La ciudad de Santa Fe avanza en uno de los programas de infraestructura urbana más ambiciosos de los últimos años: la reconversión total del alumbrado público a tecnología LED. Con más de 2.297 luminarias ya reemplazadas entre marzo y mayo de este año y siete barrios completados, la gestión municipal asegura que el ritmo de trabajo incluso supera las previsiones iniciales y abre la posibilidad de alcanzar la meta antes del plazo previsto.
Santa Fe acelera su transformación lumínica: ya cambió más de 2.300 luces y busca llegar al 100% LED en menos de 18 meses
La Municipalidad renovó 2.297 luminarias entre marzo y mayo y prevé instalar otras 2.432 antes de septiembre. La reducción de reclamos vecinales, el ahorro energético y la futura expansión hacia zonas sin alumbrado forman parte de una estrategia que apunta a transformar por completo la red de iluminación pública de la ciudad.

El plan fue presentado por el intendente Juan Pablo Poletti y el secretario de Gestión Urbana y Ambiente, Guillermo Ferrero, en el marco de un desayuno de agasajo a la prensa por el Día del Periodista (fue el 7 de junio) llevado a cabo en la Intendencia, del que también participaron otros funcionarios del gabinete municipal.

Poletti y Ferrero detallaron los avances de una estrategia diseñada en tres etapas: recuperar las luminarias apagadas, reemplazar la totalidad de las lámparas de sodio por LED y, finalmente, extender el servicio a sectores de la ciudad que todavía carecen de infraestructura de iluminación.
Del diagnóstico crítico al recambio tecnológico
Cuando la actual gestión asumió el gobierno municipal, una de las principales demandas vecinales estaba relacionada con el alumbrado público. Según recordó Poletti, “cerca del 40% de la ciudad presentaba problemas de iluminación”.
"La primera etapa fue encender lo que había", resumió el intendente al describir los primeros meses de trabajo, orientados a recuperar el funcionamiento básico de la red existente.

Superada esa instancia, el municipio puso en marcha un objetivo más ambicioso: lograr que toda la ciudad cuente con iluminación LED en un plazo de 18 meses. Para cumplirlo, se estableció una meta de recambio de aproximadamente 750 luminarias por mes.
"Nos pusimos que en 18 meses tenía que estar toda la ciudad con LED. Para eso hay que hacer aproximadamente 750 luminarias por mes y es lo que se está cumpliendo", afirmó Poletti.

Los números muestran que el cronograma viene avanzando incluso por encima de lo previsto. Entre marzo y mayo se instalaron 2.297 luminarias LED distribuidas en distintos sectores de la ciudad.
Una demanda histórica
La reconversión del alumbrado público responde a uno de los reclamos históricos de los santafesinos. Durante años, la falta de iluminación adecuada en calles, plazas y espacios públicos ocupó un lugar recurrente en los reclamos vecinales -y lo sigue haciendo-, tanto a través de los canales oficiales como en las páginas de Periodismo Ciudadano de El Litoral.
Los pedidos por luminarias apagadas, sectores completamente a oscuras y demoras en las reparaciones se multiplicaron especialmente en barrios periféricos y de la Costa, donde los vecinos asocian reiteradamente la escasa iluminación con problemas de inseguridad y dificultades para la circulación nocturna. Incluso al inicio de la actual gestión municipal se reconoció la existencia de unos 17.000 reclamos acumulados vinculados al alumbrado público, mientras que las luminarias apagadas figuraron entre las principales demandas registradas por el Sistema de Atención Ciudadana.

Casos recientes en barrios como El Pozo volvieron a poner en evidencia una problemática que atraviesa a distintos sectores de la ciudad y que explica por qué la mejora del sistema de iluminación aparece desde hace años entre las prioridades señaladas por los vecinos.
Barrio por barrio
Así las cosas, el plan comenzó en marzo con el reemplazo de 801 luminarias en Candioti, General Alvear y San Roque. Durante abril se concentró en Los Hornos, donde se renovaron 760 equipos. En mayo continuó con el remanente de Los Hornos y avanzó sobre Mariano Comas, Barranquitas y República del Oeste.
Uno de los casos más significativos fue precisamente Los Hornos, un barrio que contaba con más de mil luminarias de sodio y que ya fue convertido completamente al sistema LED, con el recambio de 1050 artefactos.

