Cuando Unión fue a jugar a Córdoba con Talleres, hubo diez jugadores surgidos de las inferiores en la lista de concentrados, sin contar a Misael Aguirre, que tuvo su último fogueo en inferiores antes de llegar al plantel principal. Casi el 50 por ciento provino de las canteras, lo cual habla claramente de un proyecto y de las consecuencias del mismo, reflejados en ese porcentaje.
“Hace años que Unión tiene un modelo de club en las inferiores”
Renzo Marzocchi, Ariel Giacinti y Alejandro Trionfini son los responsables, en distintas áreas, del “modelo Unión” de inferiores. Cuentan cómo se trabaja, adónde se apunta y cuáles son los objetivos de un club que, en los últimos tiempos, supo generar muchos recursos con la venta de los jugadores que formó.

“A nuestro verdadero campeonato, lo ganamos cada vez que un chico que fuimos formando en las inferiores debuta en Primera División”, es la frase contundente de quienes tienen la responsabilidad mayor de llevar adelante el proyecto. Y en este aspecto, Unión da claras muestras del rumbo elegido: en este campeonato se ha producido el debut de varios chicos que vienen de abajo, como fueron el caso de Fagioli, Ayala, Cerrudo, Fazzi y Peresutti.
“Formación y resultados pueden ir de la mano”

Renzo Marzocchi es el secretario técnico y “parte de mi función es articular las áreas deportivas. Con Santiago Zurbriggen, que es el director deportivo, tengo un contacto diario. Con Alejandro Trionfini nos vemos todos los días porque la reserva trabaja al lado de la primera. Y con Ariel Giacinti también planificamos una línea de trabajo en común”, señala cuando habla de su función en el club.
Sobre el “Proyecto Unión”, dice que “hace varios años que hay un modelo de club en formativas. Tratamos de profesionalizar la mayor cantidad de áreas posibles y generamos la mayor cantidad de información posible para que desde arriba se tenga el mejor panorama para la toma de decisiones”, a la vez que se señala, como importante, el hecho de que Nicolás Vazzoler, el ex técnico de la reserva, integre hoy el cuerpo técnico de Madelón.
“La paciencia es clave. No es antagónico conseguir resultados con la formación, se pueden lograr las dos cosas a la vez. Nosotros queremos que los jugadores crezcan pero que también entiendan que los resultados positivos ayudan y son necesarios. Apostamos también a la captación, el scouting y a tener la mejor información posible desde lo que nos aporta la tecnología”, continúa mencionando Marzocchi, que además posee el título de abogado y lo ayuda para tener una visión más amplia.
“La vorágine de Primera va a acelerando algunas cuestiones y eso lo tenemos en cuenta para estar acorde a lo que el club va necesitando. Soy abogado y eso me ayudó también a aportar una mirada distinta”, menciona el hombre que está por debajo de Santiago Zurbriggen en la escalera organizacional del fútbol tatengue.
“En reserva hay recambio y bajamos el promedio de edad”

Alejandro Trionfini es el técnico de la reserva y asume que “tengo libertad en cuanto a la elección del esquema de juego, pero el sentido común me indica que la reserva es el hermano menor de la primera y, por lo tanto, se tiene que emparentar mucho. El técnico de la primera va a ver a la reserva y los jugadores deben estar acordes con lo que él puede llegar a necesitar”.
Sobre la edad promedio, Trionfini aclara que “nosotros tratamos de bajar el promedio de edad, hoy estamos en 19.3 años y a veces hasta bajamos más todavía, como contra San Lorenzo, que terminamos con un promedio de 18.5 y ganamos ese partido. Del equipo del primer semestre al que jugó con San Lorenzo, hay nueve jugadores distintos. Eso habla de un recambio permanente y, aún así, el equipo se mantiene competitivo”.
Trionfini también menciona que “cuando el jugador de reserva pasa a primera, cambia el nivel de exigencia. Nosotros tenemos un nivel alto de competencia en reserva, pero es en función del nivel que tienen los rivales con los cuáles nos enfrentamos”, y en cuanto al nivel de exigencia que existe con los chicos que vienen de abajo, coincide con el resto: “Yo veo más intolerancia con el jugador juvenil, porque ellos cometen errores y cuando eso pasa, dicen que llegan sin la debida formación, pero resulta que es el mismo error que el que comete un jugador de selección”.
“Unión gana un campeonato cada vez que un chico debuta en primera"

