"Me gusta que el lienzo respire y esté vivo. La clave es que esté vivo. Y, dado que tus limitaciones son algo llamado pigmento y lienzo, veamos si puedo lograrlo".
"Pinté antes, durante y después de Pollock": Lee Krasner y la búsqueda de una identidad propia
La artista estadounidense nunca quiso que su obra se confundiera con la de su marido, el pintor Jackson Pollock, con quien vivió hasta su muerte en 1956. Con experimentación y cambios de estilo, logró un lenguaje personal que hoy vuelve al centro de la escena en una muestra en Nueva York.

A mediados del siglo XX, las mujeres todavía enfrentaban muchas barreras para acceder a espacios de reconocimiento y participación. Las dificultades estaban en todos los ámbitos. En Argentina, por ejemplo, votaron por primera vez en una elección nacional el 11 de noviembre de 1951.
En el mundo del arte, esas desigualdades se veían con nitidez, sobre todo cuando la trayectoria de una artista quedaba a la sombra de la de su pareja, si ésta gozaba de renombre. Un ejemplo es el de Margaret Keane y Walter Keane, reflejado en la película "Big Eyes", de Tim Burton.

Pero el más claro es el de Lee Krasner, pareja de Jackson Pollock. La traemos a colación en esta sección por dos motivos: hoy (27 de octubre) cumpliría 118 años. Además, el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York le dedica desde hace algunas semanas una original muestra.
Para entender por qué quedó relegada, pese a su genial obra, cabe evocar unas palabras del propio profesor de Lee al aludir a un trabajo de su alumna. Aparecen citadas por Emilia Bolaño en historia-arte.com. "Es tan bueno, que nunca dirías que ha sido pintado por una mujer". Esa era la postura.

Miguel Calvo Santos señala en el mismo sitio que "el carácter independiente de Lee provocó enfrentamientos con sus profesores en muchas ocasiones, que despreciaron su obra por el hecho de ser mujer". Pese a todo, tras la muerte de su marido, en 1956, se reinventó.
Prolífica y con sello propio
Prudence Peiffer, del Moma, dice que Krasner "fue una fuerza de la naturaleza, siempre impulsando la abstracción". Lo cierto es que, hasta su muerte en 1984, realizó retratos, dibujos cubistas, collages, ensamblajes y pintura abstracta de gran formato. Mientras, defendió el legado de Pollock.

Según el Museo Guggenheim Bilbao, "a diferencia de muchos de sus contemporáneos, Krasner se negó a crear una “firma inconfundible”, algo que le parecía "rígido y nada vivo". Más bien, reinventó su estilo muchas veces, en un esfuerzo para lograr una identidad artística que la llevará más allá de la sombra de su marido, con el que se casó en 1945.
"Como artista nunca me consideré nada mas que Lee Krasner. Siempre seré la señora Pollock, eso es un hecho, pero nunca he usado su nombre en relación con mi trabajo. Pinté antes de Pollock, durante Pollock y después de Pollock", aseguró.

Sin embargo, le costó la legitimación. En la película "Pollock" (2000), dirigida y protagonizada por Ed Harris, Lee Krasner (interpretada por Marcia Gay Harden) es una figura fuerte y compleja, pero a la vez alguien cuyo propio desarrollo artístico queda eclipsado por Jackson Pollock.
Recién con la muestra "Creando espacios: Mujeres artistas y abstracción de posguerra" abierta en 2017 en el Moma, se puede ver una valorización de los logros de las mujeres artistas entre el final de la Segunda Guerra Mundial y el inicio del movimiento feminista, en 1968. Lee ocupó un lugar central.

Una muestra en Nueva York
Ahora, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York desarrolla "Krasner y Pollock: Pasado continuo". "Si bien históricamente la reputación de Pollock eclipsó la de Krasner, hoy las trayectorias de ambos artistas son reconocidas, con justicia, como fundamentales para las innovaciones artísticas desde mediados del siglo XX en adelante", señala el museo.
La exposición (que toma su título de una pintura que Krasner realizó en 1976) recorre las vidas y las prácticas artísticas paralelas de ambos. Y es la primera gran exposición dedicada a cualquiera de los dos artistas en Nueva York en más de veinte años. Cuenta con más de 120 obras.

Cómo señala Verónica Esposito "la política de género es una de las razones por las que Krasner sigue a la sombra de Pollock hasta el día de hoy, a pesar de los numerosos elogios recibidos". Esta muestra salda buena parte de la deuda que se tiene con esta inigualable artista.








