un año de prisión de cumplimiento efectivo tras hallarlo responsable de los delitos de “robo” y “resistencia a la autoridad”. La resolución fue tomada por el juez Pablo Spekuljak en el marco de un juicio de procedimientos abreviados desarrollado en los tribunales locales.
La investigación penal, que estuvo bajo la dirección del fiscal Roberto Olcese, permitió reconstruir lo ocurrido el pasado 24 de enero, que no terminó con la aprehensión del sospechoso.

La pena impuesta, según explicó el representante del Ministerio Público de la Acusación (MPA), es el resultado de la unificación con una condena anterior que pesaba sobre Orellano. Este antecedente fue determinante para que el magistrado lo declarara reincidente, lo que implica que deberá cumplir la totalidad del tiempo en prisión sin acceso a los beneficios de libertad condicional.
El hecho principal que originó la investigación ocurrió el sábado 24 de enero, aproximadamente a las 16. Según el relato fiscal, Orellano ingresó a un kiosco ubicado en la calle 4 de Enero al 3300 con un objetivo claro: apoderarse de la recaudación y mercadería del local.
Una vez dentro, la situación escaló rápidamente. El condenado comenzó a insultar a la víctima y a proferir amenazas de muerte mientras realizaba ademanes de tener un arma de fuego oculta en su cintura.
Ante el temor fundado de sufrir un daño mayor, el empleado cedió a las exigencias y le entregó dinero en efectivo y diversos productos que estaban a la venta.

Tras el asalto, el delincuente se dio a la fuga, pero su libertad duró apenas unos minutos: agentes de la Brigada Motorizada lograron interceptarlo y aprehenderlo en la intersección de calles Francia y Obispo Gelabert, a pocas cuadras del lugar del robo.
El accionar delictivo de Orellano sumó un nuevo capítulo una vez que fue trasladado a una dependencia policial de la zona sur de la ciudad. Mientras se realizaban los trámites de rigor, el hombre empujó violentamente a un policía e intentó escapar de la comisaría.
Se produjo entonces un forcejeo en el que el imputado opuso una férrea resistencia, aunque finalmente los efectivos lograron reducirlo y mantenerlo bajo custodia.

Durante la audiencia de juicio abreviado, Orellano reconoció su responsabilidad penal como autor de los delitos de “robo” y “resistencia a la autoridad”. Junto a su abogada defensora, aceptó la calificación legal, el monto de la pena y la declaración de reincidencia propuesta por la fiscalía.
Por su parte, la víctima del robo en el kiosco fue debidamente informada sobre los términos del acuerdo y prestó su consentimiento para la finalización del proceso bajo esta modalidad. Con esta sentencia, Orellano deberá purgar un año tras las rejas.