El Cementerio Municipal de Santa Fe es una ciudad dentro de otra ciudad. Sus 11 hectáreas, atravesadas por calles y pasillos albergan miles de historias familiares, centenares de panteones y bóvedas, esculturas de gran valor artístico y monumentos que forman parte del patrimonio arquitectónico santafesino. Desde hace algunos años, el municipio intenta resignificar ese espacio no solo como lugar de despedida, sino también como un museo a cielo abierto, escenario de recorridos históricos, intervenciones artísticas y actividades culturales.
Cementerio Municipal: el horno crematorio funciona con capacidad reducida y el municipio proyecta rehabilitar toda la planta
Mientras avanza la recuperación patrimonial del Cementerio Municipal, el servicio de cremaciones continúa operando con un solo horno. La Municipalidad ya trabaja en un proyecto para reacondicionar integralmente la planta, una infraestructura clave para Santa Fe y el área metropolitana.

Sin embargo, detrás de esa política de recuperación persiste un problema que impacta directamente en uno de los servicios esenciales que presta el cementerio: el funcionamiento parcial del horno crematorio.

La directora del Cementerio Municipal, Luz Balbastro, confirmó que actualmente la planta trabaja con capacidad reducida y que la prioridad de la gestión es recuperar su operatividad total. "En este momento estamos trabajando operativamente con un horno", afirmó.
El crematorio municipal constituye una infraestructura estratégica para la ciudad. Además de atender la demanda de Santa Fe, históricamente presta servicios a localidades del área metropolitana y del centro-norte provincial, por lo que cualquier reducción en su capacidad repercute en la organización de las empresas funerarias y de las familias que optan por la cremación, una práctica que en los últimos años creció sostenidamente en Argentina.
Según explicó Balbastro, para sostener el servicio mientras continúan los trabajos de recuperación se adoptaron medidas operativas. "Hemos extendido los horarios y el doctor (Juan Pablo, intendente) Poletti monitorea permanentemente la situación para que el servicio se dé de la mejor manera posible", señaló.

La funcionaria confirmó además que el municipio ya definió el esquema técnico para avanzar con una intervención integral. "También ya tenemos armado el esquema con el plano general para continuar con la rehabilitación completa de la planta; estamos trabajando sobre eso", sostuvo.
Aunque Balbastro no precisó plazos de ejecución, la intención oficial es devolver al crematorio toda su capacidad operativa mediante una puesta en valor integral de sus instalaciones.

Una infraestructura que también requiere mantenimiento
El funcionamiento del crematorio se suma a otro desafío histórico que enfrenta la administración del Cementerio Municipal: el mantenimiento de un predio de enormes dimensiones donde conviven espacios públicos con construcciones privadas.
El cementerio santafesino fue inaugurado a fines del siglo XIX para reemplazar al antiguo camposanto ubicado junto a la Basílica de Guadalupe, entre otros. Desde entonces fue creciendo hasta convertirse en una verdadera ciudad funeraria, con sectores que reflejan distintas etapas de la historia local y donde descansan figuras relevantes de la vida política, social, religiosa y cultural de Santa Fe.
Muchas de sus bóvedas presentan una destacada calidad arquitectónica, con influencias italianizantes, neoclásicas y art decó, además de esculturas en mármol y bronce realizadas por talleres nacionales y europeos. Ese patrimonio motivó que desde hace años se desarrollen inventarios, relevamientos y circuitos históricos para promover su conservación.

Sin embargo, una parte importante de esas construcciones pertenece a particulares bajo el régimen de concesión, lo que limita la posibilidad de intervención del Estado.
Balbastro fue enfática al explicar esa situación. "Los panteones son privados y nosotros no nos podemos meter de oficio. Es como si yo entrara a la casa de un vecino a arreglarle una ventana rota; no puedo hacerlo y, si lo hiciera, estaría desviando fondos públicos hacia un panteón privado", ejemplificó.
La directora recordó que el municipio administra un espacio donde confluyen responsabilidades públicas y privadas. "Administramos intereses públicos y privados, y hay una responsabilidad del privado", afirmó. Incluso señaló que continúa gestionando apoyos para intervenir monumentos de valor histórico. "He pedido nexos a concejales para restaurar monumentos nacionales, pero sigo esperando respuesta porque este es un espacio de todos", manifestó.

