Las “caries urbanas” -viviendas y edificios que cayeron en estado de completo abandono- siguen estando en la agenda de coyuntura local, para mal de los frentistas que viven en sus inmediaciones. Ahora, es el turno de un viejo edificio que habrá sido lujoso en su buena época, ubicado en 25 de Mayo e Hipólito Irigoyen, pleno centro de esta capital.
Detectan más caries urbanas en Santa Fe: lo que fue un lujoso edificio hoy es una "madriguera de ratas"
Está en 25 de Mayo e Hipólito Irigoyen. Pidieron intimar a sus propietarios para que lo limpien y desmalecen. Un relevamiento detectó que en tan sólo un mes, hay un 10% más de edificios abandonados en la ciudad capital.

Pero antes, un dato que muestra la preocupante cantidad de este tipo de inmuebles que se están relevando: el Observatorio Data Encuentro, que realiza un seguimiento exhaustivo del tema, tiene en su mapa geolocalizado a la fecha 422 “caries urbanas” detectadas. A fines de agosto, ese número era de 383, contó El Litoral. Así, en un mes la suba fue del 10%.

La ordenanza N° 13.133, sancionada por el Concejo este año, se aprobó para poner un orden jurídico-administrativo a estos inmuebles abandonados: dentro de un plazo perentorio (10 días corridos) sus propietarios están obligados a mantener sus locaciones “en permanente estado de conservación, salubridad, limpieza e higiene”.

El incumplimiento de estas obligaciones se traduce en multas, intimaciones e incluso, en casos excepcionales, el inicio de un procedimiento por el municipio que, a través de esa norma puede -vencido el plazo y con orden judicial-, intervenir con personal y recursos propios, o por terceros, a realizar las tareas de saneamiento y salubridad.
En 25 e Hipólito
A través de un proyecto de resolución, el concejal Lucas Simoniello -referente de Espacio Encuentro y quien viene trabajando la problemática de las caries urbanas-, presentó un pedido para que el municipio proceda a intimar a los propietarios del inmueble de 25 de Mayo e Hipólito Irigoyen de Santa Fe ciudad, para que limpien y saneen el edificio.
En rigor, esa locación, que figura en el catálogo de inmuebles arquitectónicos (con descripción sólo de “cautelar”), hoy atraviesa un estado de abandono deplorable. Se ven en las pruebas fotográficas montículos de basura, alimañas, heces de aves, plásticos; yuyos por doquier; y en la fachada, pintadas y pegatinas de todo tipo.

Lo llamativo es que en términos arquitectónicos, ese inmueble presentaría características ligadas al eclecticismo, algo muy común en el estilo de las construcciones urbanas de la primera mitad del siglo XX.
Pero hay un agravante más: en la planta alta funciona un instituto de educación superior (ver más abajo).
“Auxilio judicial”
Lo que solicitó al municipio el legislador local es llevar adelante las tareas de corte de malezas, mantenimiento, remoción de residuos y escombros, desratización y demás medidas de higiene, salubridad y conservación previstas en la ordenanza antes aludida.

Asimismo, requirió al Ejecutivo que con relación a este inmueble informe quién es el titular dominial; estado de deuda en concepto de TGI y/o sobretasa; multas; si hay permisos de obra vigentes; y si existen procedimientos municipales de faltas iniciados por incumplimiento de las obligaciones de higiene, salubridad y seguridad.
Finalmente, Simoniello solicitó que ante el incumplimiento de la intimación por parte de los titulares de la locación, el Ejecutivo Municipal “evalúe solicitar el auxilio de la Justicia para ingresar a la unidad funcional y realizar su limpieza y desinfección, con cargo a sus responsables”.
Descripción actual
“Según las constancias fotográficas, se trata de un edificio sometido al régimen de propiedad horizontal, integrado por varias unidades funcionales. La unidad de planta baja se encuentra desocupada, con sus aberturas clausuradas mediante placas y cubiertas de pintadas, y evidencia una notoria falta de mantenimiento”, dice el concejal en los fundamentos.

La falta de uso, mantenimiento y de control sobre la unidad “genera un riesgo real de acumulación de residuos y de proliferación de roedores e insectos”, subraya.
Esta situación genera consecuencias que exceden la esfera privada del propietario, puesto que “afectan directamente a los vecinos de la zona (frentistas colindantes) y, muy especialmente, a quienes utilizan las restantes unidades del edificio”, advierte Simoniello.

Sobre este último punto, advierte una circunstancia que otorga “particular urgencia” a la cuestión: “En la planta alta del mismo edificio funciona el Instituto terciario ISEC, establecimiento de nivel superior al que asisten diariamente estudiantes, docentes y personal no docente”.
“La contigüidad con una unidad abandonada expone a esa comunidad educativa a los riesgos sanitarios y de seguridad antes mencionados, lo que exige una respuesta municipal pronta y eficaz”, expresa Simoniello.
Como ya se ha visto en otros puntos de la ciudad, “la falta de limpieza y mantenimiento favorece la proliferación de insectos, roedores y otras plagas, incrementando los riesgos para la salubridad pública. Y la acumulación de residuos puede propiciar la generación de malos olores y focos de contaminación”, cierra.









