Quienes tenemos un poco de memoria recordamos cuando en el año 2004 el entonces presidente Néstor Kirchner anunció que nuestros problemas de subdesarrollo llegaban a su fin porque China multiplicaría las compras de nuestros productos y, además, realizaría formidables inversiones en nuestro territorio. No hace falta decir que apenas se conoció la información todos creíamos tocar el cielo con las manos. Como se sabe la ilusión duró poco. El primer mandatario chino se encargó de refutarlas personalmente. Juan Cruz analiza la envidia como el gran vicio de los escritores A lo largo de cuarenta años, el periodista y editor español Juan Cruz ha comprobado que a los escritores los mueve “la pasión y la vocación”, pero, “sobre todo, los mueve el ego”, ese que inunda su nuevo libro, “Egos revueltos”, porque “la envidia es uno de los grandes defectos del universo literario. al margen de la crónica Es la madrugada de un domingo en la terminal de colectivos de un pueblo del centro-norte santafesino. Don Atilio, el sereno, ya sacó su vieja sillita de chapa del depósito y está ahí, vigilando a nadie, peleándose entre un bostezo y otro con esos horrores existenciales que aparecen furtivos cuando la soledad oprime el pecho. Un perro sucio duerme al pie de la puerta de la boletería. El tiempo casi no se mueve. En su trazado fundacional de la que es hoy Buenos Aires, Juan de Garay determinó que lo que sería conocido como Palermo de San Benito fuera destinado a tierras de cultivo de uso común. Más tarde, esos terrenos y bañados serían vendidos, y el primer poblador que intentó explotar esas tierras fue el capitán Doménico, quien fue cambiando su nombre hasta asumir el de Juan Domínguez Palermo, por su nacimiento en la capital siciliana. El gran territorio, al principio sin interés por su carácter anegadizo e inundable con las sudestadas, fue adquiriendo importancia a partir del siglo XVIII, y a principios del XIX se convirtió en objeto de una gran cantidad de pleitos. Los orilleros del 5 y 6 de abril de 1811 Félix Luna, que escribía muy bien, poseía sentido histórico y, además, sabía vender, calificó a la movilización del 5 y 6 de abril de 1811 como “el primer 17 de octubre”. Luna podía permitirse esas licencias que no pretendían ir más allá del marketing. Pero lo que para Luna fue casi una humorada, el recurso pícaro de un vendedor callejero, para los revisionistas fue una verdad absoluta, un acto de fe y una demostración cabal de que la figura que mejor representa a la historia es el círculo donde todo retorna y lo que sucedió una vez puede suceder infinitas veces. |

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