Siempre se sale adelante. Ningún fracaso, ninguna penumbra, ningún olvido es para siempre. Colón lo sabe y así resurgió una y mil veces. Y seguirá resurgiendo todas las veces que sean necesarias porque hay una fuerza sobrenatural que lo protege y lo empuja: y es la fuerza de su gente.
Colón: 121 años que pasaron y un amor eterno que lo espera
Aquellos niños que fundaron el club el 5 de mayo de 1905, jamás pudieron haber tomado dimensión de lo que generaron para todos los tiempos. Un sentimiento puro que llegó para quedarse definitivamente en el corazón de todas las generaciones de santafesinos.


Colón cumple 121 años de vida. No es el mejor de los momentos, tampoco el peor. Hubo otros más duros todavía, pero siempre salió adelante con esa fuerza arrolladora de la pasión. El lema de la actual comisión directiva es “De pie Colón”. Y esa es la “orden”, el grito de “guerra” que seguramente hará que resurja una vez más, como siempre, como lo dicta su historia y esa grandeza que se pretende recuperar.
Del "campito" al majestuoso Brigadier López
El nacimiento de Colón es en lo que se conocía como “El campito”, un barrio modesto, a orillas del precario puerto de entonces, ubicado sobre el sudeste de Santa Fe. Eso fue hasta 1910, cuando Colón se trasladó al otro extremo de la ciudad, al oeste, en el final de calle Corrientes. Y allí tuvo su primera cancha, hasta 1922. La segunda cancha estuvo ubicada en la manzana delimitada por Zavalla, Moreno, Corrientes y San Juan, con orientación norte-sur. A ese terreno, Colón lo perdió en 1938. El club fue desalojado de ese lugar y empezó a jugar sus partidos en la cancha de Atlético Gimnasia y Esgrima, hasta que apareció en escena un hombre clave: Francisco Ghiano.

