"Francisco de Goya fue uno de los más grandes artistas de la historia", escribió Miguel Calvo Santos. "Siempre innovador, consiguió adelantarse a todos y cada uno de los movimientos pictóricos que aparecieron en Europa, desde el romanticismo al surrealismo, pasando por el impresionismo y el expresionismo", agregó.
Goya en Buenos Aires: dos tapices para descubrir una faceta menos conocida del pintor de "La maja desnuda"
Desde este 22 de septiembre, el Museo Nacional de Bellas Artes exhibe "La cometa" y "La gallina ciega", dos obras diseñadas por Francisco de Goya a finales del siglo XVIII para la Corona española. Las piezas llegaron a Buenos Aires desde la Galería de las Colecciones Reales de España y permanecerán en exhibición hasta enero.

El vínculo de Goya con el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires se remonta a los primeros años del siglo XX. Por entonces, Eduardo Schiaffino, primer director de la institución, compró en Europa cuatro grabados del artista español y los incorporó a la colección. Con el tiempo, ese conjunto se amplió con pinturas y aguafuertes que llegaron al país.

Ahora, el Bellas Artes suma un nuevo capítulo a esa historia. Desde este 22 de septiembre, el museo porteño presenta "Goya en Buenos Aires. Tapices de las Colecciones Reales de España", una exposición que reúne dos piezas de gran formato diseñadas por el artista aragonés y tejidas en la Real Fábrica de Tapices a finales del siglo XVIII.
Las obras provienen de la Galería de las Colecciones Reales de España y permanecerán exhibidas hasta enero. Ambas forman parte de las siete series de cartones para tapices decorativos que Goya diseñó entre 1775 y 1792, a partir de distintos encargos de la Corona española.

Entre la Corona y la vida cotidiana
El primero de los tapices es "La cometa", cuyo cartón fue realizado por Goya entre 1776 y 1778 para decorar el comedor de los príncipes de Asturias en el Palacio de El Pardo. El segundo, "La gallina ciega", corresponde a un diseño de 1788 destinado al dormitorio de las infantas en el mismo palacio.
Las dos escenas ocurren muy lejos de los grandes acontecimientos históricos y se vinculan con juegos, paseos, encuentros y momentos de ocio en espacios del campo y las afueras de Madrid.

Según indicaron desde el museo, los cartones unen estos motivos de la vida cotidiana con rasgos propios del rococó, en una ejecución que pone de manifiesto, ya por entonces, las cualidades de Goya para observar y armar escenas colectivas.
"En distintos géneros y técnicas, Goya desarrolló una visión crítica de la sociedad de su tiempo y de las transformaciones propias de la modernidad", apuntó Andrés Duprat, director del Bellas Artes.
En ese recorrido, "La cometa" y "La gallina ciega" dan pie a detenerse en una zona menos transitada de su producción. "Dan cuenta, por un lado, de su colaboración con la Corona española a través de diversos encargos oficiales y, por otro, permiten conocer una faceta menos transitada de su amplia producción", señaló Duprat.
Cabe agregar que el préstamo se inscribe en el programa de proyección internacional de las Colecciones Reales de España y se vincula con la reciente apertura de su Galería, museo inaugurado en 2023 para presentar una selección de las obras reunidas históricamente por la Corona.

El Goya que miraba a su alrededor
Acercarse a la obra de Goya supone también recorrer los cambios que vivió Europa entre fines del siglo XVIII y comienzos del XIX.
En sus trabajos aparecen las costumbres y los personajes de su tiempo, pero también, en otras etapas de su producción, la guerra, la violencia, la superstición, las desigualdades y las transformaciones políticas de una época marcada por fuertes conflictos.

En ese sentido, las obras expuestas son una entrada particular a su universo. Son escenas con personajes que participan de actividades recreativas, pero también testimonios de la atención con la que Goya miraba comportamientos y costumbres de la sociedad que lo rodeaba.
Los tapices pertenecen a una etapa temprana de su trayectoria, diferente de la que quedó asociada a obras como "Los desastres de la guerra", "El tres de mayo de 1808" o las "Pinturas negras". Sin embargo, forman parte de un recorrido que permite seguir la transformación de su lenguaje.

Goya recibió numerosos encargos oficiales. Eso no le impidió desarrollar una mirada propia sobre los personajes y las escenas que llevaba a sus obras. Con el tiempo, esa observación de la sociedad adquirió tonos más críticos.
La temática popular ocupa, de hecho, un lugar importante en buena parte de su producción. Según explicaron desde el Museo Nacional de Bellas Artes, Goya desplegó "un vasto repertorio iconográfico de costumbres y tipos españoles".

"Majos, manolos, mendigos, bandoleros, lidiadores y damas de la alta sociedad participan en actividades vinculadas al ocio, la música, la tauromaquia, las festividades y los ritos procesionales", aparecen en las obras según la misma fuente.
"El pintor plasmó su visión personal de estos personajes en un registro amplio, que abarca tanto escenas costumbristas como representaciones de atmósferas opresivas y de carácter grotesco", señalaron también desde la institución.
Esa diversidad permite mirar de otro modo las dos obras que llegan a Buenos Aires. Antes del Goya asociado a la guerra, a las pesadillas y a las zonas más oscuras de la condición humana, hubo un artista que también se detuvo en una escena de ocio.








