Para Unión era ganar y clasificar; o esperar el lunes, mirar la tele y rezar por los otros resultados. Para Talleres, el empate previo de Lanús prácticamente le aseguraba la localía en los cruces al equipo del “Apache”, porque solo una triple combinación lo sacaba de ese lugar con ventaja: 1) perder contra Unión; 2) que San Lorenzo le gane a Independiente; 3) que además en la diferencia de goles le descuente tres goles el “Cuervo” a la “T” cordobesa, rival del Tate.
Unión chocaba con Herrera y con Baley hasta que sonó “Tarra Biónico”
Talleres hizo un golazo, se metió atrás todo el partido y Unión fue una máquina humana y artificial de errar goles en Santa Fe. Hasta que en la última bola de la noche, Tarragona rompió el catenaccio de Tevez.

Unión, con el empuje de su gente y la vuelta de Estigarribia; la visita con tres modificaciones: Augusto Schott al lateral derecho tras cumplir una sanción, en lugar de Alex Vigo; José Luis Palomino y Valentín Depietri por Santiago Fernández y Diego Valoyes (ambos futbolistas terminaron con molestias musculares y fueron preservados para la instancia de "mata-mata").

Para entender el 1 a 0 a favor de Talleres en esos primeros 45 minutos hay que viajar (más allá de las ventajas que siempre Del Blanco en la marca por no tener ese oficio natural del puesto) hasta la palabra golazo, porque Rick demostró que no era falso, clavó un golazo y lo dejó a los 17 minutos casi empeñado a Unión con toda la presión.
Para entender el cero en el arco de Talleres hay que preguntarle a la Inteligencia Artificial: ¿quién es el mejor arquero de Talleres de Córdoba en toda su historia?. Ahí va la respuesta: “Guido Herrera es ampliamente considerado el mejor arquero en la historia de Talleres de Córdoba, consolidando su legado como capitán y referente. Con más de 300 partidos (superando los 158 registros oficiales destacados en 2021) y títulos recientes, es el máximo ídolo del puesto. Otros nombres históricos incluyen a Mario Cuenca y Héctor "Chocolate" Baley”.
Lo que debió ser 1-1, 2-1 y hasta 3-1 a favor del equipo de Leo Madelón quedó en nada porque el arquero de Talleres se hizo invencible: 1) A los 7 minutos le achicó todo el palo a Palacios después de un pelotazo espectacular de Del Blanco; 2) a los 20 minutos se lo sacó a Del Blanco, de tiro libre: mal pique, volada, caño y tapadón; 3) a los 37 se autogestionó el gol Tarragona, giró, quedó de frente al arco y usó la zurda: Herrera lo tapó mucho más cerca que un penal; 4) a los 41, otra vez le dijo “no” a Tarragona, controlando una media vuelta de zurda; 5) en tiempo adicionado, después de una linda corrida de Mateo por izquierda, el “no” de Guido Herrera fue a Del Blanco.

¿Cuántas veces llegó Talleres más allá de la obra verdadera de Rick con su golazo?: ninguna más en 49 minutos en Santa Fe. Ese nerviosismo e impotencia de Unión por no poder con Guido Herrera y perder de manera injusta en Santa Fe se reflejó en las amarillas: tres tarjetas en 45minutos para un equipo que no pega, porque no está armado para pegar y tampoco sabe pegar.
Mauro Pitton, Rafael Profini y Julián Palacios, los tres amonestados, casualmente en la misma línea del equipo: la zona de medios. Justo cuando más lo necesitaba, uno de los equipos con más gol del torneo (leáse Unión) se quedó sin balas. En realidad, las balas chocaron con un chaleco anti-gol llamado Guido Herrera.
En el complemento, todo siguió igual, porque a los 10 minutos siguió nervioso el Tate y el que vio la amarilla fue Vargas. A los 13, Madelón mandó a Lucas Menossi por Profini, uno de los que estaba al límite con la amarilla.
Y en ese concepto de que “nada cambió” y siguió igual, Guido Herrera fue Herrera más Baley a los 19 minutos cuando primero se lo sacó a Menossi abajo, al lado del caño, para después ponerle la cara a un penal a la carrera de Estigarribia. Ya era la figura de la cancha y de la ciudad.
Madelón mandó a Tomás González por Cuello y después a Colazo por Mauro, Siguió el show de amarillas y se sumó Del Blanco. Se lo perdió Ronaldo, el paragua, para liquidar de sobrepique, casi lo empata Estigarribia de tiro libre y llegaron lo seis de adición en Santa Fe.
Hasta que en esa cancha dañada después de Tan Biónica, sonó la mejor música. La limpió Menossi, abrió Ludueña, centro y séptimo grito del “9” que es hincha de Unión desde antes de nacer. Cuando estaba casi todo perdido, “Tarra Biónico” hizo cantar como nunca al 15 de Abril. Ahora, es rezar el lunes frente a la tele.








