Ante las reiteradas lluvias registradas en los últimos días y con un pronóstico que anticipa nuevas tormentas para este jueves y los próximos días, la Municipalidad de Santa Fe puso en marcha el Protocolo Base de actuación.

Ante el pronóstico extendido, se pusieron en marcha medidas preventivas para reforzar su infraestructura para afrontar lluvias, asegurando el correcto escurrimiento del agua y la seguridad de los vecinos.

Ante las reiteradas lluvias registradas en los últimos días y con un pronóstico que anticipa nuevas tormentas para este jueves y los próximos días, la Municipalidad de Santa Fe puso en marcha el Protocolo Base de actuación.
El operativo contempla tareas de limpieza y desobstrucción de desagües, verificación del sistema de drenaje urbano y un esquema de comunicación permanente con la ciudadanía para prevenir anegamientos y situaciones de riesgo.
El Protocolo Base constituye el primer nivel de respuesta del municipio frente a la posibilidad de lluvias. Según el documento oficial al que accedió El Litoral, se activa cuando se emite un alerta meteorológico, incluso si se prevén precipitaciones de baja intensidad, y se estructura en tres ejes centrales: aviso interno, chequeo preventivo y comunicación.
“El primer nivel de protocolo se activa cuando se conoce un alerta de lluvias. Las principales actividades se agrupan en aspectos de aviso, chequeo y comunicación”, detalla el texto municipal.
Desde el gobierno local señalaron que estas acciones buscan anticiparse a eventuales complicaciones, especialmente en sectores históricamente sensibles al escurrimiento del agua, como bocas de tormenta, reservorios y arterias con alto tránsito vehicular.

En el plano operativo, se activa un sistema de avisos internos para que las áreas involucradas se mantengan en estado de alerta y con personal disponible. En paralelo, se ejecutan verificaciones preventivas del sistema de drenaje urbano y de los puntos considerados críticos para el normal escurrimiento del agua.
“Se realiza una verificación preventiva del sistema de drenaje urbano, así como de puntos que pueden resultar críticos para el escurrimiento del agua en caso de lluvias”, indica el documento. Estas tareas incluyen recorridas territoriales, inspección de bocas de tormenta y monitoreo del funcionamiento de bombas y compuertas.

Otro componente clave del protocolo es el vínculo con la ciudadanía: el municipio mantiene habilitados los canales de reclamo y brinda información preventiva, con recomendaciones destinadas a reducir situaciones de peligro, tanto para peatones como para conductores.
Según indica el documento, en esta etapa intervienen de manera directa la Dirección de Gestión de Riesgos, la Secretaría de Obras Públicas y Recursos Hídricos, la Secretaría de Desarrollo Social, la Secretaría General y la Secretaría de Comunicación. Además, se notifica a las áreas de Control, Planeamiento y Hacienda para garantizar apoyo operativo.

La Secretaría de Obras Públicas y Recursos Hídricos es la encargada de asegurar el funcionamiento del sistema de drenaje urbano. “Tiene la función de asegurar el funcionamiento del sistema de drenaje urbano y de realizar tareas de desobstrucción preventiva de desagües, disponiendo para ello de las cuadrillas correspondientes”, señala el texto oficial.
Entre las acciones específicas figuran:
A su vez, la Subsecretaría de Obras Urbanas dispone cuadrillas complementarias para atender obstrucciones, mientras que el área de Electromecánica y Alumbrado recibe reclamos vinculados a riesgos de electrocución.
Con un escenario climático inestable, el municipio apuesta a la prevención como principal herramienta para reducir impactos. La activación temprana del Protocolo Base permite ordenar recursos, anticipar problemas y sostener los servicios esenciales en un contexto donde las lluvias vuelven a poner a prueba la infraestructura urbana.