Vecinos alertan por asentamientos e inseguridad en el terraplén Garello
Habitantes de la zona costera de Colastiné Norte advierten sobre ocupaciones irregulares, falta de mantenimiento del terraplén, inundaciones reiteradas y hechos de inseguridad que afectan la vida cotidiana y ponen en riesgo la defensa hídrica del sector.
Las ocupaciones se ubican principalmente del lado del terraplén que da al río. Foto: Fernando Nicola
Vecinos de la zona del terraplén Garello, en la costa de Colastiné Norte, volvieron a manifestar su preocupación por la persistencia de asentamientos irregulares sobre la defensa hídrica, una situación que, aseguran, se repite desde hace años sin una solución definitiva y que se agrava cada vez que crece el río o se registran lluvias intensas.
Quienes viven en las inmediaciones explican que las ocupaciones se ubican principalmente del lado del terraplén que da al río, lo que genera filtraciones, debilitamiento de la estructura y un riesgo permanente de roturas. “Son terraplenes húmedos, y cuando se los interviene de manera irregular, después aparecen las filtraciones”, explicó uno de los vecinos que dialogó con El Litoral.
A esta situación se suma la falta de mantenimiento de un desagüe pluvial que corre paralelo al terraplén, del lado de los terrenos. Según relatan, ese canal no recibe limpieza periódica y, cuando llueve con cierta intensidad, el agua no escurre. “Los que vivimos pegados al terraplén terminamos inundados. En mi caso, la mitad del patio queda bajo agua”, describió.
Los vecinos sostienen que el problema no es aislado ni reciente. Afirman que los asentamientos aparecen, se levantan y vuelven a instalarse al poco tiempo. “En algunos casos logramos que los retiren, pero a los dos meses ya hay otros nuevos. No hay un control sostenido”, lamentaron.
La falta de limpieza aumenta el riesgo de inundaciones en la costa santafesina. Foto: Fernando Nicola
Además del impacto estructural sobre la defensa, los habitantes del barrio advierten por las consecuencias en la convivencia y la seguridad. Señalan que quienes ocupan de manera irregular la zona generan disturbios nocturnos, ruidos, corridas y situaciones que aumentan la sensación de inseguridad.
“Incluso hemos escuchado disparos. No se puede dejar nada afuera porque te lo roban, desde una maceta hasta ropa tendida”, contó otro vecino, quien aseguró que varias personas del barrio reconocen a quienes merodean la zona y que algunos hechos quedaron registrados en cámaras o filmaciones particulares.
Pese a ese contexto, los vecinos aclararon que cada vez que llamaron a la policía, la respuesta fue rápida. Sin embargo, remarcaron que las fuerzas de seguridad tienen límites en su accionar. “La policía actúa, viene enseguida, pero no siempre puede detener. Eso depende de los fiscales”, explicaron.
Vecinos advierten por las consecuencias en la convivencia y la seguridad. Foto: Fernando Nicola
Un problema que vuelve a repetirse
Los testimonios coinciden en que la problemática de los asentamientos irregulares no cesa. Relatan que, tras una nota periodística, en una oportunidad se logró el desalojo de una ocupación con intervención de la GSI y la policía, pero que poco tiempo después volvieron a aparecer nuevas construcciones precarias.
“Hoy ya hay dos asentamientos nuevamente, y una vivienda que sigue ocupada con gente de vida dudosa”, señalaron. A esto se suma lo que ocurre más allá del terraplén Garello, donde también se observan estructuras precarias, materiales abandonados, freezers y conexiones irregulares a la energía eléctrica.
Para los vecinos, la repetición del problema evidencia la falta de una política sostenida de control y prevención. “Por ahí pasa una camioneta de la GSI, pero no se toma ninguna medida. Así no se soluciona nada”, advirtieron.
La acumulación de basura es otro de los puntos críticos. Según explicaron, los residuos se arrojan directamente en la calle o cerca del terraplén, fuera de los cestos correspondientes, por lo que la empresa de limpieza no los recoge. Esto genera focos de contaminación y empeora el entorno.
Más allá de la inseguridad y la falta de higiene, los vecinos ponen el foco en el riesgo hídrico que implica el deterioro del terraplén. Recuerdan que esa estructura es clave para la defensa de la zona ante crecidas del río y que cualquier debilitamiento puede tener consecuencias graves.
“El terraplén es una defensa. Si se rompe, el agua llega hasta la ruta. Nos inundamos todos”, advirtieron. Por eso, reclaman controles periódicos y mantenimiento constante, algo que, aseguran, no ocurre.
“Hace años que vivimos acá y no vemos a nadie controlando. No pasan vehículos, no hay inspecciones. Evidentemente algo no está funcionando”, señalaron, y pidieron que funcionarios provinciales recorran la zona para conocer de primera mano la situación.
Los vecinos reconocen que se realizaron obras de mejora en un tramo del terraplén Garello, pero remarcan que esos trabajos se concentraron en el sector vinculado a la toma de agua de Aguas Santafesinas. “Ahí no hay asentamientos, pero girás la cabeza y ves todo lo demás sin control”, graficaron.
Entienden que las obras son necesarias y valoran los arreglos realizados, pero sostienen que no alcanza con intervenciones parciales si el resto del terraplén sigue expuesto al deterioro. “Arreglás una parte y la otra se sigue rompiendo”, insistieron.
Para quienes viven en la zona, la falta de mantenimiento, el crecimiento de asentamientos y la ausencia de una solución integral los deja en una situación de vulnerabilidad permanente. “Los perjudicados somos los vecinos. Nadie nos plantea una solución concreta”, concluyeron.