Transporte escolar en Santa Fe: la tarifa aumentará un 30% en 2026
Desde la Asociación de Transportes Escolares Afines confirmaron que el servicio tendrá un incremento del 30% durante el ciclo lectivo 2026. La suba será gradual y responde al aumento sostenido de costos, especialmente combustible y mantenimiento de los vehículos.
Se aplicará de manera escalonada a lo largo de los meses de clases. Créditos: Flavio Raina
Con el inicio de un nuevo ciclo lectivo en el horizonte, el transporte escolar vuelve a ser un tema central para muchas familias santafesinas. En ese contexto, la Asociación de Transportes Escolares Afines (A.T.E.A.) confirmó que durante 2026 el servicio registrará un incremento del 30% en la tarifa, que se aplicará de manera escalonada a lo largo de los meses de clases.
La medida busca acompañar la inflación y evitar que el sector quede desfasado frente a los costos operativos, que continúan en alza.
Así lo explicó David Monsalvo, referente de la entidad, quien detalló que la decisión fue consensuada entre los transportistas, teniendo en cuenta la experiencia del año pasado y la necesidad de sostener un servicio que cumple un rol clave en la rutina escolar.
Se busca evitar que el sector quede desfasado frente a los costos operativos Créditos: Guillermo Di Salvatore
Acompañar los costos
Según explicó Monsalvo, el último incremento aplicado por la mayoría de los transportistas fue en octubre del año pasado. Desde entonces, los costos siguieron aumentando, especialmente en rubros sensibles como el combustible, el mantenimiento de los vehículos y la reposición de unidades.
“Decidimos arrancar con un aumento del 30%, pero no va a ser de golpe. Va a ser escalonado durante los meses de clases, para poder ir acompañando la inflación”, señaló el representante de A.T.E.A. En ese sentido, recordó que durante 2025 la inflación rondó el 31%, por lo que la estrategia apunta a no quedar nuevamente rezagados.
El esquema gradual ya fue implementado el año pasado y, según los transportistas, permitió sostener el servicio sin generar un impacto brusco en los bolsillos de las familias. “El año pasado hicimos lo mismo: una parte al comienzo de clases y después el resto lo fuimos prorrogando durante el año, acompañando el costo del combustible y los demás insumos”, explicó Monsalvo.
En cuanto al valor de referencia, indicó que un servicio básico de transporte escolar arrancará en torno a los 130.000 pesos, aunque aclaró que el monto final depende de múltiples variables.
El costo del transporte escolar no es uniforme y varía según la distancia del recorrido, la cantidad de kilómetros diarios y la posibilidad de realizar uno o dos turnos. En Santa Fe y su área metropolitana, muchos transportistas llegan desde localidades cercanas como Monte Vera, Arroyo Leyes o Santo Tomé, lo que eleva considerablemente los gastos.
“Hay transportes que vienen de afuera de la ciudad y eso implica muchos más kilómetros. Además, la distancia no te permite hacer doble turno, solo uno, y eso encarece la amortización del gasto”, explicó Monsalvo.
Entre los insumos que más pesan a la hora de definir la tarifa, el dirigente fue claro: el combustible es el factor determinante. “Todos los vehículos usan diésel, euro diésel, que hoy está más caro incluso que la nafta”, indicó. A eso se suman los costos de mantenimiento, repuestos y seguros.
Otro punto crítico es el valor de los vehículos. Actualmente, una camioneta 0 km apta para transporte escolar cuesta entre 50 y 60 millones de pesos, lo que obliga a los prestadores a recurrir a créditos para renovar sus unidades. “Las tasas de interés están altas y eso hace que todo sea más difícil. La renovación del vehículo implica una cuota que termina influyendo directamente en la tarifa”, señaló.
Además, recordó que en Santa Fe existe una vida útil máxima de 15 años para los vehículos, un tema que el sector viene dialogando con el municipio. Si bien la medida apunta a garantizar seguridad, también impacta en los costos, ya que obliga a renovar unidades en un contexto económico complejo.
Consultado sobre el comportamiento de las familias santafesinas, Monsalvo aseguró que, si bien hubo cambios tras la pandemia, la demanda del servicio se mantiene relativamente estable. “Después de la pandemia pasaron muchas cosas. Hubo transportes que dejaron la actividad y hoy no es un rubro que la gente elija para empezar”, explicó.
La principal razón es la alta inversión inicial. “Arrancar un transporte con una inversión de 50 o 60 millones de pesos es muy grande para una recaudación que no es acorde al valor del vehículo. Por eso, transportes nuevos casi no hay”, indicó.
A pesar de ese escenario, destacó que durante el último año la actividad funcionó de manera aceptable. “No te digo que todos trabajamos completos, pero se trabajó bien. No fue un mal año”, afirmó.
También mencionó que los transportistas enfrentan nuevas formas de competencia, como servicios informales o plataformas de traslado que no están habilitadas para transporte escolar. “Eso nos obliga a buscarle la vuelta para no perder trabajo y, muchas veces, a quedarnos cortos con los aumentos para no perder clientes”, reconoció.
Otro factor que influye es la disminución de la matrícula escolar en algunos establecimientos, lo que reduce la cantidad de chicos que requieren el servicio. Sin embargo, Monsalvo se mostró moderadamente optimista: “No ha caído significativamente la demanda. Creo que este año puede ser un buen año. Hacer futurología en la Argentina es difícil, pero no debería ser un mal ciclo”.
El transporte escolar sigue siendo una pieza fundamental para miles de familias, especialmente aquellas que viven lejos de los establecimientos educativos o que necesitan compatibilizar horarios laborales con la escolaridad de sus hijos. Desde A.T.E.A. remarcan que el objetivo es sostener el servicio con seguridad, previsibilidad y diálogo, tanto con las familias como con las autoridades.
“El desafío es seguir trabajando, mantener los vehículos en condiciones y no quedarnos atrás con los costos”, concluyó Monsalvo.