La alianza solidaria entre el Club Atlético Colón y la panadería Franco Colella volvió a dar frutos en los barrios de la ciudad de Santa Fe. Tras la victoria del conjunto sabalero por 3 a 0 frente a Los Andes en el torneo de la Primera Nacional, se concretó la entrega de 300 pirulines que fueron distribuidos en partes iguales entre La Guardia y el barrio Villa Oculta.
La Parroquia Cristo Obrero de Santa Fe, el destinos de los pirulincos donados por los goles de Colón
Desde Franco Colella continúan con las entregas a instituciones de la ciudad. En los últimos días fueron 300 las unidades destinadas a niños y adultos mayores.

En este último sector, los productos fueron recibidos por Federico Gómez, diácono de la Parroquia Cristo Obrero, para abastecer el comedor comunitario y las actividades de contención que lleva adelante la institución religiosa.
La alianza solidaria tras los festejos rojinegros
La iniciativa solidaria que une a la empresa local con la institución sabalera establece un compromiso directo con la comunidad: por cada gol que convierte Colón durante la presente temporada de la Primera Nacional, la panadería Franco Colella dona 100 pirulines a distintas entidades y comedores de la capital provincial.
A raíz de los tres tantos convertidos por el equipo en su reciente triunfo 3-0 ante Los Andes, se reunieron 300 unidades destinadas a sectores de alta vulnerabilidad social. En esta ocasión, la mitad del cargamento fue enviada a La Guardia, mientras que los 150 pirulines restantes desembarcaron en el corazón del cordón oeste santafesino para ser recibidos por la Parroquia Cristo Obrero.

Asistencia alimentaria para abuelos y niños en el cordón oeste
La Parroquia Cristo Obrero, ubicada sobre la calle Padre Catena al 4500, se encuentra emplazada en una franja neurálgica que limita con los barrios Villa del Parque, Barranquitas y Villa Oculta. Allí, cuatro voluntarias trabajan diariamente preparando el almuerzo para 26 adultos mayores que asisten de forma cotidiana al comedor de la institución.

El diácono Federico Gómez remarcó el impacto positivo que tiene este gesto para el sostenimiento del espacio: "Estamos muy agradecidos por la colaboración de las dos instituciones. Para nosotros es muy importante, tenemos poca ayuda en general de la comunidad". Respecto a la distribución de los 150 pirulines recibidos en Villa Oculta, Gómez detalló que se destinarán tanto a los abuelos del comedor como a los niños de la catequesis, a familias de la zona y a instituciones linderas con las que colaboran frecuentemente.

Trabajo comunitario y prioridades edilicias
La comunidad de Cristo Obrero heredó el legado social e institucional impulsado en sus orígenes por la obra del Padre Catena, que incluyó guarderías y escuelas. Hoy, concentrados en la actividad litúrgica, los grupos de oración de los martes y talleres de música, la parroquia continúa siendo un faro de contención social, aunque atraviesa complejas dificultades de infraestructura.
"Tenemos problemas edilicios; hay que hacer obras para terminar el techo y el revestimiento", explicó el diácono Gómez, señalando también las complicaciones de acceso que generan las calles de tierra del entorno cuando no están en condiciones.

Por su parte, Susana Gómez, colaboradora de la parroquia, ministra de la Eucaristía e integrante de la Renovación Carismática, remarcó la importancia de visibilizar estas realidades: "Las necesidades son muchas, tanto para la parroquia como en general para el barrio. Hay realidades muy tristes, y llevar esto va a ser un poco de alegría para cada persona que lo reciba".

Una red social que brinda alivio e integración
El trabajo articulado entre referentes deportivos, empresas locales y organizaciones de fe reafirma el valor de la cooperación comunitaria en momentos donde los recursos escasean. La donación generada por los goles de Colón e impulsada por la panadería Franco Colella demuestra cómo el deporte y la responsabilidad social pueden unirse para brindar un alivio concreto a decenas de familias y adultos mayores de Santa Fe.