En el verano de 1942, se disputó un torneo nocturno en la cancha de Unión y lo ganó Colón, con una destacada actuación de Antonio Saturnino Funes. Ghiano, que tenía una buena amistad con la gente de Rosario Central, ofreció a ese jugador. Y Central aceptó adquirirlo por la suma de 6.000 pesos. Ese dinero fue destinado al relleno del terreno que Colón había adquirido el 2 de marzo de 1939, con la presidencia de Horacio Sosa y donde actualmente está enclavado el Brigadier López.
Colón se inició en los torneos de Afa en 1948, pero tranquilamente podría decir se que el estadio empezó a adquirir fama desde ese mismo momento. Es que se hizo invencible en su campo y mantuvo un larguísimo invicto que duró desde el 9 de mayo de 1948 (0-0 con Almagro) hasta el 7 de diciembre de 1952, cuando Quilmes lo superó por 2-1. En total fueron 71 partidos consecutivos sin derrotas en su cancha, con 54 victorias y 17 empates. Habría que investigar para encontrar una racha positiva de local que la pueda superar.
El inolvidable triunfo ante el Santos de Pelé
Pero el mote de Cementerio de los Elefantes es de la década del ‘60 y tenemos el orgullo particular de decir que El Litoral tuvo mucho que ver. O casi todo. El inolvidable “Gallego” Angel José Gutiérrez fue el encargado de dispararlo y razones no le faltaron, además de originalidad y precisión. Sobre todo cuando la “patriada” de Italo Giménez, presidente en ese momento, hizo que el 10 de mayo de 1964 se produjera una de las victorias más resonantes de la historia de Colón, un equipo que venía de jugar en la C, que el día anterior a enfrentar al Santos había caído en Buenos Aires ante Platense y que ese domingo, en Santa Fe, recibió al campeón del mundo, que tenía al mejor jugador del planeta: el Rey Pelé.
Ese día, J. L. Pérez, Bareiro y E. Pérez; Larpín, Sánchez y Alberto Poncio; Luis López, Broggi, F. López, Cabaña y el “Chijí” Serenotti jugaron contra un equipo de ensueño, que tuvo a Gilmar; Modesto y Geraldino;, Lima, Zito y Joel; Peixinho, Almir Coutinho, Pelé y Pepe. Arrancó ganando el mejor equipo del mundo con un gol de Pelé, hasta que en el complemento con tantos de Fernando López y el “Ploto” Gómez, Colón lo dio vuelta para poner el 2-1 final. Luego, un par de meses después, el 7 de septiembre de 1964, fue el turno de Juan Luis Pérez; Pedro Rosso y Carlos Larpín; Juan Ceballos, Alberto Raúl Poncio y Horacio Banegas; Luis López, Carlos Alberto Colman, Demetrio Gómez, Alberto Ríos y José Broggi, todos dirigidos por José Belermino Canteli, el popular “Chengo”. ¿Quién estaba enfrente?, la Selección Argentina, que formó con Ediberto Luis Righi; Pedro Galeano y Abel Omar Vieytez; Carmelo Simeone, Antonio Ubaldo Rattin y José Varacka; Mario Norberto Chaldú, Alberto Rendo, Alfredo Hugo Rojas, Ermindo Angel Onega y Adolfo Alberto Bielli, dirigidos por el recordado José María Minella. Colón ganó 2 a 0. ¿Los goles?, Ríos y Broggi, ambos en el primer tiempo. Y una anécdota: cuenta la historia que Rattín se enojó muchísimo con sus compañeros y por eso no quiso salir a jugar el segundo tiempo aquel día.
Y finalmente, en el podio de los “golpes ruidosos” de esos tiempos, llegó el del 26 de marzo de 1967. El histórico equipo de Peñarol de Montevideo, dirigido por esa leyenda charrúa que era Roque Gastón Máspoli, llegó a Santa Fe como campeón de la Libertadores y de la Intercontinental, con enormes figuras como Pablo Forlán, Tito Goncalvez, Omar Caetano, Pedro Rocha, Héctor Silva, Julio C. Cortez, el ecuatoriano Alberto Spencer y Juan José Joya, entre otros. Hay una anécdota del “Mencho” Balbuena que es fantástica: “Antes de empezar el partido, el Pardo Abbadie en la mitad de la cancha nos decía, ‘miren a la pelota, porque después no la van a tocar, nos divertimos nosotros, lo humillamos a Real Madrid y ganamos dos veces el Mundial de clubes. Ustedes ni la van a ver’, nos dijo... Y le ganamos nomás”. Fue 3 a 2, como para refrendar la historia y dejar sentado por siempre el mote.
Los uruguayos, el "Loco" y el equipo del "Barba"
¡Cómo olvidarse del ascenso de 1965, en aquel equipo de los uruguayos Orlando Medina y su hermano Gisleno, de Pepe Etchegoyen como técnico, de Tremonti, el Mono Obberti, el gran capitán Sanitá y el Negro Cardozo! O los grandes equipos de los 70, con la aparición de figuras que fueron ídolos como la Chiva Di Meola o Cococho Alvarez, con entrenadores que dejaron su sello y le dieron una identidad de juego a la institución, como el Vasco Urriolabeitia y el Gitano Juárez.

Los casi 15 años en la B de los 80 y parte de los 90 fortalecieron la historia y dejaron una enseñanza. Con Chabay, Gambier y el Loco González se consiguió el ascenso y allí llegaron los tiempos gloriosos de copas, algún que otro traspié momentáneo y el momento culminante, que fue ese inolvidable 4 de junio de 2021 para grabar a fuego la primera estrella, con Eduardo Domínguez, el Pulga Rodríguez, Lértora, Aliendro, Burián y ese plantel que en la tristeza de la pandemia supo despertar gritos de euforia que se escucharon en la tierra y también en el cielo para tantos sabaleros que se fueron de esta tierra sin verlo campeón.
Detrás de esa mole de cemento que es un orgullo para todo el pueblo sabalero, hay una historia que supo de grandes alegrías y también de muchas tristezas. Las aguas del Salado muchas veces resultaron implacables, pero la cancha fue tan noble que terminó siendo un dique que contuvo el avance del agua y evitó una catástrofe mayor para todo el barrio Centenario en el 2003. Ese mismo estadio recibió a Maradona y a Messi, los dos jugadores más importantes y brillantes que ha dado la rica historia del fútbol argentino. El Cementerio de los Elefantes, donde un día cayó Pelé... Aunque muchos no lo crean... Colón, un sentimiento que perdurará por los siglos de los siglos y hasta el final de los tiempos.