Según explicó Ferrero, el cronograma está definido mediante un decreto que establece el orden de intervención de los barrios para garantizar el cumplimiento del objetivo general.
La siguiente etapa abarcará otras 2.432 luminarias entre junio y agosto, alcanzando trece vecinales más.

Durante junio se trabajará en Altos del Valle, La Esmeralda y Nueva Santa Fe. En julio el operativo llegará a Centenario, San Lorenzo, Chalet, Varadero Sarsotti, Arenales y Alberti. Finalmente, agosto tendrá como principal intervención a Sargento Cabral, donde se reemplazarán 745 luminarias, además de Villa Setúbal, Unión y Trabajo y Alberdi.
Menos reclamos y respuestas más rápidas
Uno de los indicadores que sigue de cerca el municipio es la cantidad de reclamos ciudadanos por problemas de iluminación.
Ferrero explicó que durante 2025 se registraban alrededor de 2.500 reclamos mensuales, mientras que actualmente esa cifra descendió a aproximadamente 1.470. La reducción de más de mil reclamos por mes es considerada por la gestión como una señal de mejora en el sistema.

Además, el municipio asegura estar respondiendo el 95% de los reclamos por luminarias apagadas en un plazo de hasta 48 horas mediante la línea gratuita 0800-777-5000.
La estrategia combina el recambio tecnológico con intervenciones puntuales. En muchos casos, cuando una luminaria de sodio presenta fallas, directamente es reemplazada por una LED, evitando nuevas inversiones en tecnologías que están siendo retiradas progresivamente.
El papel clave de la poda
Sin embargo, el recambio de lámparas no es la única variable que influye en la calidad de la iluminación urbana.
Las autoridades municipales reconocieron que numerosos reclamos vecinales se originaban en luminarias que funcionaban correctamente pero cuya luz era bloqueada por el crecimiento del arbolado.

Por ese motivo, el plan LED se complementa con un programa de poda y despeje de copas para mejorar la visibilidad y aprovechar plenamente el rendimiento de las nuevas luminarias.
"La empresa nos decía que la luz funcionaba, pero cuando íbamos a verificar veíamos que estaba tapada por los árboles", explicó Ferrero.
¿Por qué LED?
Más allá de la mejora visual que perciben los vecinos, el recambio tiene importantes implicancias técnicas y económicas.
Según los datos oficiales del programa, las luminarias LED consumen hasta un 70% menos de energía que las tradicionales lámparas de sodio. Además, poseen una vida útil estimada de hasta 50.000 horas, muy superior a las entre 8.000 y 15.000 horas de los sistemas convencionales.

La tecnología también ofrece una iluminación más uniforme y de tonalidad blanca, lo que mejora la visibilidad nocturna, contribuye a la seguridad vial y fortalece la percepción de seguridad en espacios públicos.
Estas ventajas explican por qué numerosas ciudades argentinas avanzan desde hace años en programas de reconversión lumínica, buscando reducir costos energéticos y de mantenimiento al mismo tiempo que mejoran la calidad del espacio urbano.
La tercera etapa: llegar donde hoy no hay luz
Aunque la meta inmediata es completar el recambio de todas las luminarias existentes, la Municipalidad ya proyecta una fase posterior.
Se trata de la expansión del servicio hacia plazas, espacios públicos y calles que actualmente no cuentan con infraestructura lumínica, es decir, lugares donde no existen ni columnas ni artefactos instalados.

"Eso es una extensión de servicio que va a ser la tercera etapa que nos vamos a proponer", adelantó Poletti.
Si el cronograma actual mantiene su ritmo, la ciudad podría alcanzar el 100% de alumbrado LED incluso antes de los 18 meses previstos originalmente. De concretarse, Santa Fe sumaría una de las transformaciones más importantes de su infraestructura urbana reciente, con impacto directo en el consumo energético, la seguridad y la calidad de vida de los vecinos.








