La sola mención de un nuevo evento de El Niño alcanza para reactivar una memoria que en Alto Verde nunca terminó de irse. En un distrito construido sobre el albardón costero del río Paraná, donde la convivencia con el agua forma parte de la vida cotidiana, cada pronóstico de lluvias por encima de lo normal vuelve a poner en primer plano una pregunta recurrente: ¿está preparada la infraestructura para soportar otro ciclo de crecientes y precipitaciones intensas?
Alto Verde vuelve a mirar al terraplén: vecinos alertan por el estado de las defensas
Reclaman por el deterioro del terraplén de defensa, la falta de mantenimiento de reservorios y desagües y posibles fallas en el sistema de bombeo ante la llegada del fenómeno de El Niño. El municipio y la Provincia sostienen que las estaciones de bombeo están operativas y que recientemente se realizaron trabajos de mantenimiento en las defensas.


Esa inquietud fue expresada en las últimas horas por vecinos y referentes barriales, quienes advirtieron sobre el estado de las defensas, la falta de mantenimiento de reservorios y desagües y el funcionamiento del sistema de bombeo. Del otro lado, la Municipalidad de Santa Fe y el Gobierno provincial aseguran que existen controles permanentes, que las estaciones de bombeo están operativas y que recientemente concluyeron trabajos de mantenimiento sobre el anillo de defensa.
"Sabemos de primera mano lo que significa el agua"
"Estamos preocupados porque ya sabemos de qué se trata lo que es la creciente del río, lo que son lluvias; sabemos de primera mano", resumió Claudio Monzón, integrante de la Red de Alto Verde, al describir la sensación que atraviesa al distrito frente a los pronósticos climáticos para los próximos meses.

El dirigente sostuvo que, más allá de los anuncios oficiales, los vecinos no observan obras dentro del barrio. "Estamos dentro del anillo de contención, pero es una defensa que desde el año ‘96 no se repara", afirmó.
A esa preocupación sumó el funcionamiento del sistema de drenaje. "No están funcionando al 100 % las bombas de desagote, no tenemos desagües, los reservorios están completamente sucios, tapados", señaló.
Monzón advirtió que, si no se realizan trabajos de limpieza y obras pluviales, las consecuencias podrían sentirse rápidamente ante lluvias intensas. "La vamos a sufrir con el agua de lluvia", sostuvo, y alertó que sectores como La Vuelta del Paraguayo y el paraje La Boca también podrían verse afectados por una eventual crecida del Paraná.

Su mayor preocupación, dijo, es la posibilidad de que el distrito quede aislado. "No te va a entrar una ambulancia, no te va a entrar un patrullero", expresó, al tiempo que planteó que incluso podría ser necesario recurrir nuevamente a embarcaciones para la asistencia sanitaria.
Un terraplén que pierde altura
En el mismo sentido se manifestó Luis Salva, presidente de la Vecinal Pro Mejoras Alto Verde, quien aseguró que el terraplén presenta un deterioro acumulado durante años.
"El terraplén nunca fue mantenido desde que se construyó. Tiene un deterioro bastante importante. Le falta más de un metro de tierra que se fue lavando por la lluvia", afirmó.

Según explicó el vecinalista, el problema no se limita únicamente a la defensa. También cuestionó el estado de los reservorios y canales internos. "Están tapados todos los reservorios, no hay zanjeo, no hay desmalezamiento. La basura está en todo el reservorio y no permite el escurrimiento normal del agua", describió.
Salva recordó que, cuando las precipitaciones son abundantes, existen sectores donde el agua llega a ingresar a las viviendas. "Cuando llueve mucho la gente de Alto Verde a veces tiene hasta un metro de agua dentro de las casas", aseguró.
La respuesta oficial
Ante los cuestionamientos, desde la Municipalidad informaron que el sistema de bombeo del distrito cuenta con distintas estaciones distribuidas estratégicamente.
Indicaron que las estaciones Plaza Evita y Delegación funcionan actualmente con equipos instalados de manera permanente, mientras que otras operan por gravedad cuando el nivel del río lo permite y, en caso de activarse el protocolo por crecida, reciben bombas móviles de mayor capacidad desde la Base Arizu.

Además, señalaron que todas las estaciones cuentan con suministro eléctrico y que personal de la Dirección de Estaciones de Bombeo realiza controles periódicos sobre tableros eléctricos, compuertas, mecanismos de cierre y demás componentes del sistema.
Respecto del terraplén, el municipio recordó que su mantenimiento corresponde a la Provincia.
Desde el Gobierno santafesino señalaron que hace pocos meses concluyó una intervención integral sobre el sistema de defensas del Gran Santa Fe, que incluyó trabajos específicos en Alto Verde consistentes en el alteo del terraplén, limpieza de taludes, reservorios y canales, además de mejoras en los accesos.
Un barrio nacido junto al río
La preocupación de los vecinos encuentra explicación en la propia historia del distrito.
Alto Verde nació sobre un albardón natural del sistema Paraná sobre el río Santa Fe y el Canal de Acceso al Puerto, una estrecha franja elevada formada por la tierra extraída de los sedimentos del río, condición que permitió el asentamiento de familias de pescadores y trabajadores portuarios desde comienzos del siglo XX. Sin embargo, esa misma ubicación convirtió históricamente al barrio en uno de los sectores más expuestos a las crecientes.

Los reclamos tampoco son nuevos. Las páginas de El Litoral registraban ya a fines de la década de 1950 pedidos de los vecinos para reforzar la barranca, recuperar los taludes erosionados por las lluvias y el oleaje, extender servicios básicos y mejorar las condiciones de un barrio que entonces ya denunciaba sentirse postergado. Más de seis décadas después, buena parte de esas demandas —especialmente las vinculadas a la protección frente al agua— vuelven a repetirse.
Después de la gran creciente de 1992
Las grandes defensas que hoy rodean Alto Verde comenzaron a ejecutarse tras la extraordinaria crecida del Paraná de 1992.

Entre 1993 y 1996 se construyó el terraplén que protege al distrito, una estructura de aproximadamente 8,6 kilómetros que forma parte del sistema de defensas del área metropolitana santafesina. A partir de entonces, el funcionamiento del barrio quedó ligado a un esquema que combina terraplenes, reservorios, estaciones de bombeo y compuertas que permiten evacuar el agua de lluvia cuando el río mantiene niveles normales y recurrir al bombeo cuando las crecientes obligan a cerrar las descargas por gravedad.
La memoria del agua
Aunque la inundación de 2003 estuvo asociada al ingreso del río Salado por una defensa inconclusa en el oeste de la ciudad, Alto Verde no quedó al margen de aquella tragedia.
Desde entonces, cada pronóstico de lluvias extraordinarias o de una nueva fase de El Niño reactiva una sensibilidad especial entre los habitantes del distrito. Porque en Alto Verde el riesgo hídrico no es una hipótesis técnica: forma parte de la experiencia cotidiana y de una memoria colectiva construida durante décadas de convivir con el río.

Por eso, mientras los vecinos advierten sobre sectores que consideran deteriorados y reclaman intervenciones urgentes, los gobiernos sostienen que las obras de mantenimiento ya fueron ejecutadas y que el sistema de bombeo se encuentra preparado para responder ante una eventual emergencia. Entre ambas miradas se instala, una vez más, la expectativa por lo que ocurra cuando lleguen las primeras lluvias importantes del nuevo ciclo climático.









