Cuidacoches en Santa Fe: breve historia de un largo problema que aún no se logra solucionar
Primero, el intento de regularlos; luego, la prohibición directa. Ahora, el municipio busca una ley provincial para ponerles un límite efectivo a estas personas. El trasfondo social: la indigencia, el desempleo y los consumos problemáticos.
Un cuidacoches en una calle céntrica. Crédito: Archivo Flavio Raina
La problemática de los cuidacoches ha reunido en el tiempo un voluminoso "bibliorato" de antecedentes que son preexistentes a la actual gestión del municipio capitalino, a cargo del intendente Juan Pablo Poletti. En 2019, el Concejo local sancionó una ordenanza donde se reguló la actividad de estas personas, que no tuvo éxito y se derogó.
Más atrás en el tiempo, si se revisan los digestos históricos (compendios de normas, decretos y resoluciones de la ciudad capital), este "servicio" estaba habilitado bajo la denominación de "cuidadores de vehículos". Fue así durante décadas; después, las dinámicas y las condiciones sociales (pobreza y exclusión) cambiaron radicalmente.
Más acá en la línea histórica, la "piedra fundacional" que agitó fuerte el debate público (qué hacer con los mal llamados "trapitos") fue el decreto Nº 00027, de abril de 2024. Ese texto administrativo formalizaba el P.E.S.A., o "Programa de Estacionamiento Social Asistido".
Las dársenas de estacionamiento social, aún en el pavimento. Crédito: Guillermo Di Salvatore
Los cuidacoches iban a ser “asistentes de cobro de estacionamiento”; no iban a poder estar en el macro y microcentro, pero iban a tener una zona asignada (poco más de 60 manzanas), en los barrios Candioti Norte y Sur.
Iban a fijarse horarios para la actividad del cuidado de coches, y la tarifa del estacionamiento social asistido a abonar la resolvería la secretaría de Políticas Sociales. Esa tarifa se plasmaría en tarjetas que expendería la Municipalidad a los asistentes del P.E.S.A. Los asistentes (cuidacoches) no debían tener antecedentes penales.
Resistencias vecinales
Los residentes de estos barrios divididos por el Bv. Gálvez elevaron fuertemente sus quejas contra esta medida. Aparecieron las dársenas sociales, que el municipio ya había empezado a pintar en las calles. El debate recaló en el Concejo, como era de esperarse, donde el oficialismo tenía mayoría de tres tercios, pero aún allí había diferencias con este decreto.
Pasaron las semanas pero las tensiones políticas no amainaron. De repente, se conoció un "volantazo" en el discurrir de los acontecimientos: el municipio remitió un mensaje al Legislativo donde le solicitaba derogar la vieja ordenanza que nunca funcionó (N° 12.635) y "prohibir la actividad de cuidado y/o limpieza de vehículos en la vía pública".
El lavado de autos en la vía pública, también prohibido. Crédito: Archivo Flavio Raina
"Quienes en contravención a lo establecido lleven adelante la actividad, sin perjuicio de las sanciones municipales (...), serán pasible del régimen sancionatorio previsto en las leyes provinciales N° 10.703 (Código de Faltas de Santa Fe), N° 13.744 y concordantes". Así aprobado, 6 de mayo de 2024. La historia giraba 180 grados.
Mega operativo
El 14 de mayo de ese año el municipio, junto con el ministerio de Seguridad provincial, realizaron un megaoperativo de control. El objetivo: impedir la presencia de los cuidacoches en las calles. Hubo un trabajo de "saturación" con la GSI y efectivos policiales en la Terminal de Ómnibus. luego, en el macrocentro. Estos operativos se sostuvieron en el tiempo.
Trascartón, se fueron conociendo luego algunos datos alentadores, como por ejemplo la cantidad de ahora ex cuidacoches que pasaban a formar parte de cooperativas de trabajo. La intención del municipio era insertarlos en una actividad laboral formal.
Los binomios GSI-Policía siguen operativos. Crédito: Crédito Mauricio Garín
También, se mejoraron los entornos inmediatos a las canchas de fútbol, donde los cuidacoches siempre estaban en la previa de los partidos.
Si la fase 1 fue sacarlos del macrocentro, la fase 2 tuvo como escenario el polo gastronómico del barrio Candioti. Es que allí, los cuidacoches seguían, algunos con actitudes extorsivas hacia los asistentes a bares o restaurantes. Hubo incluso situaciones de violencia por la "tenencia territorial" de las cuadras.
“En la Etapa 2 la clave es la operatividad, lo que tenemos disponible: inspectores, camionetas de la GSI. Lo peor que podemos hacer es salir a este desafío si no contamos con las herramientas indispensables, los recursos”, le había dicho a El Litoral Sebastián Mastropaolo, secretario de Gobierno y Control, en enero de 2025.
Lo cierto es que a la fecha, los cuidacoches siguen presentes en las áreas gastronómicas. A la par, los controles y el patrullaje de los binomios GSI-Policía también son permanentes. Un vecino tiene la potestad de denunciar al 0800 municipal la presencia de un cuidacoches en su cuadra, había dicho Poletti.
"Hay momentos en los cuales la ordenanza no alcanza porque es una contravención”, dijo el secretario. Agregó que las sanciones -multas- no logran desalentar la actividad de los "trapitos". Por esto el municipio solicitó formalmente el acompañamiento del Poder Legislativo provincial para avanzar con leyes que otorguen más herramientas.
Habrá que ver cómo sigue la línea de los acontecimientos en los próximos días. Los cuidacoches están hoy en las calles, y si los retiran, vuelven. También, aunque de momento no alcancen los esfuerzos, hay voluntad política de solucionar esta problemática, atravesada por la indigencia extrema, el desempleo, la salud mental y las adicciones.