A finales de junio del año 1930, hace 96 años, el Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez recibió el busto de su fundador. La ceremonia coincidió con el segundo aniversario de la muerte de Martín Rodríguez Galisteo.
Hace 96 años, Santa Fe inmortalizó con un busto al hombre que le dio una "casa para el arte"
La obra, realizada por José Fioravanti, fue inaugurada en junio de 1930, en el marco del segundo aniversario de la muerte del impulsor del Museo Rosa Galisteo. El homenaje reunió a las principales autoridades de la época.

Se reunieron, para la ocasión, el gobernador, ministros, autoridades eclesiásticas y militares, y representantes de las principales instituciones culturales de la ciudad. Era la primera vez que el museo honraba con una obra escultórica permanente a quien lo había hecho posible.
El busto, encargado por una comisión popular de amigos y ejecutado por el escultor José Fioravanti, el creador de los famosos lobos marinos de Mar del Plata, fue entregado ese día a la provincia.

Esta acción implicaba "inscribir" en la materia y en el patrimonio público, la figura del hombre que había donado el edificio, la colección inicial y el nombre de su madre para que Santa Fe tuviera una "casa para el arte".
El museo que nació de un viaje
Rodríguez Galisteo había recorrido Europa a principios del siglo pasado y se dio cuenta de algo. Cualquier ciudad, por modesta que fuera, tenía un espacio dedicado a la memoria colectiva. Un museo, una sala o un archivo.
Cuando volvió a Santa Fe se preguntó por qué esta ciudad no podría tener algo así. La respuesta la armó con recursos propios: hizo levantar un edificio y lo donó a la provincia.

Le puso el nombre de su madre (Rosa Galisteo de Rodríguez) y le dio un destino: biblioteca y resguardo del arte argentino. El Museo abriría sus puertas el 25 de mayo de 1922. Ocho años después, Santa Fe le devolvería algo a cambio.
El busto, la ceremonia, el bronce
El acto de 1930 fue emotivo. El Litoral anticipó la ceremonia en su edición del día anterior, describiendo los oradores convocados, las delegaciones llegadas desde Buenos Aires y Rosario, y el carácter institucional del evento.
El busto era obra de José Fioravanti. El Litoral destacó en su crónica que la pieza era "una fiel reproducción en la cual es dable observar la impecable ejecución del artista, que ha sabido interpretar la personalidad del fundador del museo".

Bronce, acero y diamante
En este tipo de actos, los discursos suelen ser convencionales. Pero el doctor Severo Gómez, se alejó del protocolo y fue hacia el lado de lo elegíaco.
"Aunque se ha ido tan lejos, podemos decir que lo tenemos tan cerca, tanto había penetrado la suya en nuestras vidas, que parece que no mediara entre nosotros y él, sino el espacio de un abrazo que, como un arco iris, tendido de corazón a corazón, uniera por ese puente de luz, el alma del que fue con las almas de los que quedamos", dijo.
"Por eso parece que lo viéramos, entre adusto y risueño, recorrer las calles de su ciudad querida, dulcificando con una sonrisa que le venía del alma, los rasgos firmes y acentuados de su rostro, donde había algo de bronce, algo de acero, algo de diamante y mucho de luz y, sobre la luz, el diamante, el bronce y el acero", agregó.

"Un todo de hombre, de hombre superior en el cual las ideas hechas y el rumbo fijo de una vida, habían impreso, hasta en su semblante, los rasgos definitivos que lo distinguían, lo individualizaban y lo señalaban, destacándolo del común de las gentes", cerró.
La cultura y el Estado
Hay algo que las crónicas dan a entender y es que la donación de Rodríguez Galisteo fue también algo político. No en el sentido partidario, sino en otro más profundo, la decisión de que la cultura debía pertenecer al dominio público, financiada y sostenida por el Estado, accesible a todos.
En 1922, cuando el museo abrió sus puertas, las colecciones de arte eran, en gran medida, patrimonio privado. Los museos argentinos más importantes tenían apenas unas décadas de vida. Santa Fe, ciudad periférica en el mapa cultural, tenía ahora su propio espacio institucional para el arte.

Cien años después
El Museo Rosa Galisteo de Rodríguez lleva más de un siglo en actividad. Es hoy uno de los museos de arte más importantes del interior argentino, con un acervo que supera las cuatro mil obras y una programación que lo mantiene como referencia de la escena cultural de toda la zona del litoral.








