El 21 de febrero de 1973, El Litoral publicó una nota que daba cuenta de una "nueva concepción" en la exhibición de obras de arte en Santa Fe.

Una nota publicada el 21 de febrero de ese año analizaba nuevas formas de exhibir obras de arte para ampliar el acceso del público. En esa línea, el diario reprodujo una pieza de Lino Enea Spilimbergo, parte del acervo del Museo Rosa Galisteo.

El 21 de febrero de 1973, El Litoral publicó una nota que daba cuenta de una "nueva concepción" en la exhibición de obras de arte en Santa Fe.
El eje era acercar el patrimonio del Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez al público masivo y promover que las piezas más importantes salieran del ámbito museístico, para exhibirse en espacios públicos.
A 53 años de aquella publicación, la propuesta se puede cruzar con la actualidad. El debate sobre el acceso al arte, la democratización cultural y el rol de los museos sigue siendo materia de análisis y discusiones.

El artículo señalaba: "existe actualmente un criterio en materia de exhibición de obras de arte que responde a nuevas concepciones a tono con la época".
Y añadía que, para mostrarlas a "un mayor número de personas, de cualquier condición social", convenía "sacarlas de los museos y presentarlas, en función cultural, en centros o paseos públicos".
En ese momento, el Rosa Galisteo contaba con 1.894 obras y era definido como "la más importante pinacoteca santafesina". Su colección incluía representantes de diversas escuelas y géneros del arte argentino e internacional.

Entre ese patrimonio se destacaban siete obras de Lino Enea Spilimbergo, un artista importante para el siglo XX argentino. La nota enumeraba los óleos "Descanso" y "Niños", la monocopia "Venecia", el tinte "Cabezas", el grabado "La dama de la flor" y un dibujo al pastel titulado "Cabeza", adquirido por el museo en 1952.
Algunas de esas obras se adjuntan a la presente nota, en línea con el espíritu original de 1973, que buscaba, en un momento en que la lectura de los diarios de papel era mucho más masiva que ahora, poner las piezas al alcance directo del lector.
El artículo de El Litoral también repasaba la trayectoria del artista. Nacido en Buenos Aires en 1896 y fallecido en Unquillo en 1964, Spilimbergo fue pintor, grabador y litógrafo.

Se formó en la Academia Nacional de Bellas Artes, perfeccionó estudios en Europa y desarrolló una extensa carrera docente en instituciones como la Escuela Pueyrredón, la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Nacional de Tucumán.
El crítico Romualdo Brughetti lo definió como un creador de "excepcional importancia", con "temperamento dramático" y "definido rigor plástico". Esa valoración reforzaba el peso que tenía para el museo contar con un conjunto de su producción.
Si en 1973 el Museo Rosa Galisteo registraba 1.894 obras, el crecimiento fue sostenido en las décadas siguientes. Según datos difundidos en 2024, el patrimonio alcanzaba aproximadamente 2.800 piezas, lo que marca una expansión de la colección permanente.

Esa ampliación jerarquizó al Rosa como uno de los espacios culturales de referencia fuera de Buenos Aires, tanto por la dimensión de su acervo como por la diversidad de propuestas expositivas, educativas y de extensión que desarrolla.
Esa frase publicada en 1973 ("conviene sacarlas de los museos") resume una mirada que busca democratizar el acceso al patrimonio artístico. Cinco décadas después, esa concepción sigue presente.