Cómo lavar toallas, sábanas y ropa de casa para que parezcan nuevas más tiempo
Con prácticas sencillas de lavado y secado, y evitando errores comunes como el uso de suavizantes tradicionales, es posible conservar las toallas, sábanas y otros textiles del hogar suaves, absorbentes y en buen estado por más tiempo.
Es posible conservar las toallas y sábanas en buen estado por más tiempo.
Mantener en buen estado las toallas, sábanas y ropa de casa no es solo una cuestión estética: también influye en la higiene, el confort diario y el presupuesto familiar. Algunos hábitos al comprar, lavar y secar estas prendas pueden marcar una diferencia significativa en su durabilidad y funcionalidad.
A continuación, se presentan recomendaciones basadas en la experiencia de especialistas y en técnicas respaldadas por especialistas en cuidado de textiles.
Base del cuidado de textiles
La atención por la ropa del hogar comienza desde el momento de la compra. Elegir fibras de calidad no solo mejora el rendimiento inmediato de las prendas, sino que ayuda a que se mantengan en buen estado con el paso del tiempo.
Con prácticas sencillas de lavado y secado, y evitando errores comunes
En el caso de las toallas, por ejemplo, las de algodón 100 % se destacan por su capacidad de absorción y resistencia. También es importante considerar el gramaje y el tipo de rizo: un tejido más pesado y un rizo doble suelen ofrecer mejor rendimiento y durabilidad.
Antes del primer uso, es recomendable lavar todas las prendas nuevas, incluidas las toallas. Muchos textiles vienen con tratamientos de fábrica que pueden reducir su capacidad de absorción; un primer lavado elimina estos residuos y prepara las fibras para su uso cotidiano.
Un principio clave al lavar es evitar sobrecargar el tambor de la lavadora. Los artículos gruesos como toallas y sábanas necesitan espacio para moverse y ser enjuagados correctamente. Esto reduce la acumulación de partículas de detergente y asegura un lavado más uniforme.
La forma de lavar y secar también incide en la vida útil de los textiles
Otro error frecuente es usar más detergente del necesario. El exceso de jabón puede dejar residuos en las fibras que se traducen en telas ásperas y con menos capacidad de secado.
Usar la cantidad recomendada por el fabricante del detergente y preferir productos suaves, sin agentes blanqueadores agresivos, ayuda a preservar la textura original.
En lugar de los suavizantes comerciales, que pueden dejar un recubrimiento que reduce la absorbencia —especialmente en toallas— se sugiere emplear alternativas como el vinagre blanco en el compartimento destinado al suavizante. Este ingrediente natural ayuda a eliminar residuos de detergente, suavizar las fibras y no deja olor.
Cuidado en el lavado y secado
La forma de lavar y secar también incide en la vida útil de los textiles. Separar las toallas de otras prendas evita que botones, cierres o tejidos más rígidos raspen y dañen las fibras. Además, lavar toallas por separado favorece que el agua y el detergente actúen de manera homogénea.
Para sábanas, la recomendación es lavarlas aproximadamente una vez por semana, ajustando la temperatura según el tipo de tejido y color: ciclos a 40 °C para blancas y a 30 °C para colores, salvo indicación distinta en la etiqueta. Esto ayuda a eliminar células muertas y sudor acumulado sin someter las fibras a un desgaste innecesario.
Cuando las sábanas blancas comienzan a amarillear, se sugiere usar percarbonato de sodio en lugar de lejía tradicional, ya que este agente blanqueador más suave mantiene el brillo sin deteriorar el algodón.
El secado adecuado es tan importante como el lavado. Sacudir las toallas antes de tenderlas o retirar las prendas de la secadora apenas termina el ciclo contribuye a recuperar volumen y suavidad. Para quienes usan secadora, seleccionar programas de baja temperatura protege las fibras del calor excesivo y previene el desgaste.
Las bolas de lana para secadora son un recurso útil: reducen el tiempo de secado, disminuyen la electricidad estática y evitan que las fibras se compacten demasiado, lo que ayuda a mantener la esponjosidad de las toallas.
Más allá de toallas y sábanas, otros textiles del hogar también se benefician de cuidados específicos. Las manchas deben tratarse antes de iniciar el ciclo de lavado: para la mayoría de los casos funciona una mezcla de bicarbonato de sodio con agua oxigenada, mientras que manchas de sangre requieren agua fría y, si es necesario, un tratamiento previo con jabón.