Vecinos del barrio René Favaloro de Santo Tomé reclaman por la finalización de una obra de pavimento de hormigón que comenzó en 2016 y debía completarse en cinco años. El sector donde se concentra el reclamo se encuentra a una cuadra de avenida Luján y forma parte de un proyecto financiado mediante contribución de mejoras, por lo que los frentistas deben afrontar el costo de los trabajos.
Santo Tomé: vecinos reclaman por una obra de pavimento que lleva 10 años de atraso
Los trabajos comenzaron en 2016 bajo el sistema de contribución de mejoras y todavía quedan sectores pendientes. Los frentistas cuestionan la paralización, la falta de respuestas y las diferencias en los montos abonados a lo largo de los años.

La obra contemplaba originalmente 67 cuadras, aunque con distintas incorporaciones el proyecto llegó posteriormente a 80. En este sentido, los vecinos tuvieron que reunir adhesiones para conseguir ser incluidos en el plan. “En el 2018 volvimos a firmar el petitorio y ahí nos incluyeron en un pie de igualdad”, explicó uno de los frentistas.
Década de demoras
Según el vecino, en 2016 habían conseguido un 85% de adhesión entre los habitantes del sector y, dos años después, volvieron a presentar un petitorio ante los retrasos del proyecto, alcanzando el 92%.
Con el paso de los años, las ampliaciones incorporaron nuevas cuadras. El plan pasó de 67 a 76 y luego sumó otras cuatro en 2021, hasta alcanzar las 80 previstas actualmente. Sin embargo, distintos sectores todavía permanecen sin pavimentar.
El vecino realizó un relevamiento y estimó que son 460 los frentistas que todavía esperan la ejecución de los trabajos. Uno de los sectores pendientes es el grupo 2, compuesto por 12 cuadras, cuya finalización había sido anunciada para marzo de este año. “Quedó la obra paralizada habiéndose hecho solamente seis cuadras”, sostuvo.
También resta completar el grupo 4, integrado por ocho cuadras, mientras que los vecinos del barrio René Favaloro aseguran que su sector volvió a quedar para una etapa posterior.

Reclamo por la falta de respuestas
La paralización llevó a los vecinos a presentar un pronto despacho en marzo para solicitar información sobre la continuidad del proyecto. Según el frentista, hasta el momento no recibieron una respuesta formal que permita conocer cuándo se retomarán los trabajos.
“Tanto en la pandemia como en este gobierno que desde hace más de 1 año la obra está totalmente paralizada”, señaló.
Entre los obstáculos que, según explicó, afectan la continuidad de la obra también aparece una propiedad cuya expropiación habría sido planteada por el Ejecutivo municipal. Sin embargo, los vecinos sostienen que no tienen constancia de que se haya iniciado el trámite correspondiente.
Ante el tiempo transcurrido, los habitantes de los grupos que todavía tienen cuadras pendientes comenzaron a evaluar una estrategia conjunta. “Como ya llevamos 10 años de atraso y la obra se tenía que hacer en 5 años, estamos ya de tan cansados de esperar que estamos intentando hacer grupos globales de acción jurídica”, afirmó.
Cuestionan las diferencias en los pagos
Otro de los ejes del reclamo está relacionado con el costo de la contribución de mejoras. El vecino contó que pagó su parte de la obra de contado hace nueve años y calculó que desembolsó el equivalente a unos 3.000 dólares.
A su vez, relató el caso de un frentista que no había abonado y consultó cuánto debía pagar una vez que el pavimento llegó a su cuadra. Según explicó, le informaron que debía abonar 70.000 pesos, una cifra que el vecino estimó en unos 45 dólares.
El contraste entre ambos montos es utilizado por los frentistas para cuestionar la situación de quienes pagaron anticipadamente. “Hay una estafa hacia los vecinos que hemos pagado, ya sea de contado o en cuotas”, sostuvo.
El reclamante también cuestionó el sistema de actualización de los valores y mencionó un tope anual del 15%, al considerar que las demoras terminaron generando diferencias entre los vecinos según el momento en que efectuaron los pagos.
El estado de las calles preocupa a los vecinos
En el sector del barrio René Favaloro ubicado a una cuadra de avenida Luján, los problemas se hacen más visibles después de las lluvias. Las calles de tierra se deterioran, se forman cunetas y aparecen dificultades para circular.
El vecino relató que recientemente una camioneta terminó cayendo en una cuneta después de una lluvia y remarcó que las dificultades se repiten cada vez que hay precipitaciones. “Hoy mirá lo poquito que llovió y cómo estamos”, describió.
Además del deterioro de las calles, los vecinos plantean una preocupación vinculada con la infraestructura de servicios. Según explicó el frentista, por Balcarce pasa una cloaca principal y considera que la pavimentación de ese sector también permitiría proteger la cañería ubicada debajo de la calle.
El vecino, que aseguró vivir allí desde hace 50 años, advirtió sobre el progresivo deterioro del terreno: “Cada vez que llueve en las calles se está hundiendo más, en cualquier momento puede ocurrir ese problema también”.
Los frentistas esperan ahora definiciones sobre la continuidad de los grupos pendientes y un cronograma que permita determinar cuándo se completará la obra que comenzó en 2016 y cuyo plazo original de ejecución era de cinco años.









