Tres años de coordinador (de 2014 a 2017) cuando Unión ponía, por esos tiempos, los primeros ladrillos en una pared. En ese último año donde inicia el exilio en el Caribe, Alejandro Trionfini dejaba una foto casi ideal.
Trionfini: “El jugador de inferiores de Unión ve a la Primera como algo cercano”
Después de un largo exilio en el exterior, volvió al club de sus amores. En esta etapa le tocó hacerse cargo del plantel de reserva que disputó el Torneo Proyección de la Liga Profesional: terminó quinto, a las puertas de los cruces.

Unión ponía en cancha siete pibes titulares de inferiores y cuatro suplentes en Primera División. Antes, en diciembre de 2016, la AFA había otorgado el premio Fair Play a las divisiones inferiores de Unión.

De ese 2014 a estos tiempos nuevos...
Por esos tiempos, después de los primeros años de siembra, el título que asomaba era: “Unión de Santa Fe, de club comprador a club formador/vendedor”.
En diciembre de 2025, después de varios años afuera, pegó la vuelta. Volvió a Argentina, volvió a Santa Fe y volvió a su casa: Unión. Ahora, en otra función y con otra responsabilidad: entrenador de la reserva que participa en el Torneo Proyección de la Liga Profesional.
Bajo el sol de verano, Unión generaba movimientos en modo ajedrez en su fútbol profesional: Nicolás Vazzoler pasaba de la reserva al cuerpo técnico de Leo Madelón como asistente, Alejandro Trionfini volvía para dirigir la reserva y el club sumaba a Santiago Zurbriggen como secretario técnico coordinador. Con este esquema, volaron los primeros seis meses del año.

Cerrada la primera mitad del año, el mismo Trionfini hace un “corte” con fortalezas y debilidades, ahora como DT de la reserva. “Yo venía de otro fútbol, de muchos años fuera de Argentina. Para mí también era una adaptación. Sentía que tenía que ratificar que estaba a la altura para dirigir en este nivel y creo que eso se logró”, cuenta en ADN Gol (FM 96.7).
Al toque, agrega y explica de qué manera, varios años después, pudo construir ese ida y vuelta con los juvenles de reserva: “Los chicos tienen que verte como alguien cercano. Hay que marcar reglas y conducir, pero también generar confianza y comunicación. Creo que eso se consiguió”.
En lo que fue el cierre, donde Unión le ganó a Atlético Tucumán y a Instituto de Córdoba pero no pudo clasificar a los cruces, Trionfini explica: “Dolió porque lo tuvimos cerca todo el tiempo".
"Cuando terminó el campeonato y nos encontramos con la realidad de que no habíamos clasificado, pegó fuerte. El vestuario no era un vestuario de sonrisas, y eso también habla bien de los chicos porque demuestra que tenían hambre de más”.
En cuanto a la etapa que se cerró, el ex coordinador y ahora entrenador de reserva asegura: “Hicimos un campeonato muy digno. Se escaparon algunos puntos que hoy nos hubieran venido muy bien, pero también conseguimos otros que parecían difíciles. Nunca perdimos dos partidos seguidos y el equipo siempre respondió después de los golpes”.
Los chicos, de la reserva a Primera División
Como se sabe, Leonardo Carol Madelón arrancó la pretemporada del plantel profesional de Unión y varios futbolistas a los que dirigió en la reserva de AFA, fueron promovidos al plantel superior.

“La Reserva tiene que ensamblar dos cosas: competir y formar. Es el último paso antes de que el jugador llegue a Primera. Nosotros tenemos que llevar adelante esas dos tareas al mismo tiempo”, avisa Ale Tronfini en cuanto a los objetivos.
Elogia, en este primer semestre, el crecimiento de varios de esos chicos que dirigió en reserva y ahora trabajan en la pretemporada profesional del plantel superior del Tate. ¿Cuál es la clave?: “Los rendimientos de los jugadores son los que terminan abriendo puertas. Hay varios chicos que pueden ser útiles para Primera siempre que mantengan el nivel y aprovechen las oportunidades”.
En cuanto a esta zona de interacción Primera División-Reserva, Trionfini asegura que “el cuerpo técnico de Primera (Madelón) convive mucho con nosotros y eso hace que los chicos vean la posibilidad como algo real. Cuando un jugador rinde bien sabe que puede tener una oportunidad. Eso motiva muchísimo”.
Con respecto al manejo en sí de lo que es un plantel con futbolistas, la mirada de Ale Trionfini está más allá: “Cuando la persona está bien, el jugador está bien. Cuando la persona está mal, es muy difícil que rinda. No son máquinas. Hay que estar atentos a las necesidades personales de los chicos”.
En la misma tónica, amplía: “No se puede confundir por qué se juega con para qué se juega. El por qué tiene que estar siempre por delante. Cuando el para qué —la plata, la fama o el éxito— pasa a ser más importante, aparecen los problemas”.
Las titularidades sostenidas de Juan Pablo Ludueña y las de Rafael Profini en el primer equipo de Madelón o las posibles ventas de Mateo Del Blanco a Francia y del mismo “5” del semillero a Ucrania, ¿qué impacto tienen en los chicos de abajo en el Mundo Tate?:
“La realidad...hoy el jugador de inferiores de Unión, el jugador de reserva...ve a la Primera División como algo cercano y es ahí donde se consolida lo que se soñó hace varios años”.
A casi nada de una reunión con Santiago Zurbriggen, el mismo Alejandro Trionfini explica lo que viene: “Nosotros no paramos. Seguimos entrenando, compitiendo en Liga y preparando lo que viene. Hay una muy buena base de trabajo y ahora toca ajustar algunas cosas para seguir creciendo”.
Antes del cierre dirá que “la base que encontramos era muy buena”, reconocerá que después de los primeros seis meses “le gustaría meter mano en algunas cosas” y reflexiona que no le agrada tanto que “todos los años se vayan muchos jugadores y vengan muchos jugadores a un club como Unión”.
Y también es real que existe algo de este tiempo que Alejandro Trionfini “siente”, lo pone feliz pero no lo dirá: los nombres de Lucas Ayala, Tomás Fagioli, Santiago Grella, Santino Vera, Valentín Cerrudo e Ignacio Pedano entrenando en la pretemporada del plantel superior que dirige Leo Madelón. “Algo bien se hizo”, se escucha al pasar en medio del verde de Casa Unión.








