Unión tuvo todo lo que debe tener un equipo para golear: hizo todo bien en las dos áreas. Defendió con acierto, no tuvo fisuras atrás y estuvo intratable arriba con una figura (Tarragona) y otros que se sumaron, como Ignacio Malcorra, que ingresó por Luna Diale y mostró su indudable jerarquía, además de convertir un gol haciendo gala de su excelente pegada.
Unión hizo todo bien en las dos áreas
El equipo de Madelón fue contundente y sólido. Al partido volvió a abrirlo con un “bombazo” (esta vez de Tarragona, gran figura) y luego lo liquidó con otro del capitán, uno de Malcorra (otro de muy buen partido ingresando por Luna Diale) y el cuarto de Eric Ramírez. Bien la defensa (incluido el arquero), momentos de fútbol práctico y simple e intratable arriba. Suficiente para golear y bajar a la sorpresa del torneo.

Nada. Absolutamente nada había pasado antes de los 18 minutos, cuando este Unión de las “bombas” desde afuera del área (Menossi, Mosqueira y ahora Tarragona), logró una ventaja por la que no había construido demasiado. El capitán recibió la pelota y le hizo honor al arco de la barra de las bombas y clavó un remate a media altura que dejó sin chances a Ayala. La pelota se le metió junto al poste derecho. En otros partidos, a Unión le costaba demasiado el gol, tenía que desperdiciar varias situaciones para que pueda encontrarse con la ventaja en el resultado pero, en esta ocasión, en el primer tiro al arco, hizo estallar a su gente.
El partido tuvo pocas luces, a tono con la baja densidad lumínica del estadio. Más peleado que jugado, más trabado que abierto, con mucha lucha y poca claridad. Unión jugó con una marcha menos que de costumbre. Tuvo un traslado más pausado en el medio, con Giaccone arrancando desde más atrás, con Menossi mostrándose como un posible receptor y con Cuello convertido en el más claro para el manejo de la pelota.
Promediando la etapa, se fue lesionado Luna Diale (algo que viene persiguiendo a este plantel) y entró Malcorra. En ese momento, estaba jugando Cuello por izquierda (había arrancado por derecha) y pese al perfil zurda del recientemente ingresado, Madelón prefirió no cambiar: Malcorra se quedó por derecha y Cuello por izquierda. Así, Malcorra tuvo la otra posibilidad de gol, cuando recibió luego de un contragolpe, enganchó para adentro y colocó un remate con mucha comba que alcanzó a pegar en la parte de arriba del travesaño de Sarmiento.
Los pergaminos con los cuáles llegó Sarmiento y esas cuatro victorias en fila que lo llevaron a las primeras posiciones de su zona, no se hicieron sentir. Unión redondeó un muy buen trabajo defensivo en el primer tiempo, sin fisuras y concentrado en las jugadas de pelota quieta a favor del rival. Apenas un par de complicaciones por el lado de Pintado (otra vez interesante cuando se decidió a pasar al ataque), porque por allí se volcó Mavilla, el volante con más claridad que tiene el equipo de Sava.
El 1 a 0 del primer tiempo estuvo totalmente justificado. Si bien al equipo le faltó profundidad, tuvo tres remates desde lejos que se convirtieron en las jugadas más claras de gol. El remate de Tarragona que terminó en el fondo del arco de Sarmiento, el recientemente mencionado de Malcorra y una genialidad de Estigarribia que, si entraba, era para “cerrar la cancha”. Cuello guapeó en el medio, ganó la pelota y le quedó a Estigarribia, quien levantó la cabeza y vio el adelantamiento de Ayala para no dudar y tratar de “colgarlo” con un remate de media cancha que se fue cerca del palo derecho.
La pelota pasó a ser propiedad de Sarmiento pero los niveles de peligrosidad favorecieron a Unión, que estuvo cerca en una estupenda habilitación de Malcorra para Tarragona, quien se internó en el área pero fue tapado cuando se imponía el remate, ante la salida de Ayala. ¿Y Sarmiento?, poco, muy poco. Algo de tenencia, pero cero en peligrosidad.
El segundo no se hizo esperar. Antes del cuarto de hora llegó el centro (más que centro, pase al medio) de Malcorra, para que Tarragona, ingresando solo por el segundo palo y aprovechando la indecisión de Ayala para cortar ese centro, empuje la pelota al fondo del arco. Se despertó el goleador en toda su dimensión. Dos en Mar del Plata y dos en la avenida para empezar a construir una victoria que, por ese entonces, presagiaba un final de partido sin obstáculos ni sufrimientos para Unión.
Sava, que ya había puesto a Giménez para marcar el lateral derecho en el entretiempo, apostó a dos ex Unión para revertir ese cuadro de situación absolutamente negativo. Entraron Gastón González (se liberó Mavilla para jugar más de enganche) y el “Morocho” Magnín para tratar de darle mayor verticalidad y peligrosidad al juego de un Sarmiento totalmente controlado por un Unión que seguía siendo sólido atrás y ya había contado con la contundencia ofensiva de un Tarragona intratable. Madelón utilizó la segunda ventana de manera obligada, porque Cuello –extenuado y de buena actuación- pidió el cambio e ingresó Misael Aguirre en su reemplazo para ubicarse como volante por derecha, pasando Malcorra a la izquierda.
El partido ya parecía liquidado hasta que apareció Nacho Malcorra con toda su calidad. En la salida de un córner que él mismo ejecutó, recibió la pelota por el costado del área y le pegó con “tres dedos” para colocar el balón en el segundo palo, sin dejarle posibilidades a Ayala. El 3 a 0 tenía explicaciones muy claras: el buen trabajo defensivo del equipo (muy mejorado Mansilla) y la contundencia arriba.
Con el partido definido, Madelón utilizó la última ventana cuando ya había transcurrido media hora del segundo tiempo. Eric Ramírez y Peresutti a la cancha, en reemplazo de Estigarribia y Menossi. Sin embargo, en ese preciso instante llegó el descuento de Mavilla (el mejor de Sarmiento), como para otorgarle alguna lucecita de esperanza a la visita, que muy pronto se desvaneció y no duró casi nada.
Eric Ramírez lo hizo todo en la jugada del cuarto gol. Robó la pelota que tenía ganada uno de los centrales, encaró y definió con un remate abajo en el mano a mano con Ayala. Eficacia casi total de un Unión que no le dio un solo resquicio a Sarmiento para que le complicara la noche de viernes, que terminó a puro festejo.