Ariel Giacinti es el coordinador de inferiores y no duda en señalar que “nosotros tenemos que entender que el mejor jugador de la región tiene que estar en Unión. Primero apuntamos a los chicos que vienen desde la escuelita, luego a los de la ciudad, después, tenemos un anillo de 80 kilómetros a la redonda en el que nos fijamos mucho. Y por último, un anillo mucho más grande que involucra a varias provincias y en el que buscamos al jugador distinto. Para ellos tenemos la pensión”.
Respecto de cuál es la unidad de medida en inferiores, si los resultados o la llegada de jugadores, dice que “los resultados son relativamente importantes. Hoy, en la clasificación general, estamos 15 de 36 clubes. Eso no me llama la atención, lo que me preocupa y ocupa es que fecha a fecha seamos realmente competitivos. ¿Qué quiere decir eso?, que vayamos a jugar contra Lanús, Vélez, Boca o River y le juguemos de igual a igual. El resultado es una parte pero no es la parte principal. Lo que más importa es que el chico se exprese en el campo de juego con todas las herramientas que le proporcionamos. Es decir, que llegue lo mejor formado posible”.
Por último, es contundente cuando dice que “nuestro verdadero campeonato lo ganamos cuando un chico de abajo debuta en Primera. Ese es el verdadero objetivo. campeones cada vez que un jugador formado en el club llega a Primera, debuta, juega, se sostiene y luego le brinda el rédito económico al club”.
¿Cuál es el estilo Unión?
-¿Cuál es la cantidad o el porcentaje que ustedes entienden que debe ser el ideal de jugadores surgidos de las inferiores en el plantel profesional?
Marzocchi: - Nosotros entendemos que el club tiene que tener en claro que esos lugares que van quedando vacíos cuando un jugador se va o es vendido, pueda ser ocupado por un chico de las inferiores. Ponerse un tope no es bueno, pero cuántos más haya, mejor. Y eso quiere decir que el proceso fue virtuoso.
Giacinti: -Hoy se están dando los pasos para que los chicos lleguen en buenas condiciones de debutar en Primera. Lo ideal es que se respeten los tiempos y que el contexto ayude. La reserva es el golpe casi final, pero la primera todavía tiene parte de responsabilidad importante en el proceso formativo. ¿Cuál es esa parte de responsabilidad?, la de jugar con 20 mil personas y allí tiene que aparecer el cuerpo técnico del plantel principal para ayudar a que el impacto sea el menos posible.
Trionfini: - Yo soy de la idea que la reserva es el último año de la Universidad y cuando llegan a primera se reciben. Es decir, en primera entran al “campo laboral” y, como ocurre en todas las profesiones, hay un tiempo de adaptación. En Unión, lo bueno, es que el día a día se comparte con la primera. Eso es mucho más fácil, porque la adaptación al grupo se hace en forma instantánea. Nosotros estamos en un club donde la adaptación no es fácil, pero es más factible que en otros clubes. Y lo bueno que se ha conseguido, es la capitalización con la venta de los jugadores y tener espejos. Eso pasa hoy con Tarragona, porque verlo jugar a él es un modelo a imitar.
-¿Hay que jugar, en inferiores, igual que como juega el equipo de primera?
Trionfini: - La formación es un mix. Las primeras edades son un libro amplio, abarcando distintos estilos, y a medida que van creciendo, hay que adaptarse. Cuarta y reserva debe estar emparentada con primera. Cuando el entrenador de primera tiene que cambiar esquema para adaptarse al jugador, es porque hubo un problema de formación. El jugador tiene que saber adaptarse a cualquier esquema.
Giacinti: - Nosotros le incorporamos al jugador todas las herramientas para que lleguen a la elite. Ahora, si te adaptás al 4-4-2, al 4-3-3 o a jugar con tres atrás, pero no sabés realizar una cobertura, estamos en problemas. Por estructura histórica del club, la línea de cuatro fue una constante en Unión salvo raras excepciones. Pero si un partido te obliga a poner cinco defensores porque el rival te ataca con cuatro, hay que saber adaptarse. A partir de allí, 4-2-3-1 y 4-3-3 son los más utilizados hasta sexta. Y luego, cuarta y quinta se relaciona más con reserva y primera.
-¿Qué cuesta conseguir hoy en el fútbol, en cuanto a puestos y funciones?
Marzocchi: - Vienen pocos carrileros hoy en día, el tradicional enganche ya casi no se ve porque lo tiran a los costados o van de media punta. Por eso, tenemos un estilo de búsqueda, porque el modelo Unión nos lleva a buscar determinados perfiles de marcadores laterales, por ejemplo. Hay una línea definida.
Giacinti: - También trabajamos mucho en la parte cognitiva. Es decir, formar jugadores capaces de tomar decisiones y darles autonomía. Para ello, los chicos tienen que saber interpretar lo que está haciendo el equipo en la cancha y también lo que hace el rival. Porque después, en el partido, con 30, 40 o 50 mil personas, se hace imposible escuchar al técnico. El jugador debe tener las herramientas para decidir.
-¿Y el tema de la paciencia?
Trionfini: - Vivimos en una sociedad intolerante, cada vez se soporta menos y se encuentran culpables rápidamente. Hay una bipolaridad de parte del hincha en general. Cuando el equipo pierde con los juveniles, la gente reclama por refuerzos. Y cuando va bien, cantan “vamos los pibes”. Es el escenario que nos toca, a lo que se suma la crueldad de las redes sociales. Y a veces el hincha no se da cuenta de la importancia de sentir su apoyo, por parte del jugador. Nadie se equivoca queriendo, pero a veces las cosas no salen bien, tanto en el fútbol como en la vida. Comprendo la intolerancia, pero me gustaría que no sea así. En función de eso, trabajamos en la formación de jugadores resilientes. Y fijáte que hubieron jugadores con excelentes transferencias que, en su momento, fueron castigados duramente. Pero se la “bancaron”.









