Hace apenas una hora que el árbitro marcó el final del partido en Atlanta, y Santa Fe ya es una caldera de felicidad. La clasificación de la Selección Argentina a la gran final del Mundial, tras vencer a Inglaterra en una semifinal que paralizó al país, desató una locura que en este preciso momento se siente con una fuerza arrolladora en las calles santafesinas. El aire vibra, la noche recién empieza y la ciudad es puramente celeste y blanca.
¡Santa Fe es una fiesta!: delirio celeste y blanco en pleno bulevar tras el histórico pase de Argentina a la final
La ciudad vive una euforia sin precedentes tras la victoria de la Selección vs. Inglaterra. Miles de hinchas copan las calles, celebrando con banderas y fuegos artificiales.


El Molino: el epicentro del desahogo a esta hora
El Bulevar Gálvez está completamente colapsado. En este instante, es imposible transitar en auto: una marea humana incalculable copó la avenida de punta a punta. El punto crítico de la concentración es la esquina de El Molino, Fábrica Cultural, donde miles de hinchas saltan, cantan y se abrazan bajo las icónicas bóvedas iluminadas.

- Camisetas de todas las épocas, gorros, banderas gigantes y caras pintadas le dan un color único a la noche.
- Los jóvenes se suben a los semáforos y postes de luz para agitar sus remeras.
- Las familias se amontonan en los canteros centrales, compartiendo lágrimas de emoción y desahogo.
- El cielo sobre El Molino no para de brillar: una cantidad impresionante de fuegos artificiales estalla minuto a minuto, tiñendo las nubes de destellos celestes, blancos y dorados, acompañados por el estruendo de los petardos que hace eco en todo el bulevar.
Una caravana de "luciérnagas" hacia la Costanera
La fiesta no se queda en un solo lugar y se extiende ahora mismo hacia la Costanera Oeste, buscando el histórico Faro como punto de llegada. El espectáculo visual a esta hora es realmente imponente.
Desde lo alto de los edificios del bulevar y las avenidas aledañas, decenas de vecinos se asoman a los balcones para revolear camisetas, tirar papelitos y registrar todo con sus teléfonos celulares. Desde las alturas, la hilera de autos que avanza a paso de hombre parece una caravana interminable de luciérnagas titilando en la oscuridad de la noche, conectando el Bulevar con la mística de la Laguna Setúbal.

Bocinas, abrazos y el sueño de la tercera estrella
En cada esquina de la ciudad, los vecinos que decidieron quedarse en sus casas salen a las veredas y portales simplemente para ver pasar la fiesta, aplaudir a los que cantan y responder con los dedos en alto al concierto ensordecedor de bocinas.
Aún sin pensar en el partido de la final vs. España el próximo 19/7, la felicidad es colectiva, el festejo recién arranca y Santa Fe no piensa dormir esta noche. ¡Estamos en la final!









