La fuente volvió al centro de la escena antes que el agua. En medio de las obras de remodelación integral de la Plaza Colón, el histórico estanque ubicado junto al Palomar estuvo a punto de sufrir una transformación radical: el proyecto original contemplaba una semidemolición de sus muros para abrir la estructura y hacer más visible el mapa en relieve de la provincia de Santa Fe que descansa en el fondo. Pero la reacción no tardó en llegar. Historiadores, arquitectos, organizaciones patrimoniales y vecinos encendieron las alarmas y obligaron a la Municipalidad a recalcular el rumbo de una intervención que ya había comenzado.
Plaza Colón: cómo quedará la histórica fuente tras la decisión de preservarla
Las obras siguen en marcha en el paseo del Palomar, al igual que en el resto de la plaza. El Municipio decidió preservar su diseño original recuperando su valor patrimonial. Pondrán en valor el mapa en relieve de Santa Fe, en el fondo de la fuente. Cómo será el nuevo punto focal de alto impacto visual y estético.


La discusión escaló rápidamente durante las últimas semanas del verano. El plan inicial proponía reemplazar la configuración tradicional del estanque por un espejo de agua a nivel del suelo, una idea que desde el municipio se defendía como una modernización del espacio público. Sin embargo, para muchos santafesinos aquello implicaba borrar una postal afectiva de la ciudad.

La fuente de Plaza Colón no es un elemento ornamental más. Construida entre 1940 y 1941, se convirtió con el paso de las décadas en un punto de encuentro cotidiano y en una pieza inseparable de la memoria urbana. Allí quedaron retratadas generaciones enteras en las clásicas fotografías de Don Antonio Mitri; allí jugaron niños, descansaron familias y caminaron vecinos bajo la sombra del Palomar y el rumor constante del agua.

El reclamo
Con el correr del tiempo, el deterioro comenzó a hacerse visible. Filtraciones, pérdidas de agua, instalaciones envejecidas y fallas hidráulicas fueron degradando la estructura. El municipio entendió entonces que era momento de intervenir. Pero el debate apareció cuando la restauración empezó a rozar la identidad misma del lugar.

La presión ciudadana creció a través de asambleas, reclamos formales y manifestaciones públicas. Incluso durante la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Municipal hubo vecinos que reclamaron por la preservación del estanque. La Comisión de Patrimonio también tomó posición y cuestionó la propuesta original. El historiador Alejandro Damianovich, una de las voces más visibles del reclamo, sostuvo que “el estanque forma parte de la memoria visual y del eje simbólico de la plaza”.

Su preservación
Finalmente, a fines de febrero, la Municipalidad decidió dar marcha atrás. El gobierno local confirmó que se mantendrá la configuración histórica de la fuente y que la intervención será replanteada bajo criterios de conservación patrimonial.

El nuevo proyecto apunta ahora a una restauración integral sin alterar el carácter original del espacio. Los trabajos contemplan la reparación de patologías constructivas, la recuperación estructural del estanque y mejoras en la estanqueidad para evitar filtraciones. También se modernizará el sistema hidráulico mediante equipos de filtrado y clarificación de agua que permitirán optimizar el mantenimiento.

Además, el mapa en relieve de la provincia será puesto en valor, acompañado por nuevos chorros ornamentales y un sistema de iluminación LED que buscará revitalizar visualmente el paseo sin modificar su esencia histórica.

La plaza
Mientras tanto, las obras generales en la plaza continúan sobre el sector delimitado por avenida Alem y las calles Rivadavia y Rioja. El plan incluye mejoras de veredas, accesibilidad y equipamiento urbano.

La restauración está a cargo de la constructora Sofía, mediante un Convenio Urbanístico contemplado en el Reglamento de Ordenamiento Urbano y validado por el Concejo Municipal. Según explicó en su momento el secretario de Desarrollo Urbano y Gestión Hídrica, Eduardo Rudi, el esquema permite recuperar plusvalía urbana y ejecutar la obra “sin costo para la ciudad”.

El conflicto dejó algo más que una modificación de planos. También expuso el delicado equilibrio entre renovación urbana y preservación histórica. Y confirmó que, en Santa Fe, la vieja fuente de Plaza Colón todavía conserva algo más profundo que agua: conserva memoria.









