Colón y un paso atrás luego de la vara alta que dejó el debut
Fue un partido muy flojo, Colón no pudo demostrar esa energía y los momentos de buen fútbol que se habían rescatado ante Madryn. El 0 a 0 fue lo que mejor definió lo que pasó en un partido “sin arcos”.
Colón y un paso atrás luego de la vara alta que dejó el debut. Foto: Javier Corbalán
Ningún partido es igual a otro. Eso es cierto. Pero se esperaba algo más de un Colón que había tenido un arranque más que prometedor en su estadio ante Deportivo Madryn. En Salta, poco y nada se vio de ese equipo lleno de energía, que marcó claras distancias sobre el rival en todos los aspectos del juego: táctico, físico y estratégico.
Colón asumió el control del partido en el comienzo. Pero lo hizo teniendo la pelota en su propio campo y con los defensores. Cuando intentó progresar en el campo de juego, lo hizo con muy poca claridad y sin profundidad. Algo de Marcioni en el arranque, pero fue muy fugaz y enseguida se disipó. El único que intentó algo diferente fue Lago, por el costado izquierdo, más algunas “mandadas” de Nacho Antonio, un jugador con mucho despliegue, que aparece en sectores impensados de la cancha pero que esos largos recorridos lo dejan “sin nafta” para terminar bien la jugada.
El partido se hizo muy parejo a partir de los 15 minutos, cuando Central Norte se animó y empezó a tirarle pelotazos al grandote Borda, el jugador más peligroso y activo de mitad de cancha que tuvo el partido. De todos modos, ni Colón ni Central Norte se lastimaron y por eso el 0 a 0 terminó calificando a los dos equipos y al partido.
El Colón de Medrán no tuvo la energía del debut. Foto: Javier Corbalán
Se luchó más de lo que se jugó, se destruyó más de lo que se construyó. Quizás Colón fue el que más intentó poner la pelota contra el piso, pero con muy poca claridad. No funcionó con tanta peligrosidad la dupla Marcioni-Peinipil, Lago complicó a Rosales por el otro costado pero, en general, al equipo le faltó claridad para armar un juego más limpio del medio hacia arriba. Ni Vázquez, el arquero de Central Norte, ni Budiño tuvieron que trabajar demasiado. En realidad, casi no lo hicieron durante todo el primer tiempo.
No se había cumplido el cuarto de hora de un segundo tiempo que arrancó bastante cortado, cuando Medrán movió el banco y puso a Toledo y a Godoy por Antonio y Castro. La intención del técnico fue darle más alternativas de juego al equipo del medio hacia arriba, algo que le estaba costando mucho y por eso la falta de claridad y profundidad que seguía teniendo su equipo y que fue una constante en el primer tiempo.
Aparecieron algunos espacios, pero a los dos equipos les faltaba “cinco p’al peso”. Amagaban generar más peligro del que luego concretaban, porque, en definitiva, el sistema defensivo de los dos equipos lograba prevalecer sobre dos producciones ofensivas muy carentes de peligro, salvo en un par de buenas proyecciones de Peinipil que no terminó bien.
¿Qué intentó Medrán?, un cambio “no convencional”: sacó al único delantero que le había quedado en la cancha (Cano) para colocar a un volante por izquierda (Conrado Ibarra), tirando a Lago de punta. Con esta variante, el técnico sabalero apostó a resignar esa presencia de un jugador acostumbrado a incursionar en el área rival, por varios jugadores para llegar tocando desde atrás y no darle referencias claras a los defensores rivales.
Nada cambió con los cambios, aunque parezca paradójico. Ni en Colón ni tampoco en Central Norte. El partido se fue conduciendo irremediablemente a esos típicos partidos de “gol gana”. No había que equivocarse. Y el negocio estaba en acertar alguna jugada ofensiva, algo muy difícil de vislumbrar teniendo en cuenta la escasez de ideas y la ausencia de agresividad para lastimar al rival.
Un partido con gusto a nada. Foto: Javier Corbalán
Fue un paso atrás. O en todo caso, la vara quedó bastante alta en Santa Fe, cuando el debut fue muy promisorio y uno esperaba que aparecieran algunos de esos atributos que entusiasmaron a la gente en el debut. No hubo esa furia, esa energía que el equipo tuvo ante Madryn para marcar claras diferencias sobre el rival y ganar el partido con mayor holgura que el 2 a 1 final.
La sensación es que Colón es más que Central Norte. No lo plasmó en la cancha. En todo caso, se notó más en cierta actitud inicial y buscando más que el rival en el final del partido, que en algo más efectivo. El 0 a 0 no se discute demasiado. Podrían haber jugado 90 minutos más, que los goles no iban a llegar. Aunque el punto es lo que se rescata, solo porque es de visitante.