En reiteradas oportunidades, El Litoral dio cuenta del deterioro que presentan algunos mausoleos históricos por falta de mantenimiento de sus concesionarios. En muchos casos se trata de construcciones centenarias cuyos titulares originales fallecieron hace décadas y cuyos descendientes no mantienen contacto con la administración municipal, una situación que complejiza cualquier intervención.
Los rituales que generaron polémica
La difusión de imágenes en redes sociales sobre supuestos rituales conocidos popularmente como "macumbas" volvió a poner al cementerio en el centro del debate. Balbastro relativizó la dimensión del fenómeno y cuestionó el tratamiento que recibió en algunas publicaciones. "Lamento el tratamiento de desinformación que algunos hacen puramente a los efectos de causar daño", expresó.
Según explicó, si bien ocasionalmente aparecen velas, alimentos u otros elementos utilizados en prácticas espirituales, el personal realiza recorridas permanentes para retirarlos. "Hay gente que tiene algunas otras prácticas un poco oscuras que nosotros no autorizamos, no permitimos ni avalamos. Estamos permanentemente recorriendo el cementerio para limpiarlas", aseguró.

La directora recordó que controlar un predio de semejante extensión no resulta sencillo. "Nuestro cementerio tiene 11 hectáreas; es más grande que el Fonavi San Jerónimo y urbanísticamente es la réplica de una ciudad, con calles principales, boulevares, calles chicas y pasillos", describió.
Además explicó que esas intervenciones suelen realizarse en pocos minutos. "Pueden ingresar por cualquier parte; aunque tenemos accesos y cámaras, esos ritos son muy rápidos, a veces solo una vela, y por eso recorremos a diario para cuidarlo", indicó.
El cementerio como museo
En paralelo con las tareas de mantenimiento, el municipio continúa desarrollando una política cultural que busca cambiar la percepción social del cementerio.

Desde 2024 comenzaron a multiplicarse las visitas guiadas, recorridos patrimoniales, jornadas fotográficas, conciertos y actividades nocturnas que permitieron acercar a miles de vecinos a un espacio tradicionalmente asociado únicamente al duelo.
Este miércoles volverá a realizarse una nueva edición de Plenilunios, una propuesta gratuita que combina recorridos fotográficos con narraciones orales.
La actividad comenzará a las 19.30 e incorporará por primera vez "Cuentos en luna llena", con relatos coordinados por Jorge Roldán y Laura Prati.
Para Balbastro, la cultura cumple un papel central en esa resignificación. "Estamos convencidos de que la gestión cultural es ese puente, esa herramienta de conocimiento, de apropiación de este espacio que es un espacio de resguardo, de memoria, de cultura y de patrimonio", sostuvo.

La funcionaria explicó que el objetivo no pasa únicamente por la cantidad de asistentes. "Más allá del caudal, nos importa el impacto y la calidad, que la gente se vaya revinculando con este espacio, entendiendo que los ritos son necesarios; son hitos que nos marcan y permiten el duelo", afirmó. Y agregó que esas formas de transitar el cementerio también evolucionan con el tiempo. "Los ritos van cambiando y la moda va cambiando, por lo que este espacio, que hoy resguarda el patrimonio, tenemos que preservarlo también desde ese lugar. La actividad cultural es esa herramienta fantástica de conocimiento y preservación", concluyó.
En caso de condiciones meteorológicas adversas, la realización de la actividad será informada a través de las redes sociales de Amigos del MACA, aunque la organización prevé mantenerla siempre que sea posible, ya que, como resumió Balbastro, "la lluvia con luna llena será otro paisaje para registrar".









