La trastienda de los museos según un artículo de El Litoral de 1974
Un texto publicado hace más de medio siglo da detalles sobre la importancia de los talleres de restauración. En alusión al Museo Municipal de Artes Visuales, describe los trabajos en obras de grandes artistas argentinos. El nexo con la actualidad.
Parte del patrimonio del Museo Municipal de Artes Visuales. Foto: Archivo El Litoral
Cuando un visitante cualquiera entra a un museo recorre las salas y disfruta del visionado de cuadros y esculturas. Pero suele realizar ese ejercicio como si las obras siempre hubieran estado allí, intactas, ajenas al paso del tiempo, inmortales quizás desde el momento en que el artista las concibió.
No es así. Cada obra que ve el visitante surge del resultado de un trabajo silencioso, técnico y paciente que ocurre muy lejos de las salas de exhibición, en una sala que se parece un poco a un quirófano. Esa labor es la restauración.
Esa idea, que hoy forma parte central de la museología, aparece bien expresada en un artículo publicado por El Litoral el 25 de marzo de 1974, donde se reflexiona sobre la importancia de tener talleres de restauración y conservación en el interior de los museos.
Medio siglo después, esa mirada se vincula directamente con la restauración de la obra "Toledo" de Antonio Berni, realizada en el Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo, tema abordado recientemente en una nota firmada por el autor de estas líneas y publicada en esta misma sección.
Obra de Soldi. Foto: Archivo El Litoral
El museo es más que una sala de exposición
El texto de 1974 plantea una definición muy clara de museo. Menciona que no es únicamente el lugar donde se exhiben obras, sino también una biblioteca, un archivo, un espacio de investigación, un centro cultural y, sobre todo, un lugar donde se conservan las piezas artísticas.
Pero el artículo es categórico al plantear que lo que un museo no puede dejar de lado es tener un taller de restauración. La afirmación implica entender que el museo muestra arte, pero sobre todo, lo preserva del paso del tiempo. Lo cuida, trabaja contra su deterioro, contra el tiempo y contra el olvido.
El mismo artículo menciona además las tareas de restauración realizadas sobre obras de artistas fundamentales entre ellos Lino Enea Spilimbergo, Miguel Carlos Victorica, Juan Carlos Castagnino, Raúl Soldi, Fernando Fader, Benito Quinquela Martín y Leónidas Gambartes entre otros.
Obra de Castagnino. Foto: Archivo El Litoral
Restaurar una obra
Ese concepto aparece con mucha claridad en la restauración de la obra "Toledo", de Antonio Berni. En ese proceso, los especialistas explican que restaurar una obra es similar a tratar a un paciente: primero se realiza un diagnóstico, luego se diseña un plan de intervención y finalmente se actúa.
Esa descripción técnica confirma lo que ya señalaba el artículo de 1974. La restauración no es un trabajo menor ni accesorio, sino que es una tarea fundamental para la supervivencia del patrimonio artístico.
Restaurar es preservar
En la restauración de "Toledo", además del valor técnico, aparece una idea muy fuerte: recuperar una obra es reparar un objeto pero fundamentalmente devolverle su lugar dentro de la historia del arte y dentro del patrimonio del museo.
La obra tiene un valor especial porque fue donada por el propio Berni y forma parte de las piezas fundacionales del museo, lo que la convierte en un objeto histórico además de artístico.
Obra de Victorica. Foto: Archivo El Litoral
Esto conecta con la reflexión del artículo de 1974, que señala que la tarea de los talleres de restauración está ligada a la permanencia de los valores culturales y espirituales de una sociedad. En otras palabras, sin restauración, el patrimonio desaparece; y sin patrimonio, desaparece la memoria.
El museo como espacio de conocimiento
Uno de los aspectos más interesantes del proceso de restauración de la obra de Berni fue que el museo decidió mostrar parte del trabajo al público, permitiendo que los visitantes observaran cómo se restauraba la pintura.
Esto vuelve a marcar un vínculo con aquella idea del artículo de 1974, que señala al museo como institución cultural compleja, donde se investiga, se conserva, se documenta y se difunde.
La trastienda del museo
Si se leen juntos el artículo de 1974 y el proceso de restauración de la obra de Berni, aparece una misma idea atravesando el tiempo: la obra visible es sólo una parte del museo; la otra parte está en la trastienda.
Obra de Gambartes. Foto: Archivo El Litoral
Allí trabajan restauradores, conservadores, investigadores y archivistas. Allí se decide qué obras pueden exhibirse, cuáles deben restaurarse, cómo se conservan y cómo se transmiten a las generaciones futuras.
El artículo de El Litoral de 1974 termina diciendo que la labor de los talleres de restauración debía trascender el anonimato porque estaba íntimamente ligada a la permanencia de los valores culturales.
Medio siglo después, la restauración de "Toledo" de Antonio Berni confirma esa idea, que los museos luchan contra el tiempo para que ese arte siga existiendo. Y tal vez esa sea la función cultural de la restauración: devolverle el brillo a una obra, pero, sobre todo, darle futuro.