Colón, que empató de local con el “kármico” Mitre de Santiago del Estero, se fue en medio de algunos reclamos del Cementerio de Elefantes y perdiendo la punta de local a manos del Deportivo Morón y del sorpresivo Ciudad Bolívar. La revancha llegará más rápido: se juega un día antes, el sábado 30 de mayo a las 15.30 en La Fragata contra Almirante Brown.
Colón: quedó claro que Lértora y Rasmussen son “esenciales”
Sin dudas, la estructura habitualmente titular del Sabalero se resintió y mucho con las bajas de dos “pesos pesados”. Borrón, cuenta nueva y pensar en lo que viene: sábado a las 15.30 frente a Almirante en La Fragata.

El cambio de día en La Matanza
“La gente de Almirante Brown nos comunicó que APREVIDE envió un pedido el fin de semana, porque el domingo hay un evento multitudinario en La Matanza. En consecuencia, desde la Seguridad de la Provincia de Buenos Aires les pidieron que Almirante-Colón se juegue el sábado a la siesta en lugar del domingo. Nosotros, más allá de algunas complicaciones con la logística, somos visitantes y aceptamos lo que pide Seguridad”, explican los dirigentes sabaleros que se enteraron del cambio de día a último momento.

Las conclusiones que se sacaron después del 1-1 con los santiagueños viajan al mismo lugar: 1) Mereció ganar; 2) Domina la tenencia, genera mucho, llega a posiciones de gol...pero no es contundente en la misma medida de lo que produce; 3) Le duele cuando lo atacan: le llegan y lo lastiman; le cuesta mucho mantener el arco en cero; 4) El equipo, si bien tiene una figura y goleador del ascenso como es “Nacho” Lago, depende demasiado del “10”; 5) Se notó que hay elementos vitales y claves: el equipo no pudo disimular las bajas de Federico Rasmussen en la cueva y de Federico Lértora en la zona de medios.
Acaso, por la incidencia del gol de Mitre, se hace más foco en el error de cálculo de Pier Barrios y el flojo desempeño de Olmedo. A esta altura de la semana, es mucho más factible que el sábado en Isidro Casanova pueda estar Rasmussen al lado de Pier Barros, recordando que los dos zagueros titulares están “colgados” con cuatro amarillas.

Sin dudas, se viene un cierre de primera rueda que será agitado para todos, porque la zona “A” tiene un lote de ¡siete equipos en apenas tres puntos!, a saber: Deportivo Morón y Ciudad de Bolívar, líderes con 25 unidades; Los Andes, Colón y Ferro, escoltas con 24; Godoy Cruz de Mendoza y Deportivo Madryn con 22. El octavo y último clasificado al Reducido, Almirante Brown, tiene 19 unidades.
En el caso del Sabalero, se viene una seguidilla viajera donde cerrará la primera etapa y arrancará la segunda con tres duras excursiones por la geografía criolla, a saber: sábado 13 de junio, a las 15.30, contra Defensores de Belgrano en Buenos Aires; sábado 20 de junio, a las 16, contra Chaco For Ever en Resistencia; Domingo 5 de julio a las 15.30 contra Deportivo Madryn en el sur del país.
En el medio, entre el viaje este sábado 30 de mayo a Isidro Casanova contra Almirante y la mencionada seguidilla afuera, llegará un solitario cruce en el Cementerio de los Elefantes: domingo 7 de junio desde la hora 20.
Es decir, de los próximos cinco partidos de Colón en la temporada de la Primera Nacional, el equipo de Ezequiel Medrán tendrá que jugar cuatro afuera y uno solo como local ante su gente. Sin dudas, un gran desafío para el once sabalero, cuya fortaleza sigue siendo el Cementerio de Elefantes: Colón está invicto en Santa Fe.
De cinco juegos, cuatro de visitante
Al mismo tiempo, si bien el equipo endureció su postura y actitud de visitante, hay distancias importantes entre la localía y los viajes, algo que se explica desde los números. De estas 24 unidades, el Sabalero cosechó 18 de local con un rendimiento del 75 por ciento: jugó 8, ganando 5 y empatando 3. En cambio, cuando viaja se cae mucho: de visitante sumó seis unidades (un triunfo y tres empates) con apenas 33 por ciento de productividad.
Por eso, más allá de arrancar con todo la semana “corta” (lunes feriado y con partido adelantado en La Fragata para el sábado), el once de Ezequiel Medrán necesita hacerse fuerte en esas cuestiones que el propio entrenador rojinegro fue rescatando en las últimas excursiones lejos del Brigadier López.
En el rival, Almirante Brown, todos hablan de Jonathan Zacaría, ya que veinte años después de su estreno profesional, el volante matancero, uno de los cinco bicampeones en la historia, le puso el broche final a su carrera futbolística.
No de la manera que hubiese querido. Con la amargura de no haberlo hecho dentro de la cancha y la tristeza de un adiós en silencio en su cuna futbolera. “Era uno de los jugadores que todavía tenía dos años de contrato y era algo que había hablado con Rodrigo (Alonso), que me quería retirar en el club y jugando. No me lo merecía. Pero son decisiones que los dirigentes y uno, como empleado, lo tiene que aceptar. Pero no era la manera. Y eso, tal vez, hizo que tomara esta decisión de ponerle fin a mi carrera”, explicó Jony.

A mitad del año pasado, el mediocampista de Isidro Casanova cayó en la barrida masiva que aplicó el entonces director deportivo, Walter Erviti. Fue el último empujoncito para guardar los botines en el cajón de los recuerdos. “Cuando rescindí el contrato con Almirante, ya se me había pasado por la cabeza. Se dio rápido y ya no tenía ganas de entrenar o del día a día. Creo que eso me liberó un poco mentalmente”, reflexionó.
Para el zurdo, de 36 años, el cambio a la nueva vida no fue del todo sencillo: “Los primeros días fueron duros. Los compañeros son como tu familia, porque estás compartiendo todos los días. A veces, estás más tiempo con ellos que con la familia. Pero estoy tranquilo. Sé que di todo y me voy contento”.
A la hora de seleccionar las imágenes que le quedaron grabadas a fuego en su paso por el Mirasol, el vecino del barrio San Alberto señaló que “me quedo con el recuerdo de los dos ascensos y con la final de 2023. Durante todo el campeonato, lo peleamos hasta el final, pero no se nos pudo dar. Fue un año muy lindo. Obviamente, que quedó la bronca”.
En la familia Zacaría se respira fútbol. De hecho, el hijo de Jonathan juega en la sexta de Argentinos Juniors. Será imposible no verlo cerca de una cancha. “La idea es seguir vinculado. Hace cuatro años que terminé el curso de entrenador y el año pasado me recibí como director deportivo”, contó.
Por muchos años, Jony fue un embajador de Almirante Brown. La campaña deportiva lo llevó a vestir los colores de la Universidad de Chile, uno de los clubes más importantes de Sudamérica.








