¿Quién fue Basquiat, el artista que hoy vale 45 millones de dólares?
Una pintura vuelve al mercado y reactiva la historia del "niño radiante", que en los 80 pasó del graffiti a convertirse en uno de los nombres más influyentes del arte contemporáneo.
Basquiat posando delante de su obra "Untitled" (1985). Foto: Musée D'Art Moderne de la Ville
Esta historia arranca con una cifra sideral: 45 millones de dólares. Ese es el número que hoy vuelve a poner a Jean-Michel Basquiat en el centro de la escena: una pintura de su autoría saldrá a subasta en Nueva York con una estimación inicial que llega a ese número.
Una vez más, el mercado del arte reactiva la pregunta que nunca termina de responder del todo: ¿quién fue ese joven que convirtió la calle en un lenguaje propio y terminó siendo uno de los artistas más codiciados de finales del siglo XX?
Aquellas frases, dispersas por la ciudad, eran intervenciones urbanas que intentaban dar un paso más, una poética en construcción. Basquiat también pintaba postales, ropa, puertas y ventanas. Cualquier soporte era válido.
Musee d'Art Moderne de la Ville
Autodidacta, criado en Brooklyn en un cruce de culturas (haitiana, puertorriqueña y afroamericana), su obra empezó a absorber la energía del entorno: la música, la televisión, la literatura, la calle. Eso no lo abandonaría nunca.
Del under a las grandes ligas
El pasaje de la calle al sistema del arte fue vertiginoso. En 1981, el crítico René Ricard lo definió en Artforum como "The Radiant Child". Esa etiqueta funcionó como detonante.
Musée D'Art Moderne de la Ville
Al año siguiente, Basquiat ya estaba en la Documenta de Kassel (era el participante más joven) y presentaba su primera muestra individual en la galería de Annina Nosei, en el SoHo.
Desde entonces, su obra no cesó de circular. Exposiciones, colecciones, museos. El circuito que hoy sostiene su valor millonario empezó a construirse en esos años de aceleración.
"Sin título" 1981. Foto: Archivo
Pintar desde la urgencia
¿Qué es lo que hoy se subasta cuando se subasta un Basquiat? El MoMA ofrece una pista: un lenguaje visual único, hecho de cabezas abiertas, palabras tachadas, manchas de color intenso y referencias cruzadas.
Sus obras tienen varias influencias. Cómo señaló Miguel Calvo Santos, el expresionismo abstracto, artistas como Cy Twombly, el arte primitivo y, de manera decisiva y el libro Anatomía de Grey, que conoció tras un accidente en la infancia.
Fotografiado en su estudio por Tseng Kwong en 1986. Foto: Archivo
Palabras que no se borran
Basquiat trabajaba con el lenguaje como si fuera materia pictórica. "Tacho palabras para que se vean mejor: el hecho de que estén ocultas te incita a leerlas", explicó.
Esa operación es una de las características de su obra. También lo es la repetición de símbolos: coronas, calaveras, nombres de figuras negras como Charlie Parker o Muhammad Ali, que funcionan como marcas de identidad y memoria.
Musee d'Art Moderne de la Ville
La escena y el vértigo
Nueva York, principios de los 80. El Mudd Club, el CBGB, el Club 57. Un cruce de disciplinas donde conviven artistas, músicos y cineastas. En ese ecosistema, Basquiat se vinculó con figuras como Andy Warhol y Keith Haring.
Entre 1981 y 1986, produjo de manera intensa. Sus obras crecían en tamaño y en complejidad, mientras el mercado empezaba a reconocer y a capitalizar su singularidad.
Un visitante ante el cuadro "Manchas marrones". Foto: EFE
Hoy, ese reconocimiento se traduce en cifras millonarias, pero el precio no explica todo. "Lo que no se puede negar es que Basquiat ha dejado un legado inconfundible", indicó Juan Batalla."Una firma estética que no puede ser atribuida a otros".
Y agregó que "un Basquiat, que por su salida de mercado y complejidad son muy falsificables, es un Basquiat".
Musée D'Art Moderne de la Ville
Ronald Ávila-Claudio aportó otra dimensión. Su obra, dijo, está "cargada de símbolos repetidos, como las calaveras o las coronas, que hoy forman parte de la cultura popular".
De la subasta al mito
Basquiat murió en 1988, a los 27 años, por sobredosis. Su muerte prematura "blindó" en cierto modo a una figura que ya era central en el arte contemporáneo. Esa partida juvenil lo dejó atado en lo alto, en el momento de mayor gloria.
Retrato tomado por Warhol. Foto: Musée D'Art Moderne de la Ville
Las retrospectivas en museos como el Whitney, el Brooklyn Museum o el Centre Pompidou no hicieron más que engrandecer su figura. Sus obras ingresaron a colecciones clave: MoMA, MACBA, Guggenheim.
La intensidad presente
Cada vez que un Basquiat sale al mercado, como ocurre ahora en Nueva York, se reactiva su historia. La de un joven que pintaba en las paredes y terminó redefiniendo el arte de su tiempo. La de una obra que no encaja del todo en ninguna categoría y la de un lenguaje que sigue interpelando.
Un visitante ante el cuadro "Melaza". Foto: EFE
"Jean-Michel vivió como una llama. Ardió con mucha intensidad. Luego el fuego se apagó. Pero las brasas aún están calientes", afirmó el artista Fred Braithwaite. Quizás ahí esté el punto: en entender que, detrás de los millones, lo que persiste no es el precio, sino la intensidad.