Si fuera por el trámite, Unión no merecía la derrota. Pero como los partidos se ganan marcando goles, el práctico, el eficaz, el contundente, fue Gimnasia. Y por eso ganó. Tuvo en Modica a un jugador clave para definir el partido a su favor y también lo tuvo a Rigamonti, su arquero, para evitar la caída de su arco. Unión contó con oportunidades y hasta pudo ponerse en ventaja cuando estaba 0 a 0. Pero el equipo no tuvo solidez defensiva y le faltó contundencia. Razones claras para justificar una derrota que se dio en un partido en el que no fue menos que el rival.
Unión lo perdió en las áreas
Los mendocinos se aprovecharon de una interpretación discutible del VAR para ponerse en ventaja y luego lo liquidaron con una gran jugada. Unión chocó con el arquero rival y con la imprecisión para definir. Tuvo oportunidades y no fue menos que Gimnasia, pero los partidos se ganan con goles. Y Unión no los hizo.


Solo por la intervención cuestionable de la tecnología, Gimnasia se fue al descanso ganando el partido. El VAR vio un penal dudoso, porque si bien es cierto Menossi se tapó la cara, claramente dio la sensación de que la pelota pegó mayoritariamente en la cabeza y no en las manos alzadas del volante rojiblanco. Modica le pegó fuerte, arriba y apenas volcado a la derecha de Mansilla, para darle a Gimnasia una ventaja que no merecía en ese primer tiempo en el que Unión había dejado una mejor impresión, incluso con situaciones más claras para convertir, más allá de un par de intervenciones de Mansilla, la mayoría de ellas con remates desde afuera del área.
Las atajadas de Rigamonti, con mucho trabajo en el primer tiempo, fueron clave para que el partido mantuviera el 0 a 0 hasta el tiempo de descuento, cuando se produjo esa situación de VAR que le dio el penal a los mendocinos, que recién en el cierre de la etapa inicial (a partir de los 30 minutos) consiguieron hacer un poco más de pie en el medio para equilibra el partido.

Madelón no modificó el esquema con la inclusión de Malcorra y lo hizo jugar bien abierto, por la izquierda, reeditando aquellos “viejos tiempos”. Y Malcorra no desentonó, participando incluso de dos jugadas muy claras para Unión. En una, colocando un centro preciso a la cabeza de Misael Aguirre, que pegó en el palo cuando recién se estaban acomodando los equipos en la cancha. Y en la otra, con un mano a mano que él mismo protagonizó (buen pase de Palacios, de interesante primer tiempo), pero encontrando la humanidad de Rigamonti, convertido en uno de los mejores jugadores del partido en esa parte inicial.
Unión buscó bastante el sector derecho, tratando de aprovechar la dinámica de Palacios y Vargas, aunque ese fue el costado en el que más se sufrió en defensa. Por el medio, Mosqueira jugó un poco más retrasado que Menossi. El mediocampo de Unión mostró un mejor aspecto que el de Gimnasia a la hora del manejo de la pelota. Y además, la defensa mendocina dejó la impresión de no ser lo suficientemente firme. Unión le creó situaciones (dos de Misael Aguirre, una de Malcorra y otra de Tarragona que, equivocadamente, el juez de línea cobró posición adelantada estando habilitado) que fueron suficientes para que Unión se vaya al descanso, al menos, con el empate. Pero el VAR intervino en una jugada que no quedó muy clara, que motivó reclamos airados de los jugadores de Unión y que le ofreció a Gimnasia la chance de ponerse en ventaja sin haber acumulado méritos para ello.
La justicia podría haber llegado en el comienzo de la parte complementaria con un tiro libre estupendo de Malcorra que se estrelló en el ángulo superior izquierdo de un Rigamonti que voló en forma espectacular pero no pudo hacer nada. Los palos lo salvaron cuando apenas se jugaba un minuto del segundo tiempo.

Sin embargo, Gimnasia se encontró con el segundo a los 5 minutos. Pelota filtrada para Modica, mal escalonamiento defensivo y la aparición del “9”, otra de las figuras del partido, para abrirse hacia la derecha y colocar un remate que lo tomó a contra pierna a Fagioli en el cierre. Dos a cero absolutamente injusto y exagerado, solamente justificado a partir de la eficacia mendocina y de un VAR que “metió la mano” en el cierre de la parte inicial, más allá de la falta de contundencia de un Unión que tuvo chances y no las aprovechó convenientemente.

Antes del cuarto de hora, Madelón arriesgó con un cambio ofensivo. Entró Estigarribia y salió Mosqueira, corriéndose Malcorra a la posición de doble 5 al lado de Menossi y retrocediendo Aguirre como volante por izquierda. Y así como Unión pudo descontar con un gol anulado a Tarragona por offside (claro) de Estigarribia, que fue el que le cedió la pelota a su compañero, también pudo haber llegado el tercero de Gimnasia en un “blooper” de Mansilla que casi termina en gol en contra, en una tarde en la que el arquero de Unión mostró mucha inseguridad cuando debió jugar con los pies.
Volvió a mover el banco Madelón, sacó a los dos laterales (Vargas y Ayala) e hizo debutar a Pintado por derecha y a Bruno Pittón por el costado izquierdo. Unión no encontró profundidad a pesar de que al partido lo empezó a dominar nuevamente, sin aprovechar demasiado las facilidades que le otorgaba defensivamente el rival, que seguía teniendo una muralla en Rigamonti.
Madelón “tiró toda la carne al asador” cuando restaban 11 minutos, con otro debutante (Eric Ramírez) y Cuello, que ingresaron por Malcorra y Aguirre. Tres delanteros y dos volantes ofensivos para tratar de llegar a un descuento que Unión merecía largamente pero que no concretaba por su propia impericia y por Rigamonti.
Unión entró en el típico terreno de la impotencia al ver que los minutos avanzaban y se convertían en otro rival. Se exageró en los pelotazos o en alguna jugada individual, frente a un equipo que sumaba gente en el fondo y aprovechaba la desesperación de un rival que estuvo poco acertado para aprovechar las situaciones a su favor.
Ganó el más práctico, el más eficaz y el que también contó con el valioso aporte de la tecnología, que entendió que hubo un “bloqueo” de Menossi tras el remate de Lencioni que llevaba destino de arco, es cierto, pero en el que dio toda la impresión de que pegó claramente en su cabeza y por eso el remate se desvió, por más que el volante de Unión haya levantado sus manos de manera automática para taparse. Interpretación pura que favoreció a Gimnasia, que ganó porque hizo los goles. Y los partidos se ganan con goles.









