"Tempranamente, Arden Quin comprendió la importancia de integrar agrupaciones capaces de llevar adelante los ideales que se proponía". María Cristina Rossi, en una nota publicada en Página 12 el 9 de junio de 2026.
El artista uruguayo que quiso sacar a la pintura de su "cárcel"
Nacido en Rivera en 1913, fue uno de los fundadores de Madí. Su recorrido entre Buenos Aires y París se caracterizó por la invención, los marcos irregulares, las estructuras móviles y una permanente defensa del trabajo colectivo.

El pintor, poeta y teórico uruguayo Carmelo Arden Quin murió el 27 de septiembre de 2010 en su casa de Savigny-sur-Orge, en la periferia de París, a los 97 años. Había nacido en marzo de 1913 en Rivera y en 1946 fundó en Buenos Aires el movimiento Madí, una de las expresiones de la vanguardia abstracta y concreta rioplatense.
Para dar cuenta de sus aportes, basta recordar que en 2022 el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una muestra a través de la cual revisó su papel dentro de la vanguardia de los años 40 y su posterior proyección europea.

De Rivera a Buenos Aires
Su acercamiento a las artes plásticas se produjo a través del escritor catalán Emilio Sans, quien le mostró reproducciones de Picasso y le habló de futurismo y cubismo. En 1935 asistió a una conferencia de Joaquín Torres García en la Sociedad Teosófica de Montevideo y días después lo conoció personalmente.
De aquel vínculo con el maestro del constructivismo, que según las biografías no tuvo un carácter estrictamente discipular, conservó los juguetes didácticos y las maderas agujereadas, elementos iniciáticos de su concepción estética.
En 1936 realizó sus primeras pinturas no ortogonales y las expuso en Montevideo. Luego se instaló en Buenos Aires, donde estudió Filosofía, trabajó en un frigorífico y militó en el ámbito gremial y político. Compartió taller con el chileno Miguel Martínez, quien le presentó a Gyula Kosice, y en 1941 cofundó el bimestral "El Universitario".

"Arturo" y el arte de invención
En el verano de 1944 apareció el único número de "Arturo. Revista de Artes Abstractas". Arden integró el grupo editor. Su manifiesto, que abría la revista, ya contenía las ideas que se materializarían en Madí.
En 1945 se sumó al Movimiento Arte Concreto Invención. Ese año se mostraron las primeras pinturas de marco recortado, las esculturas transformables y las formas articuladas que denominaron "coplanales". "Arden Quin promovió la libertad frente a los límites tradicionales del marco de encierro y la invención antes que la representación", afirmó María Paula Zacharías.
"Fue uno de los grandes pintores abstractos de la vanguardia geométrico-constructiva rioplatense, creador de obras de marco poligonal, estructuras móviles, coplanares, cuadros objeto y piezas cóncavo convexas, además de un defensor de la libertad en los materiales y en las técnicas", agregó.

"En su geometría no admite rigideces, sino que se abre al vuelo, al juego y a la lírica, porque es pintor pero también es poeta, un poeta concreto", indicó a su vez.
El fin del "cuadro ventana"
En 1946, la agrupación se dividió por diferencias estéticas. Por un lado surgió la Asociación Arte Concreto Invención y, por el otro, el grupo Madí. Arden Quin lo fundó junto a Rhod Rothfuss, Gyula Kosice, Diyi Laañ, Martín Blaszko y Esteban Eitler, entre otros artistas.
En ese período produjo obras de marco poligonal, estructuras móviles, cuadros objeto y piezas cóncavo-convexas que llamó "formes galbées". Según el Catálogo Digital de Artistas Visuales de Uruguay, "Madí hizo estallar el cuadro ventana de tradición secular".

En 1948 viajó a París, donde realizó numerosas exposiciones y se vinculó con artistas de la vanguardia europea. Allí refundó Madí junto a artistas latinoamericanos y europeos. A comienzos de los años 50 impulsó el Centre de Recherches et d'Études MADI, según detalló Cristina Rossi.
En 1954 regresó brevemente a la Argentina y fundó con Aldo Pellegrini la Asociación Arte Nuevo, que reunió a artistas no figurativos como Ana Sacerdote y Martín Blaszko. De vuelta en Francia incorporó el collage y el découpage, técnicas que utilizó hasta 1971, año en que retomó la pintura.
En 1962 creó la revista Ailleurs y participó en el movimiento de Poesía Concreta. Rossi agregó que, a mediados de los 60, se vinculó con los jóvenes de la École de Nice. En 1992 creó la Asociación Internacional Madí, que extendió el movimiento a distintos países y contó con museos y salas dedicados al tema.

Un artista de grupos
En el texto curatorial de la muestra de 2022 realizada en el Museo Nacional de Bellas Artes, Rossi explicó que Arden fue uno de los jóvenes que, tras el avance de los fascismos y la Segunda Guerra Mundial, entendió "que era necesario integrar agrupaciones capaces de enfrentar el statu quo para fundar sus propias utopías".
Andrés Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes, sostuvo que la dinámica colectiva del entorno de Torres García, potenciada por las lecturas marxistas de la universidad, marcó una inclinación al trabajo grupal que se mantuvo durante toda su carrera.
Duprat advirtió además que la historia del arte argentino reconoció el capítulo del arte concreto de los años 40, pero que aún se sabe poco sobre el impulso que Arden Quin dio a Madí en la escena francesa de los 50 y sobre los desarrollos de Madí Internacional desde mediados de los 80.

Rossi resumió el recorrido de Arden Quin como el de un creador que, entrado el siglo XXI, seguía dispuesto a inventar desde una poética abierta hacia "lo plural y lo lúdico". Sus obras de marco recortado y sus estructuras móviles forman parte de la historia de la vanguardia rioplatense y de su discusión sobre los límites de la pintura.
Para cerrar, cabe evocar unas palabras de la mencionada María Paula Zacharías. Cuando la muerte encontró al pintor, "ya había logrado su cometido: con su labor, liberó al arte del marco que era para él ‘una cárcel para el lenguaje plástico’, y abrió el camino para el arte que vendría después".